Elsa Techer, directora de desarrollo de QTS: "Cada vez hay más mujeres en carreras STEM, pero aún queda camino hacia la igualdad"
El Foro de Empleo de la Escuela Universitaria Politécnica de La Almunia, que tuvo lugar la semana pasada, se convirtió en un espacio para acercar a los estudiantes al mundo profesional y mostrarles las oportunidades que el sector tecnológico puede ofrecer. Elsa Tacher, directora de desarrollo de QTS para España, participó en las jornadas, y compartió la experiencia de su empresa y explicando cómo proyectos como el de Calatorao pueden abrir nuevas puertas a los jóvenes talentos de la región.
Durante su intervención, Elsa destacó la importancia de la formación práctica, la preparación de los estudiantes y la posibilidad de vincular el desarrollo tecnológico con el territorio. En esta entrevista con HOY ARAGÓN, habla sobre los proyectos que gestiona, la demanda de perfiles profesionales en el sector de centros de datos, la diversidad en carreras STEM y el impacto que iniciativas como la de QTS pueden tener en la empleabilidad y la cohesión local.
PREGUNTA. Forma parte de una de las compañías líderes en inversión en infraestructuras digitales. ¿Cuál es su rol dentro de QTS y qué tipo de proyectos gestiona?
RESPUESTA. Soy la directora de desarrollo de QTS para los proyectos de España, principalmente para el proyecto que tenemos en Zaragoza. Me ocupo de la fase de construcción, desde la última fase de diseño hasta la recepción final de los edificios que vamos a construir. Mi trabajo consiste en coordinar equipos y empresas para llegar a ese objetivo.
En los últimos años se habla mucho de la falta de talento en carreras STEM. Desde su experiencia, ¿cómo está evolucionando esta realidad?
Gente siempre ha habido y pienso que siempre la habrá. Lo que sí se aprecia es una evolución en la diversidad dentro de estas carreras. Hay cada vez más mujeres, pero el crecimiento sigue siendo bajo. Se ve una evolución, aunque todavía es pequeña. Esta semana hablábamos con la Escuela Universitaria Politécnica de La Almunia sobre los porcentajes de mujeres en sus titulaciones y nos comentaban que están en torno al 30%. Cuando yo estudiaba eran alrededor del 20%. En 20 años ha habido un avance, pero todavía no hemos alcanzado una situación de igualdad.
¿Qué barreras siguen encontrando las mujeres para acceder a este tipo de profesiones?
Pienso que hay dos aspectos. El primero es que son carreras que desde fuera no parecen atractivas. Tienen una imagen que no resulta especialmente llamativa en general, y menos todavía para las mujeres. El reto está en cambiar esa percepción y mostrar cómo se trabaja realmente en estas profesiones: con mucha colaboración, trabajo en equipo, proyectos, innovación y capacidad de creación. Todos los días hay que encontrar soluciones a problemas. No es solo la parte científica; todo lo que hay alrededor es muy interesante. El segundo aspecto es que muchas mujeres tienen la sensación de que para acceder a estas carreras hay que ser excelente académicamente en ciencias. Y realmente no hace falta sacar un diez en todo. Lo que yo veo es que muchas de las mujeres que llegan a estos estudios lo hacen porque son muy buenas en ciencias, mientras que los hombres quizá no tienen esa visión tan exigente. Van más por motivación o por interés en lo que pueden llegar a hacer. Por eso también habría que comunicar mejor que no hace falta ser perfecta en todo para acceder a estas carreras.
¿Desde QTS o Blackstone están llevando a cabo alguna iniciativa para fomentar la presencia femenina en el sector tecnológico?
Por el momento no estamos trabajando específicamente en eso, pero sí estamos apostando por crear alianzas con universidades y con centros de formación profesional. Queremos estar presentes en la formación y pienso que, a partir de ahí, seguramente desarrollaremos acciones en ese sentido. Ahora mismo estamos en una fase de creación de esas relaciones.
El sector de los centros de datos está creciendo rápidamente. ¿Qué tipo de perfiles profesionales se demandan actualmente?
En este sector se necesita de todo. Los centros de datos generan empleo en dos fases: primero en la construcción y después en la operación. En la fase de construcción hacen falta todos los perfiles necesarios para levantar un edificio y realizar toda la parte de instalaciones: electricistas, especialistas en automatismos, perfiles mecánicos y también profesionales vinculados al project management, la planificación y la gestión integral del proyecto. En la fase de operación se necesitan perfiles técnicos muy especializados en las áreas eléctrica y mecánica, profesionales que sepan exactamente cómo funciona un centro de datos, que puedan prevenir fallos, resolver incidencias y mantener el edificio en condiciones óptimas.
Más allá de los perfiles técnicos, ¿qué oportunidades existen para empleo local con el proyecto de QTS en Calatorao?
Muchas. Hace unos días estábamos en la Escuela Universitaria Politécnica de La Almunia, donde tienen titulaciones como Arquitectura Técnica, Ingeniería Civil o Ingeniería en Organización Industrial. Todas ellas encajan muy bien con la parte de construcción. La construcción de un centro de datos tiene una particularidad muy importante: la escala. Son proyectos enormes y además deben ejecutarse en el menor tiempo posible. Eso obliga a una organización muy precisa desde el punto de vista logístico y de planificación. Cada empresa tiene que saber exactamente qué tiene que hacer y en qué momento, porque no se puede perder tiempo. Por eso, perfiles como los de Organización Industrial, que a priori pueden parecer más alejados de la construcción, también son muy útiles para organizar toda la logística y la ejecución del proyecto.
¿Cómo puede el territorio prepararse para aprovechar este tipo de inversiones tanto en formación como el talento?
Pienso que el territorio ya está bastante bien preparado. Zaragoza cuenta con formaciones muy interesantes y avanzadas. Lo que quizá hace falta, y en eso van nuestras alianzas con universidades y centros de formación profesional, es enfocar parte de esa formación hacia las particularidades del sector. Pero, en términos generales, ya existe una oferta formativa bastante completa y de calidad.
¿Qué impacto real puede tener un centro de datos en la empleabilidad de una zona como Calatorao?
Puede tener un impacto limitado o un impacto muy grande; depende de la empresa. En el caso de QTS, el impacto en la comunidad forma parte de nuestros valores principales. Está en el ADN de la empresa generar un impacto positivo allí donde se implantan sus centros de datos. En nuestro caso, estamos trabajando para crear empleo en la zona. Tenemos un compromiso de generar 1.200 puestos de trabajo en la fase de construcción y 200 en la fase de operación.
Se habla mucho del papel de las grandes infraestructuras tecnológicas en la cohesión territorial. ¿Puede un proyecto como este contribuir a fijar población?
Sí. Es algo que comentábamos esta mañana con los estudiantes. Para QTS es una oportunidad contar con una universidad tan cerca del lugar donde vamos a implantarnos, con una formación adecuada y estudiantes muy bien preparados. Y para esos estudiantes también es una oportunidad, porque pueden acceder a un proyecto de gran tamaño y escala, dentro de una empresa internacional, sin tener que alejarse de su entorno familiar. No necesitan irse lejos para trabajar en un contexto muy atractivo a nivel profesional.
¿Qué aprendizajes han obtenido de otros desarrollos, por ejemplo en lugares como Virginia, donde los centros de datos están muy implantados?
QTS lleva unos 20 años construyendo y operando centros de datos en Estados Unidos, así que estamos intentando aprovechar toda esa experiencia. Queremos trasladar aquí todo lo que tenga sentido, especialmente en lo relativo al impacto en la comunidad, que es una de las señas de identidad de la empresa. Eso sí, no se trata de copiar un modelo y aplicarlo sin más. Se trata de tomar lo mejor de ese modelo y adaptarlo al país, a la cultura y a la forma de trabajar que tenemos aquí.
¿Hasta qué punto el modelo que se plantea en Aragón puede parecerse a esos referentes internacionales?
A nivel de diseño se parecen mucho, aunque adaptados al mercado europeo. En cuanto a la construcción, no tiene nada que ver, porque no se construye igual en todos los países. Aquí construiremos como se construye en España. Y en la fase de operación también habrá que hacer adaptaciones al contexto local. Es una etapa que llegará más adelante, pero seguramente habrá que ajustarla a las características del país.
¿Qué tipo de impacto positivo buscan en el territorio con este proyecto?
El primero es el empleo, del que ya hemos hablado. Pero además queremos ser buenos vecinos. Eso significa implicarnos en la vida del municipio, estar presentes en los eventos que se organicen y colaborar también en el ámbito social. Queremos apoyar a asociaciones y entidades del territorio allí donde veamos que realmente podemos aportar valor.
¿Ya están trabajando con alguna entidad social en Zaragoza?
Sí. Estamos trabajando con la Hermandad del Refugio y con Aldeas Infantiles. Ya tenemos acuerdos firmados con ambas entidades para colaborar en proyectos concretos y además hemos realizado una jornada de voluntariado con las dos asociaciones para que también nuestros empleados puedan contribuir directamente.


