Javier Genovés: "Ningún título es comparable con la felicidad que produce ayudar a los jugadores"
El CD Ebro ya es equipo de Segunda Federación. Dos años después de su descenso, el equipo arlequinado ha firmado una temporada sensacional, alzándose con el título de campeón de Tercera por segunda vez en su historia tras haberlo conseguido antes en la 2014/15. La Almozara volverá a disfrutar de fútbol nacional y un proyecto con grandes aspiraciones, con la intención de asentarse de nuevo en Segunda Federación de la mano de Javier Genovés, uno de los técnicos aragoneses con más futuro y que lleva años trabajando por una oportunidad que se ha ganado a pulso.
PREGUNTA: Ha sido un año bonito peleando con el filial del Huesca por el ascenso ¿Cómo ha vivido la temporada?
RESPUESTA: Ha sido una temporada donde hemos mantenido la tranquilidad y el foco en todo momento. Teníamos claro el objetivo, el camino para lograrlo y las herramientas tanto a nivel de plantilla como a nivel de club para conseguirlo. Hemos tratado de transformar los momentos adversos en oportunidades de crecimiento y eso, junto a estar muy centrados en el día a día, creo que nos ha ayudado a alcanzar el objetivo.
El Ebro ha sido un equipo reconocible. ¿Qué le ha hecho tan dominador en la categoría?
Tratamos siempre de ser siempre un equipo muy vertical, ganador de duelos, con mucho ritmo e intensos en cada acción. A partir de ahí buscamos potenciar nuestras virtudes y esconder nuestros defectos a los rivales para poder competir al máximo. También creo que tenemos mucha capacidad para adaptarnos a los diferentes contextos en los que jugamos, eso es lo que nos hace un equipo muy difícil de batir.
Es su segunda temporada en Tercera División con el CD Ebro y ya ha conseguido el ascenso. ¿Era el objetivo cuando se hizo cargo del banquillo?
Esta temporada solo teníamos un objetivo, ser primeros. Teníamos la obligación de devolver al Ebro a 2ª RFEF para que el Robres tuviese la oportunidad de volver a 3ª RFEF. Esto nos permite recuperar la estructura de club que teníamos hace dos años y empezar a construir desde el mismo punto en lo que a categoría se refiere, pero también con las experiencias que hemos podido obtener de los años anteriores.
Ya ha vivido la Segunda RFEF pero como miembro del cuerpo técnico ¿Es un reto personal vivirla como primer entrenador?
Es un reto bonito, la categoría es mucho más exigente en cuando a nivel futbolístico y profesionalización, pero trataremos de prepararnos lo mejor posible y afrontar lo que venga con ilusión y ambición.
Subís de categoría pero el Ebro cuenta ya con un buen cartel ganado a pulso durante los últimos años en Segunda División B. ¿Permanencia o algo más?
Aún no hemos hablado nada de cara a la temporada que viene. Primero tenemos que finalizar la temporada este domingo lo mejor posible y después ya se verá. Pero hay una cosa que tengo clara. Antes de correr, primero tenemos que andar, y para ello necesitamos una base sólida alrededor de la cual construir.
El nombre de Javier Genovés hace tiempo que resuena con fuerza en el fútbol aragonés. ¿Siente que este ascenso es una recompensa al trabajo que lleva haciendo?
Desde que estuve en Robres, siendo entrenador del filial del CD Ebro, cambié totalmente mi perspectiva de ver el mundo del entrenamiento y ahora estoy en un punto que disfruto muchísimo de lo que hago. Ningún título es comparable con la felicidad que produce ayudar a los jugadores a que mejoren como futbolistas y como personas, y a los clubs a alcanzar sus objetivos. Es cierto que estos años ha habido momentos buenos como playoffs o haber ganado la liga. Y otros no tan buenos. A mí la alegría y la energía me la da el poder ver que a los jugadores, al cuerpo técnico y a los miembros del club les va bien. Me encanta entrenar y rodearme de gente que aspire a lo máximo y esté dispuesto a trabajar en el día a día. Si no, esto sería difícil.
Manolo González fue entrenador del CD Ebro y ahora está en Primera División entrenando al Espanyol. ¿Sueña con algo así?
Sin ninguna duda, ese perfil de entrenador es el ejemplo perfecto al que hay que mirar todos los días. No por donde esta, que también, sino por el lugar del que viene y por cómo lo ha conseguido. Desde que empecé a entrenar con 18 años, en lo único que he estado centrado es en mejorar cada día. Al principio, sí que tenía la ilusión de debutar en 3ª sobre los 31 o 32 años porque mis referentes aragoneses debutaron sobre esa edad, pero era una mera cifra a la que no daba importancia. He ido pasando desde la escuela hasta Liga Nacional Juvenil, Regional Prefeente y con 27 años tuve la oportunidad de debutar ya en Tercera y con 30 en 2ªB. Como les digo a los jugadores, hay que ir un 10% al pasado para ver qué tienes que mejorar, un 5% al futuro para saber dónde quieres ir, pero la clave es el 85%, que es el presente. Y siempre desde la máxima humildad.

