¿De qué hablaron Paco Salazar y Pilar Alegría en la polémica comida? El socialista ya había sido acusado de abusos

La imagen del almuerzo entre Paco Salazar y Pilar Alegría —publicada por Artículo 14— ha vuelto a la primera línea este jueves, cuando el exdirigente socialista ha comparecido en el Senado por el ‘caso Koldo’. Allí, Salazar ha negado cualquier vínculo con el PSOE o con la campaña aragonesa y ha reducido el contenido de aquella reunión con la candidata del 8-F a una conversación “personal” sobre familia y futuro profesional, mientras se defendía de las denuncias internas por presunto acoso y actitudes machistas.

Francisco Salazar, ex número 2 del PSOE, ha declarado en la comisión de investigación del Senado sobre las ramificaciones del ‘caso Koldo’, una comparecencia en la que los primeros turnos de preguntas han puesto el foco tanto en su relación con el PSOE como en su reaparición pública tras su salida de Moncloa y Ferraz.

“No he trabajado para el PSOE”: su mensaje sobre la campaña de Aragón

Interrogado por representantes del Grupo Mixto, Salazar ha afirmado que no trabaja actualmente para el PSOE “ni de manera directa ni indirecta” y que no participa en la campaña electoral de Aragón ni en ninguna otra desde que abandonó sus responsabilidades orgánicas hace siete meses.

La frase busca cerrar una sospecha que sobrevuela desde que la fotografía del encuentro con Alegría reactivó el debate: la posibilidad de que siguiera influyendo, asesorando o moviéndose en entornos de campaña pese a su salida formal.

La comida con Alegría: “familia, hijos, madre y mujer”

Sobre el encuentro con Pilar Alegría, entonces ministra y hoy candidata en Aragón, Salazar ha insistido en que no tuvo relación con trabajos del partido. Según su versión, la conversación se limitó a cuestiones personales: “Se interesó por cómo estaba mi familia, mis hijos, mi madre y mi mujer”. Y, de forma explícita, ha negado que hablaran de actualidad política o de la campaña aragonesa.

La comida había quedado marcada desde su revelación pública por Artículo 14, que situó a Alegría bajo presión política por reunirse con un dirigente ya señalado internamente. El exdirigente ha sido preguntado también por las denuncias y acusaciones internas. En el Senado ha respondido con una fórmula defensiva: “A todas las compañeras con las que he trabajado siempre las he respetado como profesionales y como mujeres”.

Estas acusaciones provocaron su renuncia a responsabilidades en el PSOE y en Moncloa el pasado julio, cuando diversos medios publicaron testimonios sobre comportamientos machistas e inapropiados. Salazar ha reiterado en sede parlamentaria que su salida se debió “a una sola razón”: su familia. Con esa explicación, intenta separar su renuncia del impacto político de las denuncias y del debate interno sobre cómo se gestionaron.

El nombre de Alegría en una crisis que el PSOE intenta contener

La intervención en el Senado reintroduce a Pilar Alegría en un asunto que ya había dejado huella: en diciembre, la portavoz del Gobierno calificó de “vomitivas” expresiones atribuidas a Salazar tras la publicación de denuncias, en un intento de marcar distancia política y moral.

Paralelamente, el PSOE ha mantenido abierto el expediente interno sobre Salazar incluso después de su baja como militante, según informó El País, en el marco de la discusión sobre el funcionamiento y los tiempos del canal antiacoso.

En su declaración, Salazar también ha hablado de su relación laboral con Pedro Sánchez, señalando que no era a quien reportaba directamente, aunque ha admitido el vínculo que se genera tras años de trabajo. Su comparecencia, de hecho, llega tras la decisión del PP de citarlo en la comisión a pocos días de las elecciones aragonesas, enmarcándolo en el llamado “clan del Peugeot”.

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