Descubre la Capilla Sixtina escondida en el corazón de Aragón: un tesoro de arte, historia y misterio
La Cartuja de las Fuentes, ubicada en los Monegros, destaca como uno de los bienes culturales de mayor valor histórico y artístico de Aragón. Fundada en 1507 en una antigua ermita junto al manantial, la edificación sufrió una ampliación en el siglo XVII debido a una importante herencia. Después del paso de un grana tornado que destruyó aquel edificio, el conjunto tiene que esperar al siglo XVIII para que se levantase el actual monasterio tal y como ahora lo conocemos. En estos momentos, esta joya barroca alberga el conjunto de pintura mural más extenso de Aragón y guarda en sus muros los rastros de conflictos y transformaciones que han marcado su historia.
Fundada como la primera cartuja en Aragón, la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes se construyó en el siglo XVIII y se considera uno de los máximos exponentes del estilo barroco tardío en la Aragón. Su construcción, finalizada a fines de ese siglo, dio lugar a un conjunto arquitectónico excepcional, que resalta por su monumentalidad y armonía. Según explica Alberto Lasheras, antiguo guía de la Cartuja, “el valor de este patrimonio es muy grande”, especialmente por el impresionante conjunto pictórico y los acontecimientos históricos que han dejado su huella en el lugar.
El conjunto es, además, célebre por su valiosa colección de pinturas murales, realizadas en la época por el artista aragonés Fray Manuel Bayeu, cuñado de Francisco de Goya. Las pinturas de Bayeu cubren casi todas las paredes y techos de la Cartuja, conformando el mayor conjunto de pintura mural del siglo XVIII en Aragón, solo superado en importancia por las del Pilar y Aula Dei en Zaragoza. Como destaca Lasheras, “es el conjunto más extenso de Aragón en metros cuadrados en pintura mural del siglo XVIII”, lo que convierte a la Cartuja en un espacio único para los amantes del arte y la historia.
La Cartuja de las Fuentes es un testimonio viviente de los cambios históricos y sociales que atravesaron Aragón y España desde su fundación. Con la invasión napoleónica, el monasterio sufrió los estragos de la guerra. Y durante la Guerra Civil, sirvió de cuartel tanto republicano como franquista. En su estructura conserva los impactos de bala a ambos lados de su puerta principal. Al terminar la guerra, el Gobierno de Franco lo vuelve a requisar para convertir la iglesia en un almacén de cereal. Y precisamente fueron esos carros con animales y su pesada carga los que trituraron su pavimento original de cerámica de Muel. “Todas las guerras han pasado por este monasterio y dejado sus huellas y sus marcas”, comenta Lasheras, reflejando el papel que tuvo la Cartuja como testigo de conflictos y transformaciones políticas.
La historia de la Cartuja, además, está marcada por la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX. Tras la venta de bienes eclesiásticos, el monasterio fue adquirido en 1841 por la familia Romeo, que en un intento de revitalizarlo, lo convirtió en un balneario. Bernabé Romeo, su propietario en aquella época, mostró un gran respeto por las pinturas y elementos arquitectónicos del lugar, y bajo su dirección la Cartuja continuó recibiendo visitas y se mantuvo en buenas condiciones. Sin embargo, en 1896 la Cartuja fue comprada por Mariano Bastarás, quien la convirtió en una finca agropecuaria, transformando su uso original y adaptándola a las necesidades de la época.
UN PUNTO CLAVE PARA EL TURISMO CULTURAL EN LOS MONEGROS
Su ubicación estratégica, cercana a Zaragoza, Huesca, Fraga, y con fácil acceso desde Lérida, convierte a la Cartuja en un punto neurálgico de la ruta turística en la zona de los Monegros. Alberto Lasheras subraya que esta cercanía la hace atractiva para los visitantes que desean explorar el arte y la historia de Aragón, y añade que, desde que fue adquirida por la Diputación Provincial de Huesca (DPH) en 2015, la Cartuja ha comenzado a ganar notoriedad. Las visitas turísticas han crecido, impulsadas por la notoriedad que ganó la Cartuja como “la Capilla Sixtina de los Monegros” y por iniciativas que buscan mantenerla viva en la memoria colectiva.
Además, las visitas recientes de figuras artísticas internacionales han servido para promocionar la Cartuja a nivel global. La artista alemana Sarah Connor grabó un videoclip en sus instalaciones, que dio a conocer el monasterio a un público más amplio. También lo hizo el músico de rock punk Johnny Garso quien utilizó las pinturas de Bayeu como fondo para una de sus producciones, lo que atrajo a nuevos visitantes que se interesaron en este rincón de Aragón. Incluso ha servido de para rodar la película "Incierta gloria" de Agustí Villaronga. “La gente que viene a verlo se queda sorprendida: no han visto tantas pinturas y tan buenas como las que hay aquí”, afirma Lasheras.
NUEVAS INICIATIVAS PARA SU CONSERVACIÓN Y FUTURO
Desde su adquisición, la Diputación Provincial de Huesca ha implementado un plan para la recuperación y puesta en valor de la Cartuja de las Fuentes. Uno de los proyectos más recientes está centrado en el edificio de obediencias, una parte fundamental del conjunto monástico donde se realizaban diversos oficios esenciales para el funcionamiento de la Cartuja. Este espacio, de más de 1.000 metros cuadrados, alberga elementos patrimoniales como una gran chimenea, un horno del siglo XVIII y un polvorín de tiempos de guerra.
Para definir los usos futuros de este edificio, la DPH ha organizado una serie de encuentros participativos en colaboración con el Laboratorio de Aragón Gobierno Abierto, cuyo objetivo es recabar las opiniones y propuestas de la ciudadanía. En la primera convocatoria, celebrada en octubre de 2023, el presidente de la DPH, Isaac Claver, destacó la importancia de involucrar a los habitantes de la región y las asociaciones en este proyecto: “Creemos que el conjunto patrimonial que tenemos en La Cartuja puede ser un motor y un revulsivo socioeconómico tremendo, ya no sólo para Monegros sino en general para toda nuestra provincia”, señaló Claver, resaltando el potencial de la Cartuja para dinamizar la economía local.
La Cartuja de las Fuentes, declarada Bien de Interés Cultural en 2002, está hoy más viva que nunca. Las propuestas recogidas durante las jornadas de participación ciudadana serán evaluadas en los próximos meses para decidir cuáles pueden implementarse, buscando así no solo la conservación de este patrimonio, sino también su adaptación a las necesidades contemporáneas y su transformación en un referente cultural y turístico de Aragón.