Mesa de debate | El papel de la maquinaria agrícola en el presente y futuro del sector agroindustrial
Gerardo Carod, director comercial en Carod; Manuel Muñío, CEO de Lecitech; Juanma Castell, gerente del Clúster Aragonés de los Medios de Producción Agrícolas y Ganaderos (Campag); y Antonio Alot, gerente de Arados Fontán, han participado en este encuentro.
La maquinaria agrícola desempeña un papel clave en la transformación del sector agroindustrial, especialmente en un contexto como el actual, marcado por la incertidumbre económica, la inestabilidad climática y los cambios normativos. En este escenario, cuatro representantes de empresas aragonesas y del Clúster Aragonés de los Medios de Producción Agrícolas y Ganaderos (Campag) han participado en una mesa de debate organizada por HOY ARAGÓN, con el objetivo de analizar los desafíos y oportunidades del sector.
EMPRESAS CON TRAYECTORIA Y ARRAIGO
Gerardo Carod dirige junto a su hermano la empresa familiar Carod, ubicada en Muel. Fabrican maquinaria agrícola e industrial, además de grupos electrógenos, motobombas, compresores y equipos de limpieza de alta presión, entre otros. Exportan parte de su producción y emplean a 68 personas.
Desde Alfajarín, Antonio Alot representa la segunda generación de Arados Fontán, especializada en arados de vertedera reversible. El grupo Alot cuenta con 18.000 metros cuadrados dedicados a la fabricación.
En Leciñena, Manuel Muñío fundó Lecitech hace 14 años junto a su hermano. Procedente de una familia de agricultores, su empresa se ha especializado en sinfines, cintas transportadoras y, más recientemente, en tecnología de siembra avanzada, como el sistema ISOBUS. Producen unas 500 unidades al año, con un ticket medio de venta muy superior al de hace una década.
Por su parte, Juanma Castell lidera Campag, un clúster que desde 2018 ha pasado de reunir empresas de maquinaria a integrar a toda la cadena de valor agroindustrial: fabricantes, empresas de servicios, instalaciones ganaderas e infraestructuras.
ESTADO ACTUAL DEL SECTOR
La mesa de debate comenzó con un análisis del sector agroindustrial en Aragón por parte de estos cuatro expertos. En general, coincidieron en que se trato de una situación compleja y en proceso de cambio. Antonio Alot destacó la concatenación de sequías, protestas y tormentas como una sucesión de obstáculos. Carod, por su parte, señaló la despoblación y la falta de apoyo institucional como factores que condicionan el desarrollo.
Manuel Muñío habló de la pérdida de superficie agrícola a causa de las energías renovables y la desigualdad normativa con respecto a terceros países. En representación de Campag, Castell destacó la transformación interna del sector y el proceso de adaptación de empresas y profesionales.
COSTES, MANO DE OBRA Y SOSTENIBILIDAD
Buena parte del debate se centró en el triple reto al que se enfrenta la industria de maquinaria agrícola. Actualmente, le afecta el aumento de costes, la escasez de mano de obra cualificada y la exigencia creciente de sostenibilidad. Carod adviertió de la falta de personal técnico en zonas rurales, mientras que Alot señaló la necesidad de anticiparse en los pedidos por los plazos de fabricación. Castell puso el foco en el cambio de perfil profesional: "La demanda de la tecnología es alta. El cliente lo exige. Donde antes había herreros ahora hacen falta ingenieros de todo tipo".
Muñío, por su parte, añadió que las pequeñas empresas deben competir con grandes multinacionales en igualdad de condiciones normativas, pese a tener menos capacidad de influencia. Aun así, desde una perspectiva más optimista, defendió lo que les hace competitivos: "Al ser más pequeños que los demás, prestamos servicios muy personalizados y fabricamos máquinas especiales".
MAQUINARIA COMO HERRAMIENTA DE RENTABILIDAD
Los asistentes a esta mesa de debate coincidieron en que la maquinaria es un factor clave para mejorar la productividad y la rentabilidad de las explotaciones. El representante de Arados Fontán subrayó que el agricultor busca tecnología útil, sostenible y ajustada a sus necesidades. “Trabajamos bajo pedido, somos especialistas en un único tipo de producto”, explicó Alot.
Por su parte, Carod incidió en la necesidad de adaptarse al crecimiento de los clientes, con soluciones personalizadas. Muñío destaca los desarrollos tecnológicos propios de su empresa, Lecitech. Destaca el sistema ISOBUS, un protocolo de comunicación estándar diseñado por la industria de los fabricantes de equipos agrícolas que permite que ordenadores, vehículos e implementos, independientemente de su marca, "hablen" entre ellos.
Para el gerente de Campag, la clave está en fabricar máquinas adaptadas a los distintos tipos de terreno, lo que beneficia a los fabricantes de series cortas. "El agricultor quiere crecer y aumentar su volumen de trabajo. La máquina agrícola acompaña ese crecimiento", reflexionó Castell.
EL RETO DEL RELEVO GENERACIONAL
Otro de los puntos de consenso en este debate fue el reto del relevo generacional en el sector agroindustria y la necesidad de atraer talento joven. "La orientación en etapas educativas tempranas no es muy buena. Se tiene aún la conciencia del agricultor del pasado pero ahora va informatizado. Un tractor parece ahora un avión", aseguró Antonio Alot.
Por su parte, Gerardo Carod consideró que el relevo generacional debe hacerse desde la motivación personal, y Manuel Muñío subrayó la necesidad de hacer atractivas las empresas para las nuevas generaciones.
Desde Campag, Castell abogó por cambiar la percepción del sector a través de la innovación, la tecnología y una mayor visibilidad: “Se usan drones, tablets, satélites… no es una industria del pasado”, destacó.
EL PAPEL DE CAMPAG
Precisamente dar visibilidad al sector esa es una de las labores que desarrolla el clúster. "Intentamos cambiar la forma en la que se conoce al sector porque eso nos va a ayudar en muchos otros temas, como la formación, la relación con la administración, la sociedad, los clientes o los proveedores", explicó Castell.
Así, la entidad se consolida como una herramienta de colaboración, innovación e internacionalización. Además, se promueven proyectos conjuntos, acceso a mercados internacionales y alianzas estratégicas. "Hemos conseguidos alrededor de cuatro millones de euros de financiación para los socios en proyectos", aseguró Castell.
Preguntados por el futuro del sector a diez años vista, los participantes de esta mesa de debate hablaron sobre el tractor autónomo. Coincidieron en que la tecnología para que salga al mercado ya está pero con matices. La falta de regulación o la preparación del mercado fueron algunos de los 'peros'.
Antes de finalizar, Carod lanzó una última reflexión: "El único problema que veo es que dentro de diez años no sé si nuestro cliente será una persona o una sociedad o un banco mundial. Es el único miedo que tengo", aseguró. Una preocupación que suscribió Muñío. En cualquier caso, en este foro reinó la idea de que el sector agroindustrial tiene un futuro lleno de oportunidades.