Día Internacional del Té: Las cinco variedades de té mejor valoradas del mundo según Taste Atlas
Cada 21 de mayo el mundo alza una taza. La ONU proclamó esta fecha como Día Internacional del Té en 2019, una efeméride que en Asia ya se venía celebrando desde años antes para poner en valor los beneficios de una bebida que, junto al café, mueve la rutina diaria de miles de millones de personas. La guía gastronómica Taste Atlas ha publicado su ranking anual con las cien variedades mejor valoradas actualmente.
Taste Atlas y el ranking que ordena el mundo del té
Taste Atlas es una de las publicaciones de referencia mundial en gastronomía. Su sistema de valoración combina reseñas de expertos con puntuaciones de usuarios de todo el planeta, lo que convierte sus rankings en algo más que una simple lista: son un termómetro fiable de lo que gusta de verdad. En el caso del té, la guía ha analizado decenas de variedades procedentes de distintas regiones productoras —desde las laderas del Himalaya hasta los valles de Japón o las montañas de Sri Lanka— y ha establecido un top cinco que abarca estilos, orígenes y culturas muy distintas entre sí.
No hay una única manera de tomar té. Eso es, quizá, lo primero que enseña este ranking.
El chai masala lidera, con historia colonial detrás
En lo más alto del podio está el chai masala, la bebida especiada de origen indio que ha conquistado el mundo entero. Taste Atlas le otorga una puntuación de 4,4 sobre 5. Se elabora con té negro mezclado con leche, azúcar y una mezcla de especias —el masala— que habitualmente incluye cardamomo, jengibre molido, clavo, canela y pimienta negra, aunque cada preparación tiene su propia proporción y estilo.
Su historia está ligada, de manera algo irónica, al colonialismo británico. En el siglo XIX, Gran Bretaña buscaba romper el monopolio chino sobre el comercio del té y encontró en India el terreno perfecto para establecer nuevas plantaciones. De aquel encuentro entre la tradición india de las especias y la costumbre europea del té negro surgió lo que hoy se conoce como chai masala. Eso sí, no se popularizó hasta el siglo XX, cuando la Asociación del Té de la India comenzó a promover pausas para el té entre los trabajadores. Hoy se vende en miles de puestos callejeros —los famosos stalls de chai— y su versión occidentalizada, el "chai latte", lleva años siendo habitual en las cafeterías de todo el mundo, también en las de Zaragoza.
El hōjicha japonés, el té que huele a café tostado
La segunda posición es para el hōjicha, un té verde japonés que sorprende porque no se parece en nada a lo que la mayoría imagina cuando escucha "té verde". Nace en Kioto, donde a partir de los años veinte del siglo pasado comenzó a elaborarse tostando hojas de bancha o sencha a alta temperatura. Ese proceso de tueste le da un color marrón rojizo y un aroma que recuerda al café, con notas de cacao y caramelo. Nada de lo vegetal y astringente que caracteriza a otros verdes japoneses.
Tiene además una particularidad interesante: al someterse al calor durante el tueste, pierde gran parte de su cafeína y sus taninos. Esto lo convierte en una opción ideal para tomarlo por la tarde o por la noche, algo poco habitual entre los tés con hojas verdes. Taste Atlas le da un 4,3 sobre 5.
El té de Ceilán, un clásico que no pasa de moda
Con una puntuación de 4,2, el tercer puesto es para el té negro de Ceilán, producido en Sri Lanka —el antiguo Ceilán, nombre que aún se usa en el comercio internacional del té. Es uno de los más consumidos del mundo y uno de los más versátiles: admite leche, limón, azúcar o ningún acompañamiento. Se cultiva en siete regiones del país, y la altitud a la que crecen las plantas determina enormemente el resultado final en taza. Los tés de gran altitud —por encima de los 1.200 metros— son los más apreciados, con un perfil más delicado y complejo.
Lo que pocos saben es que el cultivo del té en Sri Lanka tiene su origen en una catástrofe: en 1869, una enfermedad arrasó por completo la industria cafetera de la isla, obligando a reconvertir todas las plantaciones. El té llenó ese hueco y hoy Sri Lanka es el cuarto mayor productor mundial. Los paquetes de té auténtico de Ceilán llevan siempre el logotipo del León como garantía de origen.
Sencha y pu'er: Japón y China cierran el top cinco
En cuarta y quinta posición —ambas con un 4,2— las ocupan el sencha japonés y el pu'er chino, dos tés radicalmente distintos en origen, proceso y personalidad.
El sencha es el té verde más consumido en Japón. Sus hojas, expuestas al sol durante su crecimiento, se recogen y vaporizan rápidamente para detener la oxidación, lo que preserva su color verde intenso y su sabor vegetal y ligeramente dulce. La versión más valorada es el shincha —también llamado ichiban-cha—, elaborado con las primeras hojas de la temporada, más tiernas y delicadas. Marida especialmente bien con pescado y arroz.
El pu'er, procedente de la provincia china de Yunnan, es quizá el más singular de los cinco. A diferencia de todos los anteriores, este té puede envejecerse durante años, incluso décadas, mejorando con el tiempo igual que un buen vino. Existen dos variantes: el sheng o crudo, de sabor más fresco y con cierto amargor, y el shu o fermentado, de perfil más suave y terroso. Sus hojas pueden prensarse en distintas formas —ladrillos, tortas o setas— y su consumo tiene una larga tradición medicinal en China.
El té en Aragón: una afición que crece
El consumo de té en España lleva años creciendo, y Aragón no es una excepción. En Zaragoza, la oferta de establecimientos especializados en esta bebida ha ganado terreno. Tiendas con decenas de variedades a granel, salones de té en el Casco Histórico y en barrios como Delicias o Goya, y una clientela cada vez más interesada en conocer los orígenes y matices de lo que bebe. El Día Internacional del Té, aunque todavía lejos de la repercusión del Día del Café, va encontrando cada año más eco en redes sociales y en la hostelería local.
Ahora bien, más allá de la moda, el té tiene razones sólidas para mantenerse. Antioxidantes, bajo contenido en calorías, una variedad de sabores casi infinita y la posibilidad de tomarlo frío o caliente en cualquier estación. De hecho, con el verano asomando en Aragón, el té frío de Ceilán con limón o un hōjicha helado pueden ser opciones tan refrescantes como interesantes.