Cierra un histórico de la A-23: 25 años dando de comer a miles de conductores

Durante un cuarto de siglo fue parada obligada entre Zaragoza y Huesca. Ahora, uno de los restaurantes más reconocidos de la A-23 baja la persiana y deja huérfanos a miles de viajeros.
Restaurante Canuhé
Restaurante Canuhé

Durante años, miles de conductores compartieron un gesto casi automático al circular entre Zaragoza y Huesca: detenerse en un punto concreto de la A-23, sentarse a la mesa y retomar el viaje con la sensación de haber comido bien. Ese ritual cotidiano llega ahora a su fin.

El Restaurante Canuhé cerrará de forma definitiva el 24 de enero de 2026, tras 25 años de actividad como uno de los grandes referentes de la restauración de carretera en Aragón. El anuncio se ha hecho público a través de un mensaje de despedida dirigido a su clientela habitual.

En él, la dirección del establecimiento agradece “la confianza, la fidelidad y el respeto” recibidos a lo largo de estos años y reconoce que la decisión supone decir adiós a un proyecto que ha acompañado a miles de viajeros. “Os echaremos de menos”, concluye el mensaje, que ha generado numerosas reacciones entre antiguos clientes.

Un restaurante que formaba parte del trayecto

Canuhé no era un restaurante cualquiera. Su ubicación estratégica en la autovía Mudéjar, unida a una oferta basada en cocina casera, menús abundantes y precios contenidos, lo convirtió en una parada habitual para camioneros, trabajadores y familias que recorrían la vía con frecuencia.

Antes de la proliferación de áreas de servicio estandarizadas, este tipo de locales representaban una forma de viajar más reconocible, con espacios propios y trato cercano. Para muchos conductores, parar en Canuhé era casi una costumbre.

El final de una etapa muy reconocible

El cierre del restaurante se enmarca en un contexto más amplio de transformación de la hostelería tradicional de carretera, cada vez más afectada por el cambio de hábitos, el aumento de costes y la competencia de grandes cadenas.

En su comunicado, el equipo del restaurante también se disculpa por “las molestias que podamos ocasionar” y detalla que durante los últimos días se mantendrá el servicio de comidas en horario reducido, en una despedida medida y ordenada.

Un adiós que deja huella

La desaparición de Canuhé ha sido recibida con mensajes de nostalgia y reconocimiento. Muchos recuerdan comidas rápidas que acababan alargándose, encuentros inesperados y la seguridad de saber dónde parar cuando el viaje se hacía largo.

Con su cierre, la A-23 pierde algo más que un restaurante. Pierde uno de esos lugares que no necesitaban publicidad porque formaban parte del paisaje cotidiano del viaje. Un punto menos en el mapa, pero muchos recuerdos que permanecen.