Ocho esquiadores se salvan de un alud en el pico Bisaurín

La avalancha sorprendió a los montañeros, dejando dos heridos leves tras ser arrastrados por la nieve hasta una zona de rocas
Alud en el pico Bisaurín
Alud en el pico Bisaurín

El pasado sábado, 8 de febrero, un grupo de ocho esquiadores de travesía se vio atrapado por un alud en las inmediaciones del Collado del Foratón, en la ruta normal de ascenso al Bisaurín (2.670 metros), dentro del Parque Natural de los Valles Occidentales. El incidente, aunque sin consecuencias graves, dejó a dos de los deportistas heridos tras ser arrastrados por la nieve hasta una zona de rocas.

Según la información facilitada por la Oficina de Información de la Montaña de Jaca, los esquiadores se encontraban a punto de alcanzar el Collado del Foratón cuando se produjo la avalancha. Seis de ellos fueron arrastrados por la nieve, y dos sufrieron lesiones al ser desplazados hasta una zona rocosa. A pesar del impacto, lograron salir por sus propios medios y desplazarse hasta el Hospital de Jaca, sin necesidad de activar un rescate.

Las condiciones meteorológicas previas ya advertían de un aumento del peligro de aludes. La Oficina de Información de la Montaña de Jaca había alertado en su boletín del jueves anterior sobre la posibilidad de nevadas moderadas a partir del viernes por la tarde, con acumulaciones superiores a 15 centímetros de nieve por encima de los 1.100 metros.

Estas condiciones, sumadas a los cambios en la dirección del viento, propiciaron la formación de placas inestables en laderas expuestas a sotavento, lo que aumentó el riesgo de avalanchas .Este suceso pone nuevamente en evidencia los riesgos asociados a la práctica del esquí de montaña, incluso en itinerarios considerados "fáciles" o habituales. El Bisaurín, una de las montañas más frecuentadas por esquiadores de travesía, no está exento de peligros, y las condiciones invernales pueden convertirlo en un terreno impredecible.

Desde la Oficina de Información de la Montaña recuerdan que el riesgo en la montaña no depende únicamente de la dificultad técnica de la ruta, sino también de factores meteorológicos, nivológicos y de la toma de decisiones de los propios deportistas. La previsión del Boletín de Peligro de Aludes (BPA) emitido por Alurte Canfranc el día anterior ya señalaba un incremento del riesgo debido a la acumulación de nieve reciente y la presencia de nieve venteada en orientaciones desfavorables.

Un problema recurrente en la alta montaña

El esquí de travesía ha experimentado un aumento de popularidad en los últimos años, con una mayor afluencia de deportistas en montañas accesibles como el Bisaurín. Sin embargo, esta tendencia ha traído consigo un incremento en la exposición al riesgo de aludes, especialmente en jornadas con alta afluencia de esquiadores.

Los expertos advierten de que, en muchas ocasiones, las malas prácticas y la falta de experiencia pueden derivar en situaciones peligrosas. La acumulación de grupos en laderas inestables, la escasa distancia de seguridad entre esquiadores o la ausencia de un análisis previo de las condiciones del terreno son algunos de los errores más frecuentes.

Desde la Oficina de Información de la Montaña de Jaca destacan que, en demasiadas ocasiones, se observa un comportamiento que da por seguras ciertas rutas simplemente porque no han ocurrido accidentes previos. Sin embargo, la realidad es que la estabilidad del manto nivoso puede cambiar drásticamente en cuestión de horas.

El accidente del pasado fin de semana refuerza la necesidad de aplicar estos principios en cualquier actividad invernal. Aunque en esta ocasión no hubo víctimas mortales, la montaña no siempre ofrece segundas oportunidades. La concienciación, la prudencia y el conocimiento son las mejores herramientas para minimizar los riesgos y evitar tragedias.

El Bisaurín, al igual que otras cumbres del Pirineo, seguirá siendo un destino atractivo para el esquí de travesía. Sin embargo, este nuevo incidente es un recordatorio de que la montaña invernal exige un enfoque distinto al del verano. La seguridad debe ser siempre la prioridad, independientemente del nivel técnico de la actividad o de la confianza que se tenga en la ruta.

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