El pueblo que da la bienvenida a Ordesa y que dos ríos le dan abrigo
En uno de los paisajes más espectaculares del norte de Aragón, Bielsa es el punto de partida para explorar el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Este pequeño pueblo tiene mucho que ofrecer a quienes aman la naturaleza, la historia y la cultura del área. Situado en el valle que lleva su nombre, Bielsa mezcla su entorno natural con su rico patrimonio y su historia.
En 1455, los vecinos compraron el lugar y su castillo, y después lo pasaron al rey Alfonso V de Aragón. Esto les dio algunos beneficios, como ser parte de la Corona de Aragón y estar exentos de ciertos impuestos, lo que les dio más autonomía.
Su proximidad a la frontera francesa ha influido en su historia. Durante mucho tiempo, hubo un intercambio comercial continuo, aunque no siempre pacífico. En el siglo XIX, tras marcar las fronteras, Bielsa se convirtió en un centro de contrabando. Antes del siglo XX, la zona era bastante aislada hasta que se inauguró la carretera entre Lafortunada y Bielsa en 1920.
La Guerra Civil Española dejó su marca en Bielsa. En 1938, tuvo lugar la Bolsa de Bielsa, donde la 43ª División del Ejército Republicano fue cercada. A pesar de las dificultades, su resistencia duró semanas y muchos cruzaron a Francia de manera ordenada. Sin embargo, el pueblo sufrió mucho: los bombardeos y las tácticas de quemar tierra arrasaron gran parte de Bielsa.
Después de la guerra, hubo un gran esfuerzo por reconstruirlo. Desde los años 60, se mejoraron las carreteras y muchos edificios emblemáticos fueron restaurados. En 1968 se abrió el Parador Nacional de Monte Perdido, y en 1976 se completó el túnel Bielsa-Aragnouet, que conecta con Francia.
Ese mismo año, Bielsa fue nombrada Paraje Pintoresco, un reconocimiento que valoró su patrimonio. En el valle, aún se puede escuchar el belsetán, una variante local del aragonés, que refleja la historia de aislamiento de la zona.
La arquitectura de Bielsa conserva su encanto tradicional. La Iglesia Parroquial de la Asunción, del siglo XVI, destaca por sus tres naves y su torre piramidal. El Ayuntamiento, del siglo XVII, tiene una bonita fachada con arcos y elementos decorativos, y alberga el Museo Etnológico de Bielsa, que muestra la vida y la historia de la comunidad.
Y no se puede olvidar su carnaval, uno de los más antiguos de España. Los trajes tradicionales hechos de pieles y cuernos muestran el lazo con la cultura ganadera y mantienen viva una tradición que se celebra cada año.


