Corte de la carretera de Ventamillo: Benasque, aislado y ninguna explicación

El Ministerio dice garantizar el acceso a esos núcleos con itinerarios alternativos por Benabarre o Castejón de Sos.
Obras en el Congosto de Ventamillo. Archivo

El Valle de Benasque se encuentra en un estado de indignación tras el anuncio del cierre del tramo de carretera entre El Run y Campo, que comenzará el próximo lunes, 2 de septiembre. Este corte, que se prolongará hasta el viernes 11 de octubre a las 14:00 horas, ha generado una fuerte reacción y más cuando la decisión ha sido comunicada con solo cuatro días de antelación. Aunque el cierre se levantará durante los dos primeros fines de semana de septiembre, muchos en la comarca consideran que el aviso ha sido tardío y que no se han tenido en cuenta las peticiones de los residentes.

La razón del cierre es la ampliación de la plataforma de la carretera N-260, que pasará de 5,5 metros a 8 metros. Sin embargo, el enfado en el Valle de Benasque se debe principalmente a la falta de consideración por parte del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible hacia las demandas locales. Los vecinos habían solicitado que las obras comenzaran después de la primera quincena de septiembre para minimizar las interrupciones durante la temporada turística, pero estas peticiones fueron ignoradas.

José María Ciria, presidente de la Asociación Turística y Empresarial del Valle de Benasque, ha expresado su descontento calificando la situación como una "falta de respeto" hacia la zona. "Es una falta de respeto al Valle de Benasque," ha declarado Ciria, señalando que en el pasado siempre se había consultado a los residentes a través de reuniones antes de tomar decisiones tan importantes. Esta vez, sin embargo, el anuncio ha llegado de manera abrupta, dejando al valle sin tiempo para prepararse adecuadamente.

Ciria también destacó el impacto que tendrá el cierre de la carretera en la vida diaria de los residentes, especialmente en empresas de transporte y personas que necesitan desplazarse para acceder a servicios esenciales, como hospitales. La falta de tiempo para coordinar adecuadamente las actividades durante el cierre ha exacerbado la frustración de los habitantes del valle.

Desde Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible han explicado que "para el desarrollo de estos trabajos se hace necesario el corte total de la carretera al tráfico en el tramo comprendido entre las poblaciones de El Run y Campo (kilómetro 388 al 404,2).

También han asegurado que "en todo momento quedará asegurada la accesibilidad" a Seira en los términos acordados con los vecinos de los tres núcleos de población situados en el entorno afectado (Seira, Abi y Barbaruens). "De este modo, se garantizará que pueda accederse a dichos núcleos a
través de la propia carretera N-260, desde el norte o sur en función de en qué tramos de la obra se esté trabajando en cada momento, e indicando los itinerarios alternativos por Benabarre o Castejón de Sos, que serán convenientemente señalizados", explican en una nota de prensa.

Además, en casos de emergencia, se permitirá el paso por la carretera cortada. No obstante, estas medidas no han logrado calmar los ánimos en la comunidad, que sigue viendo con recelo el manejo de la situación por parte de las autoridades.

Las obras consisten en la ampliación de la plataforma de la carretera N- 260 desde los 5,5 metros actuales hasta los 8 metros, minimizando la ocupación y el impacto en las zonas más conflictivas que discurren junto al río Ésera mediante la construcción de voladizos apoyados y anclados a la roca. De esta manera se facilitará el cruce de dos vehículos pesados o autobuses. Además, el proyecto incluye la ejecución de dos túneles de 265 m y 540 m de longitud respectivamente.

REACCIONES DEL GOBIERNO DE ARAGÓN

El malestar no se limita solo a los residentes del valle. El Gobierno de Aragón también ha manifestado su descontento, criticando la falta de comunicación y la nula atención a las necesidades de los municipios afectados. Desde el Departamento de Fomento, Vivienda, Logística y Cohesión Territorial, se lamenta la ausencia de una colaboración institucional efectiva entre el gobierno autonómico y el Ministerio de Transportes.

"Los ayuntamientos afectados siguen esperando respuesta a las demandas trasladadas en su día para retrasar durante dos semanas estas actuaciones," indicaron fuentes del Ejecutivo autonómico. Añadieron que la falta de coordinación ha impedido la implementación de medidas que podrían haber mitigado las afecciones, como el refuerzo de señalización o la puesta en marcha de estrategias para garantizar la seguridad en otras vías que ahora recibirán un mayor volumen de tráfico.

El cierre de la carretera también supone un duro golpe para el sector turístico del Valle de Benasque, una zona que sigue recibiendo un gran número de visitantes durante el mes de septiembre. El Gobierno de Aragón ha recibido numerosas quejas de los habitantes, preocupados por el efecto negativo que el cierre tendrá en la economía local. Muchos temen que los problemas de desplazamiento desincentiven a los turistas, llevándolos a cancelar sus planes de visitar la región.

La insistencia del gobierno autonómico en posponer las obras para después de la primera quincena de septiembre tenía como objetivo precisamente evitar estos problemas. Sin embargo, la decisión del Ministerio de proceder con el cierre en las fechas anunciadas ha dejado a muchos sintiéndose ignorados y desamparados.