Forestalia acelera y cambia su guión: las 'jugadas' que reordenan su mapa financiero y su cartera

La hoja de ruta perseguida por Forestalia va en la línea de la nueva política energética aragonesa y busca tener un mayor alivio financiero como promotor de renovables para ser un actor estratégico.

De vender megavatios a asociarse para capturar demanda ‘electrointensiva’. En pocos meses, Forestalia ha encadenado decisiones y alianzas que alivia la situación financiera, ordenan su cartera y la reposicionan para el ciclo 2026-2035. Su futuro es aún más prometedor.

Entre sus últimos proyectos, se suma la hibridación masiva con Repsol en Escatrón, el suministro renovable para la gigafactoría de Stellantis-CATL, acceso privilegiado a nudos estratégicos para nuevos centros de datos y refinanciaciones con PPAs (contrato de venta de energía a largo plazo) a diez años. El resultado: más visibilidad de ingresos, menos CAPEX inmovilizado y un papel tractor en la nueva industrialización aragonesa.

La mayor palanca de cambio: 1.600 MW de hibridación en Escatrón

Hace pocos días, Forestalia sorprendió con una decisión histórica y de la mano de un gigante como Repsol. La operación Repsol–Forestalia en Escatrón (Zaragoza) es, por volumen y por ángulo estratégico, la jugada que cambia el tablero de Forestalia para las próximas décadas.

Según informaron ambas compañías, Repsol hibridará su central eléctrica de ciclo combinado (CCGT) de 818 MW con 15 parques eólicos (unos 805 MW en total) que adquirió a Forestalia y que, hasta su puesta en marcha, seguirá desarrollando el promotor aragonés.

La infraestructura de evacuación compartida y el mismo punto de conexión maximizan el uso del nudo, reducen vertidos y evitan duplicidades de inversión.

Para Forestalia, esta arquitectura tiene tres efectos inmediatos: la prima es que le aporta más liquidez y rotación de activos: la venta de proyectos eólicos a un ‘offtaker’ (comprador de la energía) de primer nivel descarga CAPEX y acelera cobros; a cambio, mantiene ingresos por desarrollo y reputación técnica.

El segundo aspecto, y no menor, es que provoca que Forestalia asuma menos riesgo regulatorio y de red, ya que el cierre de evacuación de una CCGT reduce la exposición y da estabilidad operativa a los parques. Y por último, el anclaje industrial de esta operación, ya que la hibridación no es un fin en sí mismo sino que engancha a un consumo estable, como el centro de datos que se proyecta. Lo cual demandará potencia renovable diaria y de una manera firma.

João Costeira, director general de Generación Baja en Carbono de Repsol, definió esta operación como una decisión estratégica ya que “aprovecha la interconexión de Escatrón” para que los desarrolladores del data center autoconsuman energía eólica. La alianza, dijo el CEO y fundador de Forestalia, Fernando Samper, “posiciona de forma diferenciada” a la compañía con soluciones renovables e innovadoras.

Esto supone un espaldarazo financiero para el promotor, ya que el riesgo financiero que tiene Forestalia es absoluto, debido a que como promotor soporta años de desarrollo, permisos, subestaciones, litigios y costes financieros antes de monetizar.

La energía firme para uno de los más grandes ‘data center’ de España

Lo energético y lo digital se cruzan en Aragón. La curva de carga constante de un data center exige electricidad barata, renovable y estable; la eólica hibridada con gas permite cubrir valles de viento sin disparar costes.

En el entorno de Escatrón, Repsol ya dispone de 402 MW de autoconsumo renovable otorgados por Red Eléctrica, a los que la hibridación añadirá más de 800 MW de soporte: capacidad suficiente para un campus de hiperescalado.

Es más, Amazon Web Services ha sondeado opciones en la zona y Blackstone figura entre los fondos que exploran posiciones, según una información adelanta por Expansión. Que el consumo “llegue” al nudo hibridado cierra el círculo y haría del posible centro de datos que se instale en el entorno como uno de los más grandes de España.

El presidente Azcón, en el centro, durante la firma del acuerdo entre Forestalia y CGE. A la derecha, el CEO y fundador de Forestalia, Fernando Samper / HOY ARAGÓN
El presidente Azcón, en el centro, durante la firma del acuerdo entre Forestalia y CGE. A la derecha, el CEO y fundador de Forestalia, Fernando Samper / HOY ARAGÓN

Alimentar la gigafactoría: el proyecto Stellantis-CATL

Otra pata que está siendo vertebradora y de futuro para Forestalia es su introducción al desarrollo industrial de una gran fábrico electrointensiva: la gigafactoría de baterías en Figueruelas de Stellantis - CATL, donde se ha certificado que Forestalia desarrollará la plataforma renovable que alimentará el complejo: 14 parques eólicos y 5 plantas solares en la provincia de Zaragoza.

La alianza con ContemporaryGreen Energy (CGE) para 1.000 MW y más de 1.000 millones de inversión refuerza el relato que ambiciona Forestalia para su futuro empresarial: la energía renovable no es un fin financiero ni un instrumento como promotor energético, sino que su fin -y el de Forestalia- debe estar vinculado a la generación de energía para grandes fábricas, centros logísticos y ‘cloud’. En términos financieros, provoca un ingreso predecible a través del autoconsumo industrial de gran intensidad.

Y en términos de política empresarial, marca una sinergia indirecta con el Gobierno aragonés. El Ejecutivo de Jorge Azcón persigue la idea de que la energía que se genera en Aragón se consuma en Aragón, tanto para elevar la competitividad del tejido productivo aragonés como para no exportar energía a otras comunidades.

 

Acceso a red para la “nueva demanda”: los nudos que abren oportunidades

Por otro lado, dentro del puzzle operativo y empresarial de la compañía de Fernando Samper, está la generación de demanda en subestaciones fundamentales. En este sentido, Forestalia ha movido ficha para asegurar demanda en las subestaciones de Magallón, Los Vientos, María (en Gallur, Muel y María de Huerva)— y ha pedido acceso en otros puntos, como Terrer (donde compite con Endesa en el primer concurso de acceso de Redeia en Aragón).

Uno de los parques de renovable que tiene Forestalia en cartera / Cedida
Uno de los parques de renovable que tiene Forestalia en cartera / Cedida

La ventaja regulatoria de quien ya vierte renovable en un nudo —que facilita la posibilidad de solicitar conexiones de demanda en autoconsumo (hasta el 50% de su generación)— es un activo que pocos tienen. Porque mientras otros tienen suelo, permisos y megavatios, Forestalia puede ofrecer energía firme y de acceso a proyectos electrointensivos. Una diferenciación que vale su peso en oro y reduce fricciones en asuntos comerciales y de operaciones con grandes players.

El oxígeno financiero de Forestalia

 

Si el frente industrial ancla ingresos futuros, el frente financiero despeja el presente. Hay dos operaciones que resumen la estrategia de Forestalia y le da la tranquilidad financiera que necesita para emprender otras líneas de negocio más allá de la promoción de suelo renovable.

Por ello, Forestalia ha dado dos pasos clave para estabilizar ingresos y ganar músculo financiero. El parque eólico El Campillo (48,8 MW) cerró una refinanciación con BBVA cercana a 52 millones de euros, articulada con un préstamo senior y tramos específicos para los avales del PPA (contrato de compraventa de energía) y el desmantelamiento al final de la vida útil.

La operación se apoya en un PPA (contrato de compraventa de energía) a 10 años con Galp, en formato pay-as-produced, que cubre el 65% de la producción (unos 96.655 MWh/año).

En paralelo, Canteras III (≈42,7 MW) ha obtenido financiación con Banco Sabadell tras sellar también un PPA con Galp en condiciones similares (65% de la producción, ~73.515 MWh/año). El activo opera desde julio de 2025, replicando el mismo patrón: visibilidad de caja y menor volatilidad frente al mercado mayorista.

Además, ambos parques incorporan medidas ambientales (sistemas de detección y disuasión de aves) y, en conjunto, evitan cerca de 80.000 toneladas de CO2 al año, un ancla 'ESG' que aporta confort a bancos y aseguradoras. Con ~520 MW ya operativos, Forestalia mantiene su hoja de ruta hacia 1,2 GW propios, a la que añadirá este año 127,2 MW con Canteras III y las fotovoltaicas San Miguel D y CFS Mudéjar.

¿El efecto en el balance? Menos riesgo de precio gracias a PPAs largos, mejor ‘rating’ de proyecto con deuda por tramos y coberturas, y más margen para crecer: al aligerar apalancamiento en activos maduros, la compañía puede reinvertir en desarrollo, donde captura su mayor retorno.

La tesis de los próximos diez años: menos promotor puro, más integrador de soluciones

La evidencia de la nueva situación de Forestalia deja un guión claro para los próximos 10 años. El ciclo emprendido por la empresa de Fernando Samper, durante los 2016 a 2023, se basó en desarrollar mucho suelo de energía renovable y vender a utilities (empresas que proveen servicios esenciales como electricidad o gas) e IPPs (Productores Independientes de Energía), funcionó, pero dejó flancos abiertos: un claro cuello de botella de red y precios volátiles.

Para la nueva estrategia del gigante energético aragonés, del año 2025 al 2035, la hoja de ruta pivota en base a la demanda anclada (centros de datos, automoción o logística) con PPAs industriales que aseguren ingresos; una hibridación para firmar potencia y reducir intermitencia; y las refinanciaciones a diez años que bajan el coste de capital que tenía Forestalia.

Este nuevo guión prioriza los nudos donde ya opera Forestalia (tanto en la generación con en la conexión a demanda) y renuncia a evacuaciones largas con fricción regulatoria. El balance acompaña el giro: más de 6 GW desarrollados (propios y para terceros como GE, Repsol, CIP, Lightsource BP, Bruc, Mirova o Engie), ~520 MW en operación y objetivo de 1,2 GW propios a corto-medio plazo. En 2025, además, añade 127,2 MW (Canteras III y las FV San Miguel D y CFS Mudéjar). En resumen: crecer con visibilidad, no solo con capacidad.

Esta tesis perseguida por Forestalia va en la línea de la nueva política energética aragonesa y el mantra que no deja de repetirse: que la energía renovable que se genera en Aragón sirva para otorgar una clara ventaja competitiva para la industria. De esta manera, Forestalia está alineando sus piezas para que el kilovatio que genera no sea un commodity exportable, sino un recurso con cliente a pocos kilómetros: la fábrica de baterías, los proyectos 'cloud' y de centros de datos...

Ya se está escuchando con fuerza en el sector. La década de inversiones industriales que viene para Aragón no se medirá solo en parques conectados, sino en megavatios útiles para proyectos tractores, como los data centers o la industria electrointensiva. Forestalia, con aire en los pulmones y una ruta más nítida, se ha ganado el derecho a recorrerla.

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