Circularidad: una vía necesaria frente al agotamiento del planeta; por Javier García (ARPA)
Por Javier García, presidente del Comité de Sostenibilidad de ARPA.
Durante las últimas décadas, nuestra economía y hábitos de consumo han estado basados en un modelo lineal: extraer recursos, producir bienes, consumirlos y desecharlos. Este enfoque, si bien impulsó el desarrollo económico, ha traído consigo graves consecuencias ambientales, agotamiento de materias primas y la generación masiva de residuos y emisiones contaminantes.
Hay un indicador (Earth Overshoot Day) que marca la fecha en la que el presupuesto anual de biocapacidad del planeta se agotaría si todos los habitantes de la Tierra vivieran con el mismo nivel de consumo que los residentes del país en cuestión, en el año 2025 para España está marcado el 23 de mayo, es decir, todo lo que consumamos a partir de esa fecha, son recursos futuros.
En este contexto surge una alternativa transformadora: la economía circular, un modelo que busca rediseñar los hábitos de consumo y de fabricación. Basado en la reducción del consumo de recursos, reutilización de los mismos, repararlos para seguir utilizándolos y en última instancia reciclarlos para darles una segunda vida útil.
La economía circular es un enfoque sistémico que imita los ciclos naturales: nada se desperdicia, todo se transforma. A diferencia del modelo tradicional, su objetivo no es solo reducir el impacto ambiental, sino cerrar los ciclos de vida de los productos, manteniendo su valor dentro del sistema económico durante el mayor tiempo posible. Esto se logra a través de estrategias como el Ecodiseño de productos duraderos, reparables y reciclables, la reutilización y reparación para extender su vida útil y el reciclaje de materiales para reincorporarlos a nuevos procesos productivos.
En ARPA, utilizamos el ecodiseño en las fases previas al diseño especificando los materiales que se emplearán en la fabricación, las fases de ensamblaje y las fases de desmontaje. Esto se hace pensando en el fin de vida de nuestros productos, una vez acaba, con pequeñas modificaciones y mejoras vuelven a aportar valor en el mercado.
El ecodiseño en nuestras operaciones está estrechamente ligado con el reciclaje. Consiste en la recuperación de los materiales existentes en los residuos, para ser transformados y utilizados nuevamente como materia prima en la fabricación de nuevos productos. De esta forma se evita la extracción de nuevos recursos así como la acumulación de desechos en vertederos o en el medio ambiente.
Sin embargo, para que el reciclaje sea realmente efectivo, es necesario contar con infraestructura adecuada, separación de residuos en origen, educación ambiental y mercados secundarios sólidos. Aunque se han logrado avances importantes, persisten desafíos como la baja tasa de reciclaje en ciertos sectores, la falta de concienciación ciudadana, productos mal diseñados que dificultan su reutilización y la necesidad de políticas públicas.
* Este artículo forma parte del Especial Reciclaje y Economía Circular publicado con motivo de la celebración del Día Mundial del Reciclaje. Ver especial completo aquí.