El nuevo tramo de la A-23 de Sabiñánigo "avanza a velocidad de crucero"
La actual carretera N-330 quedará como vía de servicio de la autovía en todo el tramo, lo que exige reponerla en varios puntos en los que interfiere con este tramo de la autovía a construir.
El nuevo tramo de la autovía A-23 entre Sabiñánigo Este y Sabiñánigo Oeste está alcanzando un notable avance, con más del 82 % de ejecución completada. Así lo ha informado esta tarde en sus redes sociales el Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible del Gobierno de España, Óscar Puente. Esta infraestructura, en la que se están invirtiendo 97,6 millones de euros, eliminará los cuellos de botella actuales, mejorará la movilidad en la región y funcionará como una variante que circunvalará la localidad de Sabiñánigo.
"Los viaductos de sobre los ríos Gállego y Aurín ya se están levantando. Invertimos 97,6 M€ en dar continuidad a la autovía, eliminar cuellos de botella en la zona y mejorar la movilidad en Aragón", explica Puente.
El tramo, con una longitud de 8,6 kilómetros, conecta con los tramos ya operativos al sur y oeste de la localidad, ofreciendo continuidad a la autovía Mudéjar A-23. La estructura principal, el viaducto sobre los ríos Gállego y Aurín, está en plena construcción. Este viaducto tiene una longitud de 934 metros, una altura máxima de 50 metros y un diseño geométrico complejo que incluye cambios de curva y variaciones de inclinación. Su tablero, de 25,1 metros de anchura, se ejecuta con técnicas avanzadas como la autocimbra inferior y el carro de vuelos, garantizando precisión y estabilidad en una estructura de gran envergadura.
Además, el proyecto incluye otro puente significativo sobre el río Aurín, con 302 metros de longitud, que ya se encuentra en un estado avanzado de ejecución. El trazado abarca tres enlaces principales: Sabiñánigo Este, la conexión con la N-260 hacia Biescas y Sabiñánigo Oeste. La sección de la autovía se compone de dos calzadas con dos carriles de 3,50 metros cada uno, arcenes exteriores de 2,50 metros y arcenes interiores de 1 metro.
Conexión estratégica con el tramo Lanave-Sabiñánigo Sur
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible formalizó un contrato por 102,4 millones de euros (IVA incluido) para las obras de los tramos Lanave-embalse de Jabarrella y embalse de Jabarrella-Sabiñánigo Sur. Este desarrollo permitirá cerrar el itinerario de la A-23 entre Sagunto y Jaca, eliminando el cuello de botella en la carretera N-330 y reduciendo las retenciones de tráfico estacionales.
El tramo Lanave-Sabiñánigo Sur, con una longitud de 8,7 kilómetros, incluirá un nuevo enlace en Ipiés y un semienlace en Sabiñánigo Sur. La carretera N-330 quedará como vía de servicio en todo el tramo, con las correspondientes reposiciones en los puntos donde interfiera con la autovía. La velocidad de proyecto es de 120 km/h, garantizando una circulación fluida y segura.
El proyecto destaca por sus actuaciones de integración ambiental, que incluyen la creación de pasos de fauna, cerramientos perimetrales y dispositivos de escape de fauna. También se están llevando a cabo labores de revegetación y restauración de las zonas afectadas por las obras, así como la gestión sostenible de residuos. Estas medidas buscan minimizar el impacto ambiental y garantizar la permeabilidad transversal de la autovía, fundamental en un entorno natural como el Pirineo aragonés.
La A-23, finalizada desde Sagunto hasta Lanave, cuenta con un total de 394 kilómetros operativos. Una vez completados los tramos en construcción, se eliminarán los últimos puntos conflictivos del itinerario, facilitando una conexión eficiente entre el Levante y los Pirineos. Las estructuras principales del nuevo tramo incluyen viaductos sobre el río Gállego, el canal de Jabarrella y el barranco de Fanlo, además de pasos inferiores y superiores que garantizan la conectividad de la zona.

