"Pequeños apoyando a pequeños": así se entiende el patrocinio en Ambar
* Por Enrique Torguet, director de Comunicación, Relaciones Institucionales y ESG
En Ambar creemos que una marca no se define solo por lo que produce, sino por lo que impulsa. Por eso, desde hace 125 años, apostamos por estar presentes allí donde suceden cosas que merecen la pena: en la música, en el deporte, en la cultura, en la gastronomía, en lo social y en lo popular.
Porque somos una cerveza hecha a orillas del Ebro en Zaragoza, con alma aragonesa, y con una forma muy clara de entender el mundo: los pequeños también podemos hacer cosas grandes, sobre todo si nos apoyamos entre nosotros.
Nuestro modelo de patrocinio no es casual. Forma parte de una estrategia que piensa siempre en las personas que consumen nuestras cervezas, no en el mercado, y tiene un eje muy claro: la vinculación al territorio. No queremos ser una marca que aparece en todos lados sin criterio. Queremos estar donde tiene sentido que estemos. Donde podamos sumar. Donde podamos ayudar a que algo crezca.
MÁS DE 80 PATROCINIOS ACTIVOS
Hoy podemos decir con orgullo que participamos en más de 300 hitos de marca, con más de 80 patrocinios activos, la mitad de ellos en Zaragoza, y el resto repartidos por Aragón y otras partes de España. Y no hablamos solo de grandes eventos: hablamos de pequeños festivales, de carreras populares, de mercados gastronómicos, de proyectos culturales que nacen desde abajo. Porque creemos que ahí es donde se construye comunidad, identidad y futuro.
Un ejemplo reciente que nos emociona especialmente es la incorporación del cabezudo Maestro Cervecero a la comparsa del barrio de San José, lugar donde nace nuestra empresa. Esta figura festiva rinde homenaje a Charles Schlaffer, el primer maestro cervecero de La Zaragozana, que llegó en 1900 desde Alemania para elaborar cerveza con agua y cebada de la ribera del Ebro. El cabezudo, inspirado en un cartel publicitario de los años 20, salió por primera vez en las pasadas fiestas del barrio acompañado de su propia copla: “El maestro cervecero, hablaba raro el señor, pero al probar su cerveza, todo el barrio lo adoró”.
Este gesto no es solo simbólico. Es una forma de reconocer el vínculo histórico entre nuestra cervecera y el barrio, de celebrar la memoria industrial de Zaragoza y de seguir construyendo comunidad desde lo local. Porque para nosotros, el patrocinio no es poner un logo en un cartel. Es implicarnos. Es compartir valores. Es emocionar.
Sabemos que la cultura, el deporte o la gastronomía no solo entretienen: conectan, inspiran, emocionan. Y una marca que quiere ser relevante tiene que estar presente en esos momentos que dejan huella. En un mundo donde el 92% de las marcas podrían desaparecer sin que a la gente le importara (según el estudio Meaningful Brands), en Ambar trabajamos para ser parte de ese 8% que sí deja huella. Que sí importa. Que sí se recuerda.
Como decía la escritora norteamericana Maya Angelou: “La gente olvidará lo que dijiste, pero nunca cómo les hiciste sentir”. Y ahí es donde el patrocinio para nosotros se convierte en una herramienta poderosa.
Y lo hacemos desde lo cercano, desde lo auténtico, desde lo que somos. Porque si algo hemos aprendido en estos 125 años es que cuando los pequeños se apoyan entre sí, pasan cosas grandes. Y eso, en el fondo, es lo que queremos seguir haciendo: estar ahí, con nuestra Ambar en la mano, celebrando lo que nos une.
En definitiva, el patrocinio es mucho más que marketing. Es una forma de comunicación que conecta con las emociones. De contar quién eres, de construir comunidad, de dejar huella. Y cuando se hace con sentido se convierte en una historia que merece ser contada.