Paloma de Yarza Medalla de Oro de Zaragoza: "Siento pasión por Zaragoza"
El Ayuntamiento de Zaragoza concede este año la Medalla de Oro 2025 a Paloma de Yarza López-Madrazo (Zaragoza, 1967), la máxima distinción que otorga la ciudad a las personas que han prestado servicios relevantes a la comunidad. La ceremonia de entrega se ha celebrado este sábado como antesala del Pregón de Fiestas del Pilar, marcando el inicio oficial de las celebraciones.
La presidenta de Heraldo de Aragón y consejera de Henneo ha recibido, en manos de la alcaldesa Natalia Chueca, este galardón en reconocimiento a su trayectoria profesional al frente de una empresa familiar de larga tradición, que ha consolidado su posición en el ámbito nacional y elevado el prestigio del grupo editorial más antiguo de Aragón.
La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, destacó durante la ceremonia la entrega y dedicación de Paloma de Yarza, recordando su decisión de renunciar a la medicina y a una vida cómoda en Barcelona para regresar a su tierra y asumir responsabilidades en el legado familiar:
“Una vida guiada por la entrega. Tu historia personal es también ejemplo de sacrificio y de amor profundo a esta tierra. Incluso en los momentos más difíciles, tu fortaleza y serenidad han sido ejemplo. Has sabido mantener la dignidad y la entereza, sosteniendo no solo a tu familia, sino también a una comunidad entera que veía en ti una referencia de compromiso y cercanía”.
Durante su intervención, Paloma de Yarza ha expresado su emoción y cariño hacia la ciudad: “No puede haber mayor orgullo para un zaragozano que recibir esta distinción. Siento pasión por Zaragoza”.
La zaragozana ha asegurado que recibir la Medalla de Oro constituye “el mayor orgullo para cualquier zaragozano”. En su intervención, ha expresado un sentimiento de amor por la ciudad que la vio nacer, un vínculo que —ha dicho— se refuerza cada día al caminar por sus calles, recorrer la ribera del Ebro o adentrarse en espacios emblemáticos como El Pilar, La Seo, la Aljafería o el Teatro Principal.
Su discurso ha sido una declaración de amor a Zaragoza, a la que ha descrito como una ciudad “ajetreada y sobria, latina y continental”, con su característico cierzo y el calor de unos vecinos nobles y hospitalarios. "En esta maravillosa ciudad se han abierto paso a paso las vivencias más íntimas, entrañables y tiernas de mi existencia".
También ha evocado los lugares cotidianos que forman parte de su vida, como el paseo de la Independencia o el Parque Grande, donde ha dicho encontrar “la esencia de una ciudad que late con fuerza y belleza”.
Ha aprovechado su intervención para lanzar un mensaje: ha apelado a la necesidad de una convivencia política tolerante y respetuosa, centrada en el interés general de los zaragozanos por encima de las discrepancias. Reclamó que Zaragoza siga siendo ejemplo de una democracia viva y abierta, “una ciudad desde la que contribuir a frenar el deterioro institucional y la polarización que amenazan la pluralidad de opiniones”.

