El motivo real por el que Box2Bit abandona Cariñena y se va a Épila con 3.900 millones

El proyecto que prometía miles de millones en Cariñena se ha quedado sin enchufe: fuera del mapa eléctrico estatal, Box2Bit cambia de jugada y apuesta por Épila, donde la energía ya está garantizada y el Gobierno de Aragón lo impulsa como proyecto estratégico.

Recreación de un centro de datos impulsado por Box2Bit / Cedida
Recreación de un centro de datos impulsado por Box2Bit / Cedida

El giro de Box2Bit no es un capricho, ni un cambio de estrategia “por sorpresa”: es la consecuencia directa de una palabra que en el mundo de los centros de datos lo es todo. Energía.

Durante meses, la compañía española sostuvo su gran apuesta en Cariñena —primero 3.400 millones, luego cifras que llegaron a elevarse—, pero ese castillo se ha topado con la realidad más dura del negocio: sin acceso eléctrico suficiente, no hay servidores, no hay refrigeración, no hay campus. Y, lo más determinante, Cariñena se ha quedado fuera de la nueva planificación de Red Eléctrica para 2025-2030, lo que en la práctica bloquea el proyecto.

Mientras tanto, el tablero ha cambiado y la empresa se ha movido a una casilla ganadora: Épila, con un nuevo centro de datos de 3.900 millones de euros que el Gobierno de Aragón acaba de declarar de interés autonómico.

La razón de fondo: Cariñena se queda sin “enchufe”

El problema de Cariñena no es el suelo, ni el interés político, ni siquiera el tamaño del plan: es que no tiene acceso a la energía, ni por la red de distribución ni por la de transporte. Y el golpe final llega con la planificación estatal: al no entrar en el paquete de inversiones de Red Eléctrica para 2025-2030, el proyecto queda, de facto, sin posibilidad de desarrollo en los plazos que exige un centro de datos.

Box2Bit ha presentado alegaciones para intentar salvar el plan, pero el escenario base es claro: hoy por hoy, Cariñena no tiene la infraestructura eléctrica necesaria para sostener un complejo de este tipo.

Épila sí: energía asegurada y tramitación exprés

¿Por qué Épila? Porque aquí Box2Bit cumple la condición que lo cambia todo: la energía está garantizada a través de la subestación de Calatorao.

La empresa registró hace semanas en la DGA la solicitud para declarar su nuevo proyecto —bautizado como Epsilon— como iniciativa de interés general y autonómico. Eso abre la puerta a tramitarlo como PIGA, el instrumento que acelera y ordena urbanismo, permisos y ejecución cuando el Gobierno considera que es estratégico.

En la práctica: Épila no solo tiene “sí” político, tiene infraestructura eléctrica, que es el verdadero oro en esta carrera.

Dos fases y un calendario largo: 2029 como primera meta

El presidente aragonés, Jorge Azcón, explicó que el proyecto se desplegará en dos fases:

  • Fase 1: 1.125 millones, con la previsión de poner en servicio el campus en 2029.

  • Fase 2: 2.775 millones para completar el resto del complejo tecnológico.

Esto da una pista importante: aunque el anuncio es enorme, el reloj va a largo plazo. Y no solo por la obra, también por la burocracia: el proyecto de Épila, como mínimo, tendrá que esperar hasta finales de 2027 para avanzar con garantías al depender de la tramitación del PIGA.

Empleo: mucha obra, menos operación (y esto es clave)

Azcón detalló cifras que ayudan a entender el impacto real:

  • 1.550 empleos en fase de construcción.

  • 63 empleos directos en fase operativa.

  • 200 empleos indirectos en explotación.

Es el patrón típico de los data centers: el gran pico de trabajo llega con el movimiento de tierras, construcción, instalaciones, seguridad y puesta en marcha; luego, la operación diaria requiere menos plantilla, pero cualificada, y arrastra servicios auxiliares.

El “efecto Calatorao”: el corredor que se está convirtiendo en zona caliente

Otro dato que explica el giro: la ampliación del complejo de Red Eléctrica en la zona está en su fase final y se espera operativa para primavera, con la idea de alimentar futuros centros de datos. En ese radio, Blackstone y Box2Bit quedan prácticamente a unos centenares de metros en línea recta, junto a la autovía de Madrid.

Traducción: Épila entra en un corredor energético y logístico que sí está preparado para absorber demanda eléctrica masiva. Cariñena, ahora mismo, no.

Y no es el único plan que se enfría: Calatayud también se queda en el cajón

El caso Cariñena no es una excepción. Box2Bit también exploró un complejo en Calatayud (ampliación del polígono La Charluca, 40 hectáreas), pero no pasó de la fase inicial y ni siquiera llegó a tramitar la declaración como proyecto de interés.

La lectura es la misma: en esta industria, la geografía manda… pero manda todavía más la capacidad eléctrica disponible. La historia de Box2Bit en Aragón deja una conclusión que vale para toda la fiebre del dato: los centros de datos no se colocan donde quieres, sino donde puedes enchufarlos.

Cariñena tenía anuncio, cifras y titulares. Épila tiene lo imprescindible: energía garantizada y un carril administrativo para hacerlo viable. Y por eso el plan ha cambiado de rumbo.

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