Los audios que incendian a Vox: Nolasco y una asesora rajan de Abascal tras salir del Gobierno de Aragón
Los audios de reuniones internas celebradas en el primer semestre de 2024 en la sede de la Vicepresidencia del Gobierno de Aragón —entonces dirigida por Alejandro Nolasco— dibujan un escenario muy distinto al que se proyectó por parte de Vox. Las grabaciones, difundidas en plena recta final electoral, reflejan críticas durísimas a Santiago Abascal, cuestionamiento de la estrategia nacional y debates internos sobre cómo ejecutar la ruptura con el PP. Todo ello con nombres, cargos y citas textuales.
Los audios internos a los que ha accedido y que ha difundido ABC, hablan de la trastienda de Vox durante su salida del Gobierno de Azcón. Una decisión con bastante menos épica de la que se demostró durante el primer semestre de 2024.
Las grabaciones recogen reuniones celebradas en la sede de la Vicepresidencia del Gobierno de Aragón, entonces en manos de Alejandro Nolasco, hoy candidato de Vox en los comicios aragoneses, y muestran un malestar abierto con la dirección nacional y, en particular, con Santiago Abascal. No son comentarios deslizados en un corrillo ni una conversación informal. Son intervenciones en encuentros de trabajo, con cargos presentes y un clima que, lejos de contenerse, escala hasta el insulto.
La voz más dura que aparece en esos audios es la de Ana Pilar González del Cacho, entonces jefa de gabinete del vicepresidente y figura de confianza del núcleo de Nolasco. En uno de los pasajes publicados, su crítica a Abascal se convierte en descalificación directa, con una frase literal que choca frontalmente con el relato oficial de cohesión interna: “Menudo conocimiento de España tiene Abascal… no tiene ni puta idea, es un puto basto”.
En la reunión, siempre según lo difundido, se encontraban también otros responsables vinculados al equipo aragonés, entre ellos Juan Manuel Hernández, director general de Despoblación, además de otros cargos bajo la órbita del liderazgo regional. Y un detalle que pesa tanto como las palabras: en lo que se escucha y se transcribe, nadie frena el tono ni reprueba el exabrupto.
La salida de Vox del Gobierno de Aragón y la discrepancia abierta con Santiago Abascal
El contexto de ese estallido verbal tiene un nombre: la estrategia nacional de Vox de romper los gobiernos autonómicos con el Partido Popular cuando apenas llevaban unos meses instalados en los ejecutivos regionales. En Aragón, donde Vox formaba parte del Gobierno, la decisión de Madrid cayó como una orden que deshacía en semanas el trabajo institucional y la red de posiciones construida desde el aterrizaje en el Ejecutivo.
En los audios, esa frustración se traduce en una queja de fondo: la política real en el territorio, dicen, iba “a punto de caramelo” cuando llegó el giro impuesto desde la dirección nacional. La crítica no es solo táctica; es un cuestionamiento del mando y de la capacidad de lectura de la realidad autonómica por parte del núcleo de Bambú.
En ese mismo hilo, González del Cacho va todavía más lejos y verbaliza una amenaza que, pronunciada en voz alta dentro de una reunión interna, retrata el nivel de irritación: “Ahora somos autonomías. No decimos que no queremos ser autonomías. Yo les digo de verdad que si esto va así, yo no voy a votar a Abascal. Es más, me desafilio”.
La frase coloca en primer plano un debate que Vox siempre ha intentado cerrar con su discurso de disciplina: la distancia entre el centro y los territorios, y hasta qué punto el partido tolera discrepancias cuando la orden viene de arriba. La amenaza, sin embargo, no tuvo recorrido práctico.
González del Cacho no se dio de baja. Al contrario: tras la ruptura con el PP, fue recolocada en otro puesto institucional, como jefa de gabinete de la presidenta de las Cortes, mientras otros perfiles del entorno sí vieron cómo se apagaban sus cargos con la salida del Gobierno.
El audio de Alejandro Nolasco: "Que salga con discreción"
En ese ambiente, según lo difundido, interviene Alejandro Nolasco. Su primera preocupación no es rebatir el contenido o corregir los términos, sino controlar el perímetro de la conversación. Lo hace con una petición explícita: “Aquí las cosas quiero que salgan con discreción”.
Pero la discreción solicitada no sirve para rebajar la temperatura del debate. La discusión sigue girando sobre cómo ejecutar la ruptura y cómo salir del tablero institucional cumpliendo la directriz de Madrid sin dar margen a una negociación larga o a una imagen de duda. Y ahí aparece la otra cita literal que, por su crudeza, se ha convertido en una de las más polémicas del material: “Le soltamos el apartado de los ayuntamientos, como si quieren limpiarse el culo con los billetes, pero hay que hacerlo ya”.
Esa frase, tal y como se publica, resume la tensión entre dos impulsos contradictorios: conservar cuota de poder territorial —especialmente en el ámbito municipal— o ejecutar de inmediato el guion nacional aunque implique renunciar a palancas recién conquistadas.
En términos políticos, es la fotografía de una organización que presume de mando único, pero que en la cocina territorial se enfrenta a la realidad: los cargos locales y autonómicos viven de la gestión, de los acuerdos, de los equilibrios, y el coste de romperlos no se reparte igual entre Madrid y Aragón.
La difusión de estos audios llega, además, en el peor momento para Vox: plena recta final electoral, cuando el partido intenta proyectar firmeza y cohesión ante su electorado.



