El consejo de Jordi Cruz: “Si no eres chef, evita utilizar este tipo de sartén en casa”

El chef explica qué sartenes son aptas para cada cocinero y por qué el acero inoxidable puede jugarte una mala pasada en casa
Diferencias entre sartén antiadherente, cerámica y acero inoxidable
Diferencias entre sartén antiadherente, cerámica y acero inoxidable

No todas las sartenes son iguales. Y lo que es más importante: no todas son adecuadas para cualquier persona. Eso es exactamente lo que defiende Jordi Cruz en uno de sus vídeos más recientes, donde el chef repasa los tres grandes tipos de sartenes del mercado y lanza un aviso claro: hay una en concreto que, si no tienes técnica, puede arruinarte el plato antes de que te des cuenta.

El cocinero, conocido por su paso como jurado en MasterChef y por los tres estrella Michelin de su restaurante ABaC en Barcelona, distingue entre sartenes con revestimiento antiadherente (PTFE), cerámicas y de acero inoxidable. Tres opciones habituales en cualquier tienda de cocina, pero con características muy distintas que, según Cruz, determinan si el resultado final será un éxito o un auténtico desastre.

Las antiadherentes: cómodas, pero con límites

Las sartenes con revestimiento antiadherente, popularmente conocidas como "de teflón", son con diferencia las más extendidas en los hogares españoles. Y no es casualidad. Tal y como explica Jordi Cruz, son fáciles de manejar, permiten cocinar con muy poca grasa y prácticamente nada se engancha en su superficie. Para alguien que se está iniciando en la cocina, o simplemente para quien busca rapidez y comodidad en el día a día, representan la opción más segura.

Sin embargo, el chef también señala sus puntos débiles. Son sartenes delicadas: se rayan con facilidad —especialmente si se usan utensilios metálicos—, y no están diseñadas para soportar temperaturas muy altas. Un golpe de calor excesivo puede deteriorar el revestimiento y, en el peor de los casos, comprometer su rendimiento a largo plazo. Hay que tratarlas con cuidado, limpiarlas bien y no someterlas a cambios bruscos de temperatura.

Dicho esto, para la mayoría de cocineros domésticos siguen siendo la alternativa más práctica. Huevos a la plancha, tortillas, pescados delicados, salsas... Son el tipo de preparaciones donde estas sartenes brillan sin complicaciones.

Las cerámicas: una opción intermedia que también tiene sus contras

Las sartenes de cerámicas han ganado popularidad en los últimos años como alternativa más "natural" al teflón. Y tienen argumentos a su favor: soportan mejor el calor, permiten conseguir dorados más uniformes y, en general, son algo más resistentes al desgaste diario.

Aun así, Jordi Cruz pone el dedo en la llaga: su propiedad antiadherente no es eterna. Con el uso y los lavados, la cerámica pierde parte de su eficacia, lo que obliga a añadir más grasa para evitar que los alimentos se peguen. No es un problema inmediato, pero sí algo que se nota con el tiempo.

En cualquier caso, siguen siendo una opción cómoda y versátil para el uso cotidiano. Funcionan bien en todo tipo de cocinas —incluidas las de inducción— y resultan especialmente útiles para quien quiere dar un paso más allá del teflón sin entrar aún en aguas más técnicas.

El acero inoxidable: potente, pero solo si sabes lo que haces

Aquí es donde llega el verdadero aviso de Jordi Cruz. Las sartenes de acero inoxidable son las preferidas en las cocinas profesionales, y no es para menos: son prácticamente indestructibles, aguantan temperaturas muy elevadas y son insuperables para sellar carnes y pescados, consiguiendo esa costra dorada que marca la diferencia entre un plato del montón y uno realmente trabajado.

El problema es que también son las más exigentes. "Hace falta técnica", advierte el chef. Y tiene razón. El acero inoxidable no perdona los errores. Si no precalientas correctamente la sartén, si añades el alimento antes de que la superficie haya alcanzado la temperatura adecuada, o si no respetas los tiempos de sellado, el resultado es predecible: la comida se pega, se rompe, pierde textura y el plato queda estropeado.

Es una situación que le ha pasado a más de uno en casa. La sartén de acero parece robusta y profesional, y lo es, pero exige que el cocinero entienda cómo se comporta el calor. Hay que saber cuándo la sartén está lista —ese momento en que una gota de agua "baila" sobre la superficie en lugar de evaporarse al instante—, cuánta grasa añadir y en qué punto exacto debe entrar el alimento. Sin ese conocimiento previo, lo que debería ser una herramienta de precisión se convierte en una fuente constante de frustración.

 

 

¿Cuál es la sartén adecuada para ti?

La conclusión de Jordi Cruz es tan sencilla como útil: cada sartén tiene su momento y su función, pero no todas son aptas para todos los cocineros. No se trata de que unas sean mejores que otras en términos absolutos, sino de que cada una responde a unas necesidades y a un nivel de experiencia concreto.

Si lo que buscas es comodidad, resultados fiables y poco margen de error, la sartén antiadherente sigue siendo tu mejor aliada. Si quieres dar un paso más, la cerámica ofrece un punto intermedio interesante. Y si ya tienes cierto dominio de la técnica y quieres sacar el máximo partido a tus preparaciones, el acero inoxidable puede transformar por completo tu forma de cocinar.

Lo que el chef deja claro es que cocinar bien no es solo cuestión de ingredientes o recetas. Las herramientas importan, y saber elegirlas y utilizarlas correctamente es lo que marca la diferencia entre un cocinero que improvisa y uno que de verdad sabe lo que tiene entre manos.

Al fin y al cabo, dominar la técnica —aunque sea en casa, aunque sea un martes cualquiera— es lo que convierte una simple sartén en algo mucho más poderoso.

Comentarios