Ni Lloret ni Sant Feliú: el pueblo de la Costa Brava que visitar desde Aragón
Normalmente cuando de viajar se trata, los aragoneses lo tienen claro. Entre los destinos predilectos por los maños se encuentran zonas de costa como Salou, Cambrils, Sagunto o Alcocéber. El motivo es sencillo dada la inmejorable oferta turística de estas zonas, la tenencia de segundas residencias y por supuesto, la proximidad con Aragón.
Sin embargo, si decidimos echar un vistazo a otras zonas un poco más alejadas, encontraremos un sin fin de paraísos que pueden ofrecer otro tipo de encantos, como por ejemplo, Begur (Costa Brava). Se trata de un pueblo con encanto que ha conquistado a viajeros y medios internacionales como National Geographic, y que ofrece una experiencia muy completa para quienes buscan tranquilidad, cultura y mar sin renunciar a la autenticidad.
BEGUR, EL TESORO ESCONDIDO DE LA COSTA BRAVA
Situado en la comarca del Baix Empordà, Begur está rodeado por un entorno privilegiado donde el Mediterráneo se mezcla con colinas verdes y un pasado histórico bien conservado. El viaje desde Zaragoza o Huesca puede rondar las cuatro horas por carretera, pero la recompensa es inmediata al llegar. Pasear por su casco antiguo es recorrer siglos de historia: desde su castillo medieval, que se alza sobre el pueblo ofreciendo una panorámica espectacular de la Costa Brava y las Islas Medas, hasta las casas indianas de estilo colonial que aún conservan el aroma de quienes hicieron fortuna en América y regresaron con lujosas construcciones.
Begur no es solo un destino para los amantes del mar. También lo es para quienes disfrutan del turismo patrimonial. Sus torres defensivas del siglo XVI, la iglesia gótica dedicada a San Pedro o edificios singulares como el Casino Cultural y las Escuelas Viejas completan un núcleo urbano donde cada rincón tiene algo que contar. Además, muy cerca se encuentra Esclanyà, un pequeño núcleo románico con un encanto especial que merece una visita tranquila.
PLAYAS DE AGUA CRISTALINA Y CALAS CON ENCANTO
El municipio cuenta con ocho playas y calas que se adaptan a todos los gustos. Desde amplias zonas familiares hasta rincones recónditos para quienes buscan intimidad. La Playa del Racó, la más extensa, es perfecta para un día completo junto al mar, con vistas privilegiadas a las Islas Medas. En cambio, la Illa Roja impresiona con su imponente roca rojiza que da nombre a esta cala salvaje, muy popular entre los amantes del nudismo.
La Cala Sa Tuna es, quizás, una de las más fotogénicas por sus casas de pescadores, perfectamente conservadas, parecen sacadas de una postal. También destaca la Cala Aiguafreda, más resguardada y apacible, ideal para quienes buscan un baño tranquilo rodeado de naturaleza. Sa Riera, por su parte, combina servicios y belleza natural, convirtiéndose en una excelente opción para familias o grupos.
Dónde comer en Begur
Para completar la experiencia, Begur ofrece una interesante oferta gastronómica, con restaurantes como Casa Juanita, Can Pere o el Turandot, donde se puede disfrutar de cocina local en entornos acogedores. Sin duda, este pueblo gerundense es una alternativa irresistible para quienes desde Aragón desean una escapada distinta, lejos de los circuitos turísticos masivos y cerca de la esencia mediterránea más pura.

