El pequeño pueblo medieval a 2 horas de Zaragoza que esconde pinturas rupestres únicas
La Conca de Barberà, en la provincia de Tarragona, esconde auténticos tesoros históricos y naturales. Entre ellos, se encuentra Rojals, una pequeña pedanía de Montblanc con apenas 50 habitantes, pero con una riqueza arqueológica incalculable: 15 conjuntos de pinturas rupestres que datan de entre el 9.000 y el 2.000 a.C. y han sido declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Estos vestigios prehistóricos, situados en los impresionantes paisajes de las montañas de Prades, permiten conocer la vida de los primeros habitantes de la región a través de escenas de caza y símbolos ancestrales que han perdurado durante milenios.
Para los amantes del senderismo y la historia, existe una ruta que recorre los principales enclaves donde se encuentran estas pinturas. Se trata de un itinerario de 8 kilómetros con una duración aproximada de tres horas y media, clasificado como moderado debido a los desniveles del terreno.
Entre los puntos clave del recorrido destacan:
- Mas d’en Llort: situado en la parte alta del barranco de Llort, este abrigo rocoso alberga un friso con escenas de caza prehistóricas, testimonio de la vida de los primeros cazadores que habitaron la zona.
- Mas de Ramon de Bessó: una cavidad natural de 10 metros de largo y 2 metros de altura, protegida por una visera de 1,75 metros, que también conserva pinturas rupestres.
Es importante tener en cuenta que la ruta no es recomendable para niños pequeños ni personas con movilidad reducida debido a su dificultad media.
Antes o después de la caminata, los visitantes pueden acercarse al Centro de Interpretación de Arte Rupestre (CIAR), donde se expone una muestra representativa de estas pinturas, junto con reproducciones a escala real de los abrigos rupestres. Este espacio permite conocer en profundidad el contexto histórico y el significado de estas enigmáticas representaciones.
MÁS ALLÁ DE ROJALS: ESCAPADAS POR LOS PUEBLOS CON MÁS ENCANTO DE TARRAGONA
Si decides hacer una escapada de fin de semana, la Conca de Barberà y sus alrededores ofrecen mucho más que arte rupestre. Algunas paradas imprescindibles son:
- Montblanc, con su casco histórico medieval perfectamente conservado.
- Reus, cuna del modernismo catalán.
- Tarragona, con su impresionante patrimonio arqueológico romano.
- Siurana y Miravet, dos pueblos con un encanto especial que parecen sacados de un cuento.
Las pinturas rupestres de Rojals son un testimonio invaluable del pasado y una excelente opción para combinar turismo cultural, naturaleza y senderismo en Tarragona. Si buscas una experiencia única, este rincón de la Conca de Barberà es el destino perfecto para conectar con la historia y disfrutar de paisajes de ensueño.

