Vox reitera su apuesta firme por hacer un trasvase del Ebro: defensa de Nolasco y del número 2 de Vox
Vox ha vuelto a tensar el debate del agua al reivindicar el trasvase del Ebro como “bien nacional”, mientras en Aragón crece la presión sobre Jorge Azcón para que aclare si gobernaría con un partido que lo mantiene en su programa y cuyos dirigentes lo defienden sin matices.
La polémica del trasvase del Ebro ha vuelto al centro del debate político a pocos días de las elecciones autonómicas en Aragón. Vox ha reiterado su posición favorable a transferir agua del río hacia otras comunidades, un planteamiento que choca frontalmente con el consenso histórico de la mayoría de fuerzas políticas aragonesas y reaviva un conflicto territorial con profundas raíces políticas, económicas y emocionales.
El último episodio lo ha protagonizado el presidente de Vox en la Región de Murcia, José Ángel Antelo, quien este viernes en Totana ha criticado las declaraciones del presidente de Aragón, Jorge Azcón, sobre su rechazo a cualquier trasvase del Ebro. Antelo defendió que “todos los recursos hídricos deben estar a disposición de los españoles” y aseguró que en España “hay agua de sobra”, atribuyendo los problemas a la falta de planificación e infraestructuras. Además, censuró el uso de la desalación por su coste energético y económico para los regantes.
Las palabras del dirigente murciano se suman a la posición defendida en Aragón por el candidato de Vox, Alejandro Nolasco, quien en una entrevista reciente en El Periódico de Aragón afirmó que “si sobra agua, que evidentemente sobra, se puede dar a nuestras regiones vecinas”. Esta afirmación desató una tormenta política inmediata en la comunidad autónoma.
El trasvase, epicentro del debate electoral
El asunto del agua irrumpió con fuerza en el reciente debate electoral de RTVE con los ocho candidatos a la Presidencia del Gobierno de Aragón. El cabeza de lista del Partido Aragonés (PAR), Alberto Izquierdo, reprochó a Nolasco que “lo que arruina a Aragón es llevarse el agua a Murcia” y le instó a explicar de dónde y cómo se llevaría el recurso.
El candidato de Chunta Aragonesista (CHA), Jorge Pueyo, fue más allá y preguntó directamente a Jorge Azcón si gobernaría con un partido que defiende el trasvase. Tomás Guitarte, líder de Coalición Existe, también se sumó a las críticas, afirmando que “en Aragón no sobra agua” y que el planteamiento del trasvase está “caduco”.
En el debate, todos los candidatos salvo Vox rechazaron de forma explícita la transferencia del Ebro. Azcón aseguró que “mientras yo sea presidente, no habrá trasvase del Ebro”, mientras que Nolasco insistió en que sí sería posible si se acompaña de las infraestructuras hidráulicas necesarias para Aragón.
La posición de Vox: unidad nacional del agua
Mientras tanto, la dirección nacional de Vox ha reforzado el discurso de unidad hídrica. El portavoz nacional del partido, José Antonio Fúster, afirmó que un río que atraviesa varias comunidades “es un bien nacional” y defendió que su gestión debe responder al “interés de todos los españoles”. Vox Murcia, por su parte, ha acusado al PP de fomentar “reinos de taifas” en materia hídrica y ha exigido una rectificación pública a Azcón.
La estrategia del partido de Santiago Abascal busca convertir el debate del agua en una bandera ideológica vinculada a su modelo de Estado centralizado, en contraposición a la defensa del autogobierno y los derechos territoriales que defienden otras formaciones aragonesas.
Un tema con carga histórica en Aragón
El trasvase del Ebro ha sido históricamente una línea roja transversal en la política aragonesa, con amplios consensos sociales y políticos en contra. Desde las grandes movilizaciones de principios de los años 2000 contra el Plan Hidrológico Nacional hasta las posiciones actuales, la defensa del agua como recurso estratégico ha sido uno de los pilares del aragonesismo político.
El temor a perder recursos para la agricultura, la industria y el desarrollo territorial ha consolidado una narrativa compartida por partidos de distinto signo ideológico, desde el PP hasta la izquierda y los partidos regionalistas. La irrupción de Vox con una posición abiertamente favorable al trasvase ha roto ese consenso y ha reabierto un debate que parecía políticamente cerrado.
Pactos en el aire
El choque por el trasvase añade tensión a la aritmética postelectoral. Tanto PSOE como CHA han cuestionado si el PP estaría dispuesto a gobernar con una fuerza que defiende el trasvase del Ebro, una cuestión especialmente sensible para el electorado aragonés. Azcón ha evitado pronunciarse sobre posibles pactos, pero ha reiterado su oposición al trasvase, tratando de distanciarse de la posición de Vox.
Con el 8 de febrero en el horizonte, el agua se ha convertido en uno de los ejes simbólicos de la campaña, con Vox intentando romper el consenso histórico y el resto de fuerzas cerrando filas en defensa del Ebro como recurso estratégico irrenunciable para Aragón.
El debate no es solo técnico o ambiental, sino profundamente político: refleja dos modelos de país, dos visiones del Estado autonómico y dos maneras de entender el equilibrio territorial. En Aragón, donde el agua es identidad, economía y futuro, la discusión promete seguir marcando la agenda electoral y las negociaciones de gobierno.