Eternalum, el aluminio 100% reciclado con el que Itessal contribuye a la reducción de la huella de carbono

La aleación, utilizada principalmente para soluciones arquitectónicas, garantiza las más altas prestaciones térmicas y tiene una capacidad de ser reutilizada infinitas veces.

Plata de Itesal en Pina de Ebro (Zaragoza). / HA

La descarbonización es un proceso clave para mitigar el impacto del cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente dióxido de carbono (CO2), en todos los sectores económicos. Consiste en la transición hacia fuentes de energía limpias y renovables, la adopción de tecnologías más eficientes y la implementación de prácticas sostenibles en la industria, transporte, construcción y otros ámbitos. Este enfoque no solo busca disminuir la huella de carbono, sino también impulsar un crecimiento económico sostenible, promover la innovación tecnológica y garantizar un futuro más saludable para el planeta y sus habitantes.

En este sentido, Itesal Ventanas ha lanzado al mercado Eternalum, un aluminio 100% reciclado. Este material está presente en la vida diaria desde hace más de un siglo y se está posicionando como una solución clave en un contexto donde la reciclabilidad es fundamental en todos los sectores. Según René Sanz, director de Relaciones Institucionales, Sostenibilidad y Economía Circular de Itesal, esta aleación “será estratégica en los próximos años debido a los desafíos que impone el cambio climático”.

Por un lado, el aluminio ha demostrado tener excelentes propiedades a lo largo de la historia. Un ejemplo icónico es el Empire State Building en Nueva York, construido en los años 20, que aún conserva sus revestimientos originales de aluminio.

Además, a diferencia de otros materiales como el plástico, el aluminio tiene una vida útil prácticamente infinita, ya que puede reciclarse indefinidamente sin perder sus cualidades. “Cuando completa su ciclo de vida, no termina en vertederos, debido a su alto valor de recompra”, señala Sanz. El aluminio es, además, completamente inofensivo si llegara al ecosistema, lo que lo hace seguro para el medio ambiente.

Estas características hacen que sectores como la construcción, que buscan reducir su huella de carbono, estén mirando hacia el aluminio como una opción sostenible. A diferencia del plástico, que muchas veces termina contaminando los océanos, el aluminio es altamente valorado y siempre se reutiliza, lo que garantiza una sostenibilidad superior respecto a otros materiales.

Sin embargo, como explica Sanz, la mayor ventaja del aluminio radica en su eficiencia energética al reciclarlo. Si la producción de aluminio a partir de la bauxita requiere una cantidad significativa de energía, “al reciclarlo, el consumo energético se reduce en un 95%”. Esto disminuye drásticamente la huella de carbono, ya que la energía necesaria para producir aluminio reciclado es muchísimo menor.

“En 6.000 millones de años, si seguimos aquí, el aluminio que usamos hoy seguirá siendo útil”, afirma René Sanz, subrayando su durabilidad. Por todas estas razones, la Unión Europea ha declarado al aluminio como un material estratégico frente a los retos de sostenibilidad del siglo XXI.

ALTAS PRESTACIONES Y SOSTENIBILIDAD

En el ámbito de la construcción, el aluminio ha arrastrado una percepción equivocada sobre su calidad, principalmente debido a las primeras ventanas y cerramientos fabricados con este material en los años 60, cuando no existían tecnologías como el vidrio de cámara o la rotura de puente térmico. Actualmente, gracias a estos avances, es posible fabricar ventanas de alto rendimiento con aluminio, superando a otros materiales como el PVC, que, al final de su vida útil, presenta un problema ambiental debido a las dificultades y costes de su reciclaje.

“El aluminio tiene un valor inmediato como chatarra, mientras que el plástico no genera un retorno económico significativo”, explica Sanz. Itesal, por su parte, fabrica aluminio reciclado en distintos porcentajes, con un mínimo del 75%, lo que contribuye a cumplir con las certificaciones de sostenibilidad que exigen una reducción de la huella de carbono, como LEED, BREEAM o Cradle to Cradle.

Además, han desarrollado un producto denominado Eternalum, fabricado al 100% a partir de aluminio postconsumo. Itesal es la única empresa en Aragón que ofrece este tipo de material, ideal para ventanas, barandillas, puertas y otras estructuras arquitectónicas.

Sanz señala que algunas compañías se enfocan únicamente en la eficiencia energética, pero “ser eficiente es necesario, aunque no suficiente, para ser verdaderamente sostenibles”. En la actualidad, Itesal ofrece una gama de productos adaptada tanto al Código Técnico de Edificación (CTE), aplicable en todas las zonas climáticas de España, como a otros estándares constructivos complementarios.

* Este artículo forma parte de un Especial de Descarbonización e Hidrógeno elaborado por HOY ARAGÓN en el que han participado más de 15 empresas. Ver especial completo aquí.

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