Una víbora muerde a un niño en una excursión del colegio en Benasque

El menor, de ocho años, y que se encuentra fuera de peligro, sufrió una inflamación en la mano, mareos y vómitos. 
Víbora Aspid_imagen de archivo
Víbora Aspid_imagen de archivo

Un niño de 8 años ha sufrido la mordedura de una víbora mientras participaba en una excursión escolar cerca del Refugio de Estós, en Benasque. La serpiente le mordió en la mano, provocando una severa inflamación y vómitos. A las 13:40 horas, se dio aviso a la Guardia Civil, activando rápidamente al Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de Benasque, la Unidad Aérea de Huesca y un sanitario del 061. El menor fue localizado y evacuado en helicóptero hasta el Hospital San Jorge en Huesca, donde recibió atención médica en el mismo día. 

Este es el segundo caso de mordedura de víbora en el Pirineo Aragonés en menos de una semana. Días antes, un joven de 19 años de Barcelona también fue mordido mientras hacía senderismo en el Ibón de Escalar. Ambos incidentes subrayan la presencia de víboras venenosas en la región, donde especies como la Vipera áspid pueden causar mordeduras graves, aunque raramente fatales si se actúa a tiempo.

9 rescates en los últimos días en el Pirineo Aragonés

El 30 de septiembre, la montaña volvió a mostrar su dureza con varios rescates en un solo día. A primera hora, a las 09:00, dos montañeros ascendiendo la Cresta de Llosas, en Benasque, vivieron un momento dramático cuando uno de ellos cayó 150 metros, sufriendo un grave traumatismo craneoencefálico. El GREIM de Benasque y la Unidad Aérea de Huesca intervinieron para evacuar al herido hasta el Hospital de Huesca.

Horas más tarde, dos senderistas fueron rescatados en la zona del Puente de Villacantal, en Alquézar, después de que una mujer de 71 años sufriera vértigos y mareos. Afortunadamente, el varón que la acompañaba resultó ileso y ambos fueron trasladados al mismo hospital.

El 3 de octubre, un senderista sufrió un esguince de rodilla en el Refugio de Respomuso, en Sallent de Gállego, y el equipo del GREIM de Panticosa lo evacuó en helicóptero. Un día después, un montañero resbaló cerca del Refugio de Góriz, en Fanlo, sufriendo una fractura de tobillo y un golpe en la cabeza. Nuevamente, los servicios de rescate actuaron con rapidez para trasladarlo al Hospital de Barbastro.

El 5 de octubre continuaron los incidentes, destacando el rescate de dos montañeros en la Cresta de los Gabietos, en Torla-Ordesa, donde una mujer de 59 años se fracturó la muñeca tras una caída. Ese mismo día, otro montañero sufrió una fractura de codo y dislocación de hombro al resbalar en el Pico Abadías, en el Parque Natural de Posets-Maladetas. Ambos rescates se realizaron por aire con la colaboración del GREIM y la Unidad Aérea de Huesca.

Los rescates continuaron hasta bien entrada la tarde del 5 de octubre, cuando tres escaladores en la zona de Ordesa vivieron un complejo operativo que duró casi 9 horas, tras una caída que provocó un traumatismo craneal y fracturas a uno de los hombres. Los equipos de rescate, junto con un médico, descendieron la pared con el herido hasta su evacuación final.

Finalmente, esa noche, dos escaladores fueron rescatados en el Mallo Fire de Riglos tras quedarse sin iluminación mientras descendían.