Adiós tras 24 años: baja la persiana una parada obligatoria del taxi en Zaragoza
Hay locales que no aparecen en rankings gastronómicos ni presumen de diseño moderno, pero forman parte de la vida cotidiana de una ciudad. Lugares donde el primer café se sirve cuando aún es de noche y donde las conversaciones giran en torno al tráfico, los turnos y la actualidad local.
Uno de esos establecimientos en Zaragoza cerrará este 28 de febrero tras 24 años de actividad ininterrumpida. Un cierre que marca el final de una etapa muy reconocible para cientos de profesionales que lo han convertido en parada habitual antes o después de su jornada laboral.
Más que una cafetería
Durante más de dos décadas, el local ha funcionado como auténtico punto de encuentro del gremio del taxi. Entre desayunos tempranos, comidas rápidas y cafés a media tarde, el establecimiento se consolidó como un espacio de referencia para quienes trabajan al volante.
No solo acudían taxistas. También vecinos del entorno que habían incorporado el bar a su rutina diaria, atraídos por un ambiente cercano y familiar. La fidelidad de la clientela ha sido una constante desde que el actual equipo asumiera la gestión en 2002.
En una carta difundida entre habituales, los responsables se han despedido con palabras cargadas de emoción:
“Hoy nos dirigimos a vosotros con una mezcla de nostalgia y gratitud. Tras 24 años dedicados en cuerpo y alma…”
Y añadían:
“Nos vamos con la satisfacción del deber cumplido y con la maleta llena de recuerdos.”
Las reacciones no se han hecho esperar. Mensajes de agradecimiento, fotografías compartidas y comentarios nostálgicos reflejan el vínculo creado durante todos estos años.
El establecimiento del que hablamos es la cafetería de la Cooperativa de Auto-Taxis de Zaragoza, situada en la avenida Alcalde Gómez Laguna. Integrada en la sede de la cooperativa —fundada en 1951 y uno de los pilares históricos del transporte urbano en la ciudad—, la cafetería ha sido durante años uno de los espacios más sociales del complejo.
Para muchos profesionales, era casi una extensión natural de su lugar de trabajo. Allí se comentaban las jornadas, se compartían experiencias y se mantenía vivo el contacto entre compañeros.
No es un adiós definitivo
El cierre no supone la desaparición del espacio. La concesión actual finaliza y la cooperativa ha iniciado el proceso para adjudicar una nueva gestión. Además, el local será objeto de reformas y actualización antes de su reapertura.
La previsión es que el bar vuelva a abrir en un plazo aproximado de entre mes y medio y dos meses, ya con nuevo equipo al frente y una propuesta renovada.
Una tendencia que se repite en Zaragoza
El caso se enmarca en un contexto más amplio de cambios en la hostelería zaragozana. En los últimos meses, varios bares con años de trayectoria han cambiado de manos o han cerrado tras largas etapas de gestión continuada. Jubilaciones, finalización de concesiones o transformaciones del modelo de negocio están redibujando el mapa hostelero de la ciudad.
En este caso, el espacio seguirá vivo, pero se cierra un ciclo de 24 años que deja huella en el día a día de un sector esencial para Zaragoza.