Mesa de debate | El mecenazgo como motor de talento y territorio en Aragón
La redacción de Hoy Aragón se ha convertido en un espacio de reflexión en torno al mecenazgo y el patrocinio. Tres voces con trayectorias diferentes, pero con un mismo compromiso con la sociedad aragonesa, pusieron sobre la mesa experiencias, retos y propuestas para reforzar el ecosistema cultural y deportivo de la comunidad.
Uno de los participantes en esta mesa de debate fue Laura Prada, directora de la Fundación Caja Rural de Aragón y directora de Sostenibilidad de la caja. Fue ella quien abrió la conversación recordando que “el alma de la entidad es la Fundación”, cuyo modelo cooperativo busca devolver a la sociedad lo que esta le aporta.
Con presencia en Aragón, Cataluña y La Rioja, destacó que el 47% de los beneficios de la entidad redundan en proyectos culturales, deportivos y sociales, con especial atención al talento joven y a la cultura en todas sus formas, desde el cómic hasta grandes festivales.
Le acompañó en el encuentro Luis Valer, director de Estrategia de Lujama, quien subrayó la vocación de una empresa familiar con 35 años de historia en Zaragoza. Su apuesta por la responsabilidad social corporativa se articula en cuatro ejes: social, medioambiental, cultural y, sobre todo, deportivo, donde ven mayor repercusión. “Buscamos ayudar a quienes menos recursos tienen y apoyar deportes con valores, como el rugby”, apuntó, sin dejar de lado proyectos educativos o de reforestación con impacto local.
Por su parte, Ruth Mayayo, socia directora de Allianz Mayayo Blasco, explicó cómo combinan la estrategia global de la matriz con iniciativas locales. Si desde arriba se impulsa el patrocinio de grandes eventos como la Fórmula 1 o la feria ARCO, en Aragón han apostado por el deporte base, la inclusión y la sostenibilidad, con ejemplos como la carrera de montaña que apoyan desde hace 14 años en Zaragoza. “Cada franquicia destina presupuesto a equipos de fútbol base con valores de igualdad y tolerancia”, recordó.
VALORES COMPARTIDOS
Preguntados por los objetivos estratégicos de sus apoyos, los tres coincidieron en señalar la importancia de crear territorio, respaldar causas pequeñas y promover valores en los que la empresa cree. En la mesa reinó el consenso al destacar que estas inversiones son algo más que marketing: son un compromiso real con la comunidad.
Sobre el papel de la administración, Mayayo sugirió una plataforma que conecte proyectos con empresas, algo que sus compañeros de mesa secundaron. Valer añadió la necesidad de un espacio digital común y de certificaciones que reconozcan estas labores, mientras que Prada insistió en que un ecosistema público-privado bien engrasado evitaría que muchas ideas culturales o deportivas se pierdan por trabas burocráticas.
Al abordar las medidas concretas para facilitar la implicación empresarial, la coincidencia fue evidente: reglas claras y apoyo estructural. Mientras el representante de Lujama defendió fijar un porcentaje para RSC, Caja Rural recordó que ellos ya destinan un fondo regulado por estatutos, lo que da claridad tanto a la empresa como a las asociaciones. Mayayo propuso, además, ayudas y subvenciones que multipliquen el efecto de las pequeñas iniciativas.
IMPACTO SOCIAL FRENTE A VISIBILIDAD
En cuanto al retorno de invertir en patrocinios, todos los asistentes coincidieron en que la visibilidad de marca no es el único objetivo. Prada destacó que la Fundación Caja Rural busca estar en el territorio, llevando cultura de calidad a municipios pequeños y apoyando carreras que dinamizan la economía local.
Valer añadió que este enfoque también descentraliza y ayuda a dar vida fuera de las tres capitales, aunque recordó que elegir bien con quién colaborar es crucial para la imagen de marca. Mayayo señaló que, aunque la visibilidad en grandes ciudades es mayor, el compromiso con las causas locales se mantiene más allá del rédito inmediato.
Respecto a las necesidades de Aragón en cuanto al soporte cultural y deportivo, los tres coincidieron en señalar la falta de apoyo suficiente a jóvenes deportistas y artistas, que a menudo no pueden compaginar estudios y vocación por falta de recursos. Las referencias a modelos internacionales, como el sistema universitario estadounidense, sirvieron de ejemplo de lo que Aragón podría potenciar.
De cara al futuro, los asistentes a esta mesa de debate apostaron por seguir consolidando un territorio cohesionado y con oportunidades para el talento. Desde Caja Rural se reafirmó el compromiso con el joven talento cultural y deportivo en 2026; Lujama habló sobre la necesidad de priorizar Aragón y centrarse en el deporte base y el medio ambiente; y Mayayo adelantó su interés en seguir apoyando el fútbol base y explorar nuevas iniciativas vinculadas a la salud y el autocuidado.
En definitiva, la mesa de debate dejó claro que, aunque cada entidad tiene su forma de articularlo, la voluntad de generar impacto social y de impulsar el talento aragonés es un punto común que atraviesa a todas.