Las estaciones de esquí del Pirineo ya preparan su apertura tras la gran nevada caída
Desde la estación de Astún han confirmado que mañana martes podrán anunciar su fecha oficial de apertura. Durante las últimas horas, las máquinas han trabajado intensamente para consolidar la nieve caída y preparar las pistas. En Candanchú, el panorama es similar, con acumulaciones de entre 30 y 100 centímetros dependiendo de las zonas y con un equipo que ha estado activo durante toda la noche para acondicionar los trazados.
En el grupo Aramón, las estaciones de Cerler, Formigal y Panticosa también sus máquinas pisapistas han estado trabajando toda la noche para aprovechar las nevadas. Estas estaciones confirman que las bajas temperaturas están favoreciendo la fabricación de nieve artificial, gracias a la activación de sus sistemas de cañones. Tanto la estación de Cerler como la de Formigal-Panticosa han acumulado unos 60 cm y 80 cm respectivamente en las últimas 48 horas.
"En las estaciones turolenses no ha nevado, pero gracias a la bajada de temperaturas estamos produciendo nieve", explican desde el Grupo Aramón. Este refuerzo será clave para consolidar las pistas y ofrecer unas condiciones óptimas en la inminente apertura que podría ser este próximo fin de semana. El holding aragonés podría anunciar su apertura también mañana martes durante la presentación de la temporada en Zaragoza, y todo apunta a que sería este próximo fin de semana.
LOS ESPACIOS NÓRDICOS TAMBIÉN SE PREPARAN
Los Espacios Nórdicos de Aragón no se quedan atrás. En Llanos del Hospital, Balneario de Panticosa y Linza, las nevadas han permitido que las máquinas comiencen a pisar las pistas. Si el tiempo lo permite, estas áreas podrían estar listas para abrir sus puertas este mismo fin de semana, ofreciendo alternativas tanto para el esquí nórdico como para actividades como las rutas con raquetas de nieve.
A pesar de no haber podido abrir durante el puente de la Constitución, esta nevada ha sido recibida como un auténtico salvavidas para la temporada navideña. Las estaciones de esquí y los espacios nórdicos saben que las fiestas son clave para el sector, ya que concentran una gran parte de la afluencia de visitantes y generan importantes ingresos para toda la economía de las zonas de montaña.