De caracoles, risotto o de chocolate: las croquetas más raras y dónde probarlas en Zaragoza
Pocas cosas en la vida gustan más que una buena croqueta. Esa pequeña joya culinaria, dorada y crujiente por fuera, pero suave por dentro, tiene la capacidad de transportarnos a momentos felices: el tapeo con amigos o el sabor inconfundible de la cocina casera. Sin embargo, lo que en sus inicios fue un plato humilde pensado para aprovechar sobras, hoy se ha convertido en un lienzo en blanco para la creatividad de chefs y cocineros que buscan reinventar este clásico.
En Zaragoza, las croquetas han dejado de ser "lo de siempre". Los bares y restaurantes de la ciudad han decidido dar un giro a la tradición, apostando por rellenos que sorprenden y, sobre todo, conquistan a los más curiosos.
¿Alguna vez te has imaginado una croqueta rellena de caracoles? ¿O de risotto de boletus? Aunque para los más golosos, sí, también hay croquetas dulces, como una de chocolate blanco con manzana que se derrite al primer bocado. Estas creaciones son la prueba de que, cuando se trata de croquetas, el único límite es la imaginación.
Hoy, Día Mundial de la Croqueta, es la excusa perfecta para rendir homenaje a este pequeño manjar. Por eso, recorremos los rincones más originales de Zaragoza, donde los cocineros han transformado este clásico en verdaderas experiencias gastronómicas. Estas son algunas de las croquetas más atrevidas de la ciudad.
CROQUETA DE CARACOLES
BAR EL TRUCO
En El Truco, las croquetas no son cualquier cosa. Entre todas sus creaciones, hay una que no deja indiferente a nadie: la croqueta de caracoles. Sí, has leído bien, ¡de caracoles!
Este bar ha sabido transformar un ingrediente tan tradicional en un bocado que mezcla lo mejor de lo clásico con un toque moderno. La suavidad de la carne de caracol se funde con una bechamel cremosa y especiada con mimo, creando una explosión de sabor que te deja con ganas de más. Además, esta elaboración fue galardonada como la mejor croqueta de la provincia de Zaragoza en el año 2020.
Pero lo que realmente hace especial esta croqueta es que está pensada para todos. El Truco ofrece opciones sin gluten, y esta delicia no es la excepción. Aquí no hay barreras: las croquetas son aptas para celíacos sin renunciar a su crujiente exterior.
CROQUETA DE PANCETA AHUMADA Y BORRAJA
BAR HERMANOS TERESA
Si eres amante del buen tapeo en Zaragoza, Hermanos Teresa es un lugar que no puedes dejar pasar. Situado en la calle General Ricardos, entre los barrios de Las Fuentes y San José, este bar se ha convertido en un clásico.
Una de sus croquetas más populares, es la de panceta ahumada y borraja. Este bocado combina ingredientes tan tradicionales como innovadores, y el toque del rebozado con panko le da una textura crujiente.
Pero los hermanos Teresa no se conforman con lo conocido y también cuentan con elaboraciones como la croqueta de carrillera ibérica al oporto.
CROQUETA DE GAMBAS, PALITOS DE CANGREJO Y SURIMI DE LANGOSTA
ENVERO GASTRO WINE
En pleno Parque de Miraflores, en el Paseo de los Rosales, se encuentra Envero Gastro Wine. Este restaurante, que combina creatividad con sabores exquisitos, ha conseguido ganarse el corazón de los amantes de las croquetas.
Una de sus joyas más aplaudidas es su croqueta de gambas, palito de cangrejo y surimi de langosta, que va cubierta con un crujiente rebozado de kikos y se acompaña con una irresistible salsa tártara.
CROQUETA DE RISOTTO CON SIITAKE Y PARMESANO
CROQUETARTE
CroquetArte cuenta con muchas variedades de croquetas diferentes y únicas. Entre sus propuestas, una que destaca por su intensidad de sabor y cremosidad es la croqueta de risotto con setas shiitake y queso parmesano.
El secreto está en el equilibrio. Las setas shiitake aportan un sabor profundo, que se complementa a la perfección con la cremosidad del risotto y el toque salado y aromático del queso parmesano. Todo ello se envuelve en un rebozado dorado y crujiente que convierte cada bocado en una experiencia única.
CroquetArte tiene dos ubicaciones en Zaragoza donde puedes disfrutar de esta delicia: en pleno corazón del Tubo, en la calle Cuatro de Agosto, 25, y en la zona de La Romareda, en la calle Eduardo Ibarra, 8.
CROQUETA DE JUMPERS
BAR EL TRUCO
Inspirada en las icónicas patatas de maíz que marcaron la infancia de muchos, esta croqueta es una auténtica cápsula del tiempo en forma de tapa. Crujiente por fuera y con un interior que recuerda al inconfundible sabor de los Jumpers, se sirve de una manera que no deja indiferente: en su propio envoltorio, como si acabases de abrir una bolsa del snack de tu infancia.
CROQUETA DE TERNASCO CON MELOCOTÓN EN ALMÍBAR
BAR CERVINO
En la calle Ainzón, 18, se encuentra el bar Cervino, un lugar que se ha convertido en todo un referente para los vecinos de la Almozara.
Entre las croquetas más especiales de su menú destaca la de ternasco con melocotón en almíbar, una mezcla de sabores que sorprende por su equilibrio entre lo salado y lo dulce. Pero las opciones no acaban ahí. Si prefieres algo más clásico o con un toque diferente, puedes probar sus croquetas de borraja, cabrales, bacalao o cabracho.
CROQUETA DE CHOCOLATE BLANCO CON MANZANA
Esta croqueta fusiona la dulzura suave del chocolate blanco con la frescura y el toque ácido de la manzana, creando una combinación que sorprende por su frescura y su equilibrio. El rebozado crujiente envuelve un interior cremoso y suave que se derrite en el paladar. Ideal para los que buscan un toque diferente en su tapeo, esta croqueta es perfecta como postre o para aquellos momentos en los que se quiere disfrutar de algo fuera de lo común.

