El último río virgen del Pirineo esconde unas pozas turquesas debajo de un puente

El Pirineo aragonés esconde rincones de ensueño como las piscinas naturales del río Ara, perfectas para escapar del calor
Gorgas de Boltaña ./ Excursiones por Huesca
Gorgas de Boltaña ./ Excursiones por Huesca

Cuando el verano aprieta en el Pirineo aragonés, las pozas del río Ara se convierten en auténticos refugios de frescor y belleza natural. A pocos kilómetros de Aínsa, uno de los pueblos más bonitos de España —e incluso del mundo, según la ONU Turismo—, el agua turquesa de este río virgen serpentea entre túneles, bosques y antiguos puentes, creando un paisaje idílico difícil de olvidar.

Uno de los puntos más conocidos de la zona es la Gorga de Boltaña, donde el río Ara ofrece una suerte de playa natural acondicionada para el baño. Sin embargo, su caudal esconde muchos más lugares igual de mágicos. Los túneles de Balupor, en la carretera N-260 que une Boltaña y Fiscal, guardan un secreto: unas pozas naturales bajo la montaña que han ido ganando popularidad entre quienes buscan un baño diferente en plena naturaleza.

POZAS BAJO LAS TÚNELES Y JUNTO A UN PUENTE COLGANTE 

Para encontrar estas pozas, basta con seguir la carretera nacional desde Aínsa hacia Fiscal. Tras superar el primer túnel de Balupor, ya aparece la primera zona de baño. La segunda se localiza después del segundo túnel, siguiendo la antigua carretera paralela a la actual. Ambas están alimentadas por las frías y cristalinas aguas del Ara, lo que garantiza un chapuzón revigorizante incluso en los días más calurosos.

Si se desea alargar la ruta, se puede continuar hasta el desvío hacia el pueblo de Jánovas, donde el Ara fluye bajo uno de los puentes colgantes más antiguos de España. Allí, en otro rincón de gran valor paisajístico, se encuentran más pozas rodeadas de vegetación y silencio, ideales para quienes buscan paz y autenticidad.

AÍNSA, EL PUNTO DE PARTIDA PERFECTO 

Aínsa no solo es una joya medieval con un casco urbano bien conservado, sino también el punto de partida perfecto para explorar las maravillas naturales del entorno. Estas pozas del Ara no cuentan con instalaciones turísticas masivas, lo que garantiza una experiencia más salvaje y respetuosa con el entorno.

Eso sí, quienes se aventuren deben hacerlo con responsabilidad: sin dejar residuos, evitando aglomeraciones y respetando el cauce del río. Solo así será posible seguir disfrutando de estos rincones mágicos que ofrece el Pirineo aragonés.

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