Temperaturas invernales en Huesca: Astún y Cerler amanecen con menos de 5 grados
Aunque el verano sigue su curso y las altas temperaturas dominan gran parte del país, la mañana de este sábado ha dejado una sorpresa térmica en varias zonas del norte peninsular. La provincia de Huesca ha destacado especialmente por registrar dos de las diez temperaturas mínimas más bajas de toda España.
Según los últimos datos facilitados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), recogidos por Europa Press, la estación meteorológica del Puerto del Pico (Ávila) ha marcado el valor más bajo del país con apenas 2,7 grados. No obstante, Huesca ha vuelto a situarse como uno de los referentes del frío matinal en este atípico julio, con registros de 4 grados en la estación de Astún-La Raca y 4,6 grados en Cerler, ambos núcleos enclavados en el Pirineo oscense.
El segundo puesto de este particular ranking ha sido para las estaciones de Port Ainé y Cap de Vaquèira, ambas situadas en la provincia de Lleida, que han marcado una mínima de 3 grados. Muy cerca se ha situado la estación de Astún-La Raca (Huesca), con 4 grados exactos, seguida por Reinosa (Cantabria), donde los termómetros han descendido hasta los 4,5 grados.
CERLER, ENTRE LAS MÁS FRÍAS
Cerler, uno de los puntos turísticos más conocidos del Alto Aragón por su estación de esquí, ha registrado 4,6 grados esta mañana, situándose en la sexta posición del ranking nacional. Este dato no solo destaca por la intensidad del descenso térmico en pleno verano, sino por ser una muestra de la fuerte oscilación térmica que pueden experimentar estas zonas de alta montaña, incluso en los meses más cálidos del año.
Completan la lista de las diez temperaturas más bajas de este sábado otros puntos de la península que destacan por tener inviernos fríos. Ucero (Soria), con 4,6 grados; Palacios de la Sierra (Burgos), y Sanabria (Zamora), ambas con 4,9 grados; y Puerto de San Isidro (León), donde se ha alcanzado una mínima de 5,2 grados.
Estos valores, aunque llamativos por producirse en pleno verano, no son infrecuentes en áreas de elevada altitud como las mencionadas. Las noches despejadas, la radiación térmica y la falta de nubosidad facilitan un rápido descenso de la temperatura tras la puesta de sol. De hecho, este tipo de registros suelen repetirse en enclaves pirenaicos como Astún o Cerler, donde la altitud y el relieve favorecen las mínimas extremas incluso en julio.