Cascada gigante y agua cristalina: así es la piscina natural más salvaje de Aragón

Piscina natural con aguas turquesas y una cascada de 20 metros en el Matarraña turolense

Salt de la Portellada / Vía Comarca del Matarraña
Salt de la Portellada / Vía Comarca del Matarraña

Sumergirse en aguas cristalinas y escuchar el rugido de una cascada de más de 20 metros en Aragón es posible. En el Matarraña turolense, una zona ya de por sí llena de sorpresas, se encuentra uno de los parajes más impresionantes y aún poco masificados de la región, el Salt de la Portellada. Este lugar se ha convertido en el plan perfecto para quienes buscan una escapada diferente, sin artificios y con un entorno que parece sacado de Instagram. 

UNA CASCADA IMPONENTE Y UNA PISCINA NATURAL QUE DEJAN SIN PALABRAS

El río Tastavins se precipita sobre una poza de aguas turquesas que, en los días soleados, refleja la luz creando un efecto hipnótico. La erosión de siglos ha moldeado la roca a su antojo, creando un anfiteatro natural donde se mezcla el estruendo del agua con una sensación de paz difícil de encontrar en otros lugares.

El agua, aunque fresca incluso en verano, es cristalina, y el entorno invita a quedarse horas. No hay chiringuitos ni instalaciones artificiales, solo naturaleza en estado puro. La mejor época para visitarla es tras algunas lluvias, cuando el caudal crece y la cascada muestra su cara más salvaje.

Salt de la Portellada
Salt de la Portellada

UN PASEO CORTO Y AGRADABLE ENTRE OLIVOS Y ALMENDROS

Una de las grandes ventajas del Salt de La Portellada es su fácil acceso. A diferencia de otros parajes escondidos que exigen largas caminatas o cierta experiencia, aquí basta con tomar la carretera TE-V-3004, entre La Portellada y Valderrobres, y seguir un desvío señalizado que conduce por un camino forestal.

Desde ese punto, la ruta a pie es de apenas 1,5 kilómetros. Un paseo de unos 15 a 20 minutos rodeado de campos de olivos y almendros. Si se cuenta el trayecto total desde el cruce de la carretera, ida y vuelta suman unos 4 kilómetros. No hace falta estar en gran forma física para completarlo, pero sí es recomendable llevar calzado cómodo, agua, algo de comida y escarpines o chanclas para caminar con seguridad por las zonas húmedas.

Una vez allí, lo habitual es pasar al menos medio día. Muchos visitantes optan por llevar su propia comida y disfrutar de un picnic al borde de la poza. Y como en todo espacio natural, la norma básica es dejarlo igual o mejor que como se encontró: recoger la basura, no dañar la flora y respetar el entorno.

CÓMO LLEGAR AL SALT DE LA PORTELLADA

Si sales desde Zaragoza, el viaje hasta La Portellada es de aproximadamente 2 horas y 10 minutos. La opción más rápida es tomar la N-232 dirección Alcañiz, y desde allí seguir por la N-420 y luego enlazar con la TE-V-3004.

Desde Huesca, el trayecto es más largo: unas 2 horas y 45 minutos, siguiendo la A-23 hasta Zaragoza y repitiendo el mismo itinerario que desde la capital aragonesa.

Por su parte, si partes desde Teruel capital, el viaje es algo más corto, con una duración media de 1 hora y 40 minutos. En este caso, la ruta más recomendable es tomar la N-420 dirección Alcañiz, y posteriormente desviarse hacia La Portellada por la carretera local.

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