El restaurante para ir “de propio” en un pueblo de Aragón: se come bajo un santuario

En un pequeño pueblo de Aragón, a los pies de un santuario en plena naturaleza, hay un restaurante al que muchos viajeros llegan “de propio” para disfrutar de su cocina tradicional.
Restaurante El Regano
Restaurante El Regano

En Aragón existen restaurantes que no se encuentran por casualidad. Lugares a los que se va “de propio”, como dicen muchos aragoneses: destinos gastronómicos que justifican el viaje. Uno de ellos se encuentra en la comarca de Las Cinco Villas, en el entorno del Santuario de Monlora, un enclave natural que domina el paisaje desde lo alto del monte.

A los pies de este santuario se encuentra El Règano, un restaurante situado en la carretera que une Zuera con Luna y que se ha convertido en una parada habitual para quienes recorren la zona o buscan una comida contundente en plena naturaleza. 

Comer bajo el Santuario de Monlora

El restaurante se ubica muy cerca del monte Monlora, uno de los puntos más reconocibles de la comarca. Desde sus instalaciones se pueden contemplar las vistas abiertas del paisaje de las Cinco Villas, lo que convierte la comida en una experiencia que mezcla gastronomía y entorno natural. 

El santuario que domina la zona es un lugar muy visitado por senderistas, ciclistas y viajeros que buscan panorámicas del territorio. Después de la subida o de una ruta por los alrededores, muchos visitantes terminan la jornada en alguno de los restaurantes de la zona.

Cocina tradicional y protagonismo de la brasa

La propuesta gastronómica del restaurante se basa en cocina tradicional aragonesa, con especial protagonismo de la parrilla. Las carnes a la brasa son el eje principal de la carta, con platos como chuletón de vaca, ternasco, costillas o conejo a la brasa, elaborados con producto de calidad. 

También aparecen pescados a la brasa y entrantes pensados para compartir, como ensaladas o verduras a la plancha. Uno de los formatos más habituales entre los comensales es la fuente de entrantes, una selección variada de platos fríos y calientes que permite probar diferentes elaboraciones antes del plato principal. 

Además de la carta, el establecimiento ofrece menú del día entre semana y es conocido en la zona por sus almuerzos contundentes, una tradición muy arraigada en Aragón. 

Un restaurante pensado para celebraciones

El local cuenta con salones amplios y luminosos, con decoración que mezcla elementos rústicos con un ambiente acogedor. Esta infraestructura permite acoger desde comidas familiares hasta grandes celebraciones como bodas o reuniones de grupo. 

El entorno natural y el espacio exterior con jardines hacen que sea un lugar elegido para eventos, especialmente durante los meses de buen tiempo.

Un destino gastronómico en plena naturaleza

El hecho de estar situado en una carretera comarcal hace que no sea un restaurante de paso. Quien llega hasta allí suele hacerlo con la intención de comer en el lugar, algo que forma parte del encanto del establecimiento.

Las opiniones de algunos visitantes reflejan precisamente ese carácter de destino. Un comensal resume así su experiencia: “Restaurante a los pies del Monasterio de Monlora… sin duda el mejor de la comarca”

En una comunidad donde el turismo rural y la gastronomía van muchas veces de la mano, lugares como este demuestran que a veces la mejor mesa no está en la ciudad, sino en un pequeño pueblo bajo un santuario.

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