24 años de retrasos del embalse de Yesa: la obra más importante de España que no tiene fin
El embalse de Yesa, una de las infraestructuras hidráulicas más importantes para Aragón y Navarra, sigue sin ver avances en su proyecto de recrecimiento, a pesar de que han pasado 24 años desde que se iniciaron los trabajos. Esta situación ha provocado que el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, pida al Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico una "reflexión profunda" sobre los continuos retrasos que afectan a una obra clave para el desarrollo agrícola e industrial de la comunidad.
UNA INFRAESTRUCTURA ESENCIAL PARA EL FUTURO DEL AGUA
El recrecimiento del embalse de Yesa no es solo una ampliación de su capacidad, sino una medida estratégica para garantizar el suministro de agua en Aragón y Navarra. La obra permitiría aumentar el almacenamiento desde los 446 hectómetros cúbicos actuales hasta más de 1.000, lo que beneficiaría a miles de hectáreas de regadío, abastecería a poblaciones y daría estabilidad a la gestión hídrica de la Cuenca del Ebro.
Sin embargo, este proyecto, que en sus inicios tenía una duración estimada de cinco años, se ha convertido en un interminable proceso de modificaciones y revisiones. Actualmente, la ejecución de la obra está paralizada, a la espera de que el Consejo de Estado apruebe una nueva modificación del proyecto.
Para Azcón, este estancamiento supone un grave perjuicio para Aragón, ya que el agua es un recurso clave para la agricultura, la industria y el consumo humano. En su opinión, el Gobierno central debe tomar medidas urgentes para desbloquear la situación y evitar que la obra siga acumulando retrasos.
YESA: UNA PIEZA CLAVE EN LA REGULACIÓN DEL RÍO ARAGÓN
El embalse de Yesa se encuentra en el río Aragón, entre las comunidades de Navarra y Aragón. Se construyó en 1959 con el objetivo de regular el caudal y permitir el riego de las tierras de la Cuenca del Ebro, especialmente a través del Canal de Bardenas.
El recrecimiento del embalse ha sido una infraestructura muy discutida debido a los problemas geotécnicos en su ladera derecha, que han generado preocupaciones sobre la seguridad y han obligado a múltiples revisiones del proyecto. A pesar de estas dificultades, la obra sigue siendo fundamental para la gestión del agua en Aragón, donde el regadío es uno de los motores económicos más importantes.
La falta de avances en los últimos años ha llevado a que el Gobierno de Aragón exija más compromiso por parte del Ejecutivo central. La conclusión del proyecto no solo garantizaría el abastecimiento de agua para el sector agrícola e industrial, sino que también pondría fin a más de dos décadas de incertidumbre sobre una de las infraestructuras hidráulicas más relevantes del país.

