Endesa reduce a 406 MW su proyecto en Andorra tras las limitaciones ambientales
Endesa reduce a 406 MW su proyecto en Andorra tras las limitaciones de la Declaración de Impacto Ambiental, que recorta de forma notable la potencia prevista.
El desarrollo energético previsto en el entorno de la antigua central térmica de Andorra continúa redefiniéndose. Endesa ha comunicado que solo podrá ejecutar un proyecto de 406 megavatios (MW) en los terrenos donde hasta 2020 operaba la planta de carbón, tras el análisis técnico de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del denominado Nudo de Transición Justa.
La cifra supone un nuevo ajuste a la baja respecto a las previsiones iniciales y refleja las limitaciones impuestas por los condicionantes ambientales.
Un proyecto recortado tras la evaluación ambiental
El proyecto original presentado por Enel Green Power España —filial renovable de Endesa— contemplaba una potencia total de 1.844,1 MW. Sin embargo, la evaluación ambiental redujo de forma significativa esa capacidad.
En una primera revisión, la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental ya había limitado el desarrollo a unos 830 MW, tras descartar más de mil megavatios previstos inicialmente. Ahora, tras un análisis técnico más detallado de la DIA, la compañía ha ajustado aún más su propuesta hasta los 406 MW.
Endesa trasladó esta nueva configuración el pasado 17 de marzo al Instituto para la Transición Justa, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica.
Energía renovable en el antiguo emplazamiento de la térmica
La nueva propuesta contempla la instalación de tres parques solares y un parque eólico en los terrenos que ocupaba la central térmica de Andorra, que cesó su actividad en junio de 2020 tras décadas como uno de los principales polos industriales de la provincia de Teruel.
El cierre de la planta supuso un punto de inflexión para la comarca, tanto desde el punto de vista energético como socioeconómico, al implicar la desaparición de empleo directo e indirecto vinculado al carbón.
La transición energética, entre expectativas y límites
El proyecto de Andorra forma parte de los denominados nudos de transición justa, impulsados por el Gobierno central para reactivar zonas afectadas por el cierre de instalaciones energéticas tradicionales.
En este contexto, el Nudo Mudéjar 400 kV fue adjudicado en 2022 con el objetivo de impulsar nuevas inversiones renovables que compensaran la pérdida de actividad industrial.
Sin embargo, la evolución del proyecto pone de manifiesto las dificultades de este tipo de procesos. Las exigencias ambientales, la disponibilidad de suelo y otros condicionantes técnicos han reducido de forma significativa el alcance de la iniciativa.
La potencia ahora prevista —406 MW— se sitúa muy por debajo de los niveles inicialmente planteados y también por debajo de lo adjudicado en el concurso.
Impacto en el territorio
La reducción del proyecto tiene implicaciones tanto energéticas como económicas. Menor potencia instalada implica también un menor impacto en términos de inversión, empleo y actividad asociada.
En una comarca especialmente afectada por el cierre de la térmica, las expectativas generadas en torno a los proyectos de transición energética eran elevadas, lo que convierte cada ajuste en un elemento relevante para el territorio.
Próximos pasos
Desde la compañía aseguran que continúan trabajando para cumplir con los compromisos adquiridos en el marco del concurso de Transición Justa, adaptando el proyecto a las condiciones establecidas.
El desarrollo definitivo dependerá ahora de la tramitación administrativa y de la capacidad de ejecutar el proyecto dentro de los márgenes fijados por la evaluación ambiental.
Un proceso en construcción
El caso de Andorra refleja la complejidad de la transición energética en zonas dependientes de la industria tradicional. La sustitución del modelo basado en combustibles fósiles por energías renovables no solo implica cambios tecnológicos, sino también ajustes en expectativas, planificación y desarrollo territorial.
Un proceso que avanza, aunque no sin dificultades, en uno de los enclaves clave de la reconversión energética en Aragón.

