15 aviones de Qatar Airways huyen de los bombardeos iraníes y aterrizan en el Aeropuerto de Teruel

Doce son de Qatar Airways y llegaron desde Doha para ponerse a salvo de los bombardeos en la región; el consorcio espera más aeronaves en los próximos días.

La guerra en Oriente Próximo ha llegado al Aeropuerto de Teruel. En los últimos tres días han aterrizado en sus instalaciones 15 aviones procedentes en su mayoría de la base de Doha, 12 de ellos de Qatar Airways, que han buscado refugio en la provincia turolense para ponerse a salvo de los bombardeos iraníes sobre infraestructuras en la región.

Los modelos llegados son trece Airbus A330, un A350 y un Boeing 747, todos ellos aparatos de doble pasillo con capacidad para más de 300 pasajeros según su configuración. Y no serán los últimos: el presidente del Consorcio del Aeropuerto, Octavio López, avanzó este miércoles que se irán sumando más aeronaves en los próximos días.

"Las compañías aéreas saben que en Teruel van a encontrar un lugar seguro y preparado para el estacionamiento y todas las labores de mantenimiento que sus aeronaves precisan", explicó López durante su intervención en una jornada organizada por El Periódico de Aragón en la Cámara de Comercio e Industria de Teruel.

Para el consejero de Fomento del Gobierno de Aragón en funciones y presidente del Consorcio, la llegada de estos aviones no es un hecho aislado sino la consecuencia lógica de años de trabajo para convertir a Teruel en una referencia internacional del sector aeronáutico. "Esto es Teruel a día hoy: una referencia internacional para la aeronáutica mundial donde las cosas se están haciendo muy bien", afirmó.

170 millones de inversión y obras en marcha

El aeropuerto de Teruel no es solo una pista de aterrizaje. Es un ecosistema industrial aeronáutico en plena expansión que, según López, ha concentrado desde que Jorge Azcón preside el Gobierno de Aragón una inversión pública y privada comprometida superior a los 170 millones de euros. Una cifra que lo convierte, en palabras del consejero, en el principal motor económico de la provincia de Teruel.

Entre las obras en marcha figuran un nuevo hangar y una nave de producción de dirigibles estratosféricos, una segunda nave de pintura de aviones, una nueva campa de estacionamiento con capacidad para entre 70 y 140 aeronaves, el futuro laboratorio de investigación del ITA y la ampliación de la terminal del aeropuerto, cuya ejecución está ya al 80%. "Estamos ante una instalación en plena expansión a la que es difícil poner límites, que es motivo de estudio en todos los foros del sector industrial aeronáutico", subrayó López.

La previsión es que a finales de 2026 el aeropuerto supere los mil puestos de trabajo directos. A eso se sumarán los estudiantes del nuevo Grado de Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Zaragoza, que se pondrá en marcha en el Campus de Teruel a partir del año que viene. Un ecosistema de empleo, formación e industria que hace apenas unos años habría parecido impensable en una provincia que lleva décadas combatiendo la despoblación.

El problema de la vivienda: el nuevo cuello de botella

El crecimiento acelerado del aeropuerto ha generado, sin embargo, un problema que López no esquivó: la falta de vivienda para los trabajadores y estudiantes que llegan a Teruel. "Sin vivienda no hay empleo y sin empleo no hay crecimiento económico posible", afirmó, reconociendo que ese es uno de los principales retos de la provincia en este momento.

Para afrontarlo, el Gobierno de Aragón trabaja junto al Ayuntamiento de Teruel y la iniciativa privada en varias iniciativas. La primera, 106 viviendas públicas de alquiler asequible para jóvenes que se promoverán en la calle Italia. La segunda, las 1.050 viviendas que el Grupo Térvalis desarrollará en la zona de Los Baños en varias fases, la primera de ellas de 250 unidades, que se tramitarán a través de un PIGA —Plan de Interés General de Aragón— para agilizar los plazos y permitir que la construcción pueda iniciarse en aproximadamente año y medio.

La llegada de 15 aviones de Qatar Airways huyendo de una guerra es, en ese contexto, algo más que una anécdota noticiosa: es la prueba de que el Aeropuerto de Teruel ocupa ya un lugar en el mapa aeronáutico internacional que nadie le había reservado y que se ha ganado a pulso.

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