Jasper Philipsen vuela en Zaragoza y la ciudad viste un recorrido de gala
El belga Jasper Philipsen se impuso al esprint en la octava etapa de la Vuelta, mientras Zaragoza se volcó en una jornada festiva de ciclismo.
El ciclista belga Jasper Philipsen, del equipo Alpecin-Deceuninck, volvió a demostrar que es uno de los grandes especialistas del pelotón en los finales masivos al imponerse este sábado en la octava etapa de la Vuelta Ciclista a España 2025, disputada sobre 188 kilómetros entre Monzón Templario (Huesca) y Zaragoza. El belga logró su segundo triunfo parcial en la presente edición, después del que conquistó en la jornada inaugural con final en Novara (Italia).
La llegada a la capital aragonesa, situada en el Paseo María Agustín, se resolvió al esprint como estaba previsto tras dos etapas de montaña que habían desgastado a los corredores. El esperado viento lateral, que podía haber animado la carrera, no apareció finalmente y el pelotón rodó con relativa tranquilidad hasta los últimos kilómetros. Allí, la tensión habitual en este tipo de finales volvió a aparecer con los equipos organizándose para situar a sus velocistas.
Philipsen, muy bien lanzado por sus compañeros, se mostró intratable pese a la fuerte oposición del italiano Elia Viviani (Lotto), que incluso llegó a cerrarle ligeramente contra las vallas en los metros finales. Ni siquiera esa maniobra fue suficiente para frenar al belga, que cruzó la línea de meta con autoridad y levantó los brazos ante una multitud que llenaba las calles de Zaragoza.
Fuga española con protagonismo local
Antes del desenlace, la etapa tuvo como protagonistas a tres corredores españoles: Joan Bou (Caja Rural-Seguros RGA), José Luis Faura (Burgos-BH) y el barbastrense Sergio Samitier (Cofidis). El trío se marchó en los primeros compases de la jornada aprovechando la calma inicial del pelotón, aunque nunca logró una ventaja realmente preocupante, controlados en todo momento por el Alpecin-Deceuninck, el Israel-Premier Tech y el Lidl-Trek, que trabajaron pensando en sus velocistas.
El momento más emotivo lo protagonizó Samitier, que pudo disfrutar de un paso en cabeza por las calles de Barbastro, su ciudad natal, en plena celebración de sus fiestas patronales y con el tradicional pañuelo rojo al cuello. Sin embargo, la aventura de los tres fugados se fue apagando poco a poco y concluyó dentro del circuito urbano de Zaragoza, a 17 kilómetros de la meta.
Ambiente de fiesta en Zaragoza
La entrada en Zaragoza permitió a los ciclistas recorrer un circuito urbano de 23 kilómetros que mostró algunos de los principales monumentos de la ciudad y que estuvo acompañado por una gran afluencia de público. Las avenidas principales y los puntos más emblemáticos se llenaron de aficionados que disfrutaron del espectáculo y del ambiente festivo que rodea al paso de la Vuelta.
En los últimos kilómetros, la tensión aumentó y los equipos se colocaron en cabeza para proteger a sus líderes y lanzar a sus velocistas. El Visma-Lease a Bike, del vigente campeón del Tour, Jonas Vingegaard, también se dejó ver en el tramo final, aunque sin intención de disputar la etapa, únicamente para evitar riesgos.
Finalmente, fue el Lotto quien tomó la responsabilidad en la recta final con Viviani a rueda, pero el conjunto belga Alpecin-Deceuninck volvió a demostrar su solidez en estas llegadas. Philipsen salió con potencia, resistió el cierre de Viviani y se llevó un triunfo claro que refuerza su condición de mejor esprínter de la carrera.
Ceremonia protocolaria y continuidad en la general
En el podio instalado en Zaragoza, Philipsen recibió el trofeo de vencedor de la etapa de manos de la alcaldesa de la ciudad, Natalia Chueca, en presencia del presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón. El público aragonés ovacionó tanto al ganador como al resto de ciclistas, que completaron una jornada de transición sin incidentes.
En cuanto a la clasificación general, no hubo cambios significativos. El noruego Thorsten Traeen (Bahrain-Victorious) conserva el maillot rojo de líder y afrontará la próxima etapa con la misma ventaja sobre sus rivales directos. Las etapas de montaña que se avecinan, incluida la de este domingo, serán decisivas para comprobar si es capaz de mantener el liderato más allá del primer bloque de competición.
La novena etapa, antes del descanso
La Vuelta vivirá este domingo su novena etapa, una jornada de 171 kilómetros con salida en Alfaro (La Rioja) y llegada en la estación de esquí de Valdezcaray, un puerto de primera categoría con 13,2 kilómetros de ascensión. Aunque no es un puerto excesivamente duro, su longitud podría marcar diferencias entre los favoritos, especialmente teniendo en cuenta que será la última oportunidad antes del primer día de descanso.
La ronda española entra así en un nuevo escenario: tras los primeros días de transición y las llegadas al esprint, los escaladores volverán a cobrar protagonismo en la lucha por la clasificación general, donde Philipsen ya se ha asegurado un hueco como uno de los grandes nombres de esta edición gracias a sus dos victorias parciales.
