Vox tiene un problema con SALF: Sin Alvise, Nolasco habría rozado el empate técnico con el PSOE en Aragón
Vox ha salido reforzado de las elecciones autonómicas en Aragón, duplicando su resultado respecto a 2023 y pasando de siete a 14 escaños, un salto que convierte a Alejandro Nolasco en pieza central para la formación del próximo Gobierno. Sin embargo, en plena euforia por el crecimiento, en el entorno político se abre una lectura incómoda para el partido de Santiago Abascal: la irrupción de Se Acabó la Fiesta (SALF), la candidatura del agitador ultra Alvise Pérez, ha frenado su techo electoral.
La formación de Alvise se quedó sin representación, pero obtuvo un resultado significativo en términos de voto: un 2,74% y cerca de 18.000 papeletas. Una cantidad que podría haber engordado el resultado de Vox hasta aproximarlo a los registros del PSOE e incluso empujar a Nolasco hacia un escenario mucho más agresivo en la negociación con el PP.
La lectura de las elecciones es que el voto protestatario que ha captado la marca de Alvise proviene, en gran parte, del mismo espacio electoral que Vox pretende monopolizar.
Y que, al fragmentarlo, le impide dar el salto definitivo hacia el sorpasso del PSOE en términos de escaños o incluso acercarse a una igualdad técnica. Se acabó la fiesta ha sacado un 2,74% y casi 18.000 votos; si eso hubiera ido a Vox, habría sacado más de un 20%.
Traducido al tablero parlamentario, esa subida podría haber supuesto un par de escaños más, un margen que habría acercado a Vox a los 16-17 diputados, según el escenario planteado por el politólogo. En términos electorales, si Aragón es ‘nuestro Ohio’, la suma de Vox y los votos de SALF se quedan a un escaño del PSOE”.
La negociación con el PP, con una variable nueva
Para Vox, el escenario se abre con una doble lectura. Por un lado, Nolasco llega a la mesa de negociación reforzado por un resultado que duplica su fuerza. Por otro, el crecimiento podría haber sido mayor y, con él, su capacidad de imponer condiciones. En un Parlamento donde cada escaño mueve la balanza, esa diferencia no es menor.
El aviso de Urquizu apunta a una cuestión estratégica para el futuro inmediato: Vox crece, pero SALF demuestra que existe un nicho de ultraderecha “externa” capaz de arañar miles de votos sin traducirlos en escaños, pero sí en daño electoral. Y eso obliga a Vox a mirar hacia su derecha, donde aparece un competidor que no busca pactos ni gobiernos, sino dinamitar el tablero desde fuera.
En resumen: Vox ha sido uno de los ganadores claros en Aragón, pero la sombra de SALF deja una pregunta abierta para Abascal y Nolasco. Si el voto ultra se fragmenta, ¿hasta dónde puede crecer Vox… y cuánto se le puede escapar por el camino?