La condena a Carrefour de 3.000 euros porque la tarjeta de un cliente era ilegal

En esta sentencia, el juez dice que esa tarjeta de Carrefour es ilegal. Y no solo eso, sino que además el propio Carrefour lo reconoce.

Las tarjetas revolving vuelven a estar en el ojo del huracán por sus cláusulas abusivas, y en algunos casos, declaradas ilegales. Una de las más controversiales es la de Carrefour, no solo por sus condiciones, sino también por ser comercializada en establecimientos no especializados en productos financieros, lo que ha generado numerosas quejas y litigios.

El abogado Sergio Nogues ha compartido en su cuenta de TikTok una reciente sentencia en la que Carrefour ha sido condenado a devolver 3.291,27 euros a un cliente afectado por este tipo de tarjeta. En su vídeo, el letrado señala que el tribunal calificó esta tarjeta como ilegal, destacando que el propio Carrefour reconoció dicha ilegalidad durante el juicio.

En esta sentencia, el juez dice que esa tarjeta de Carrefour es ilegal. Y no solo eso, sino que además el propio Carrefour lo reconoce. Por lo tanto, si tienes una tarjeta de Carrefour, puedes deshacerte de ella y, si te están exigiendo deuda, romperla”, explica Nogues. Además, destacó que los juzgados están anulando estos contratos y obligando a Carrefour a devolver las cantidades indebidas a los clientes.

El peligro de las tarjetas revolving

Las tarjetas revolving permiten pagos aplazados y recargan el crédito disponible a medida que se realizan los pagos. A diferencia de las tarjetas de crédito convencionales, que liquidan las disposiciones mensuales al mes siguiente, las revolving permiten abonar cuotas periódicas fijas o calculadas como un porcentaje del crédito utilizado.

El problema principal radica en los altos intereses asociados, que suelen oscilar entre el 24% y el 27%, generando una espiral de deuda difícil de amortizar para los usuarios. Según el Tribunal Supremo, se considera usura si la diferencia entre el tipo medio de mercado y el interés pactado supera los 6 puntos porcentuales, en base a la Ley de Represión de la Usura de 1908. Esto implica que si el tipo medio está en el 20%, un interés del 26% o más podría ser considerado usura.

Reclamaciones por falta de transparencia

Otra causa común para anular estos contratos es la falta de transparencia. Según el abogado Xaime da Pena, el consumidor debe estar plenamente informado sobre las condiciones del producto financiero que adquiere, algo que no siempre sucede, especialmente en lugares como supermercados. “El consumidor debe tener un doble control de transparencia para conocer y entender lo que está firmando y que las condiciones sean claras y legibles”, explica.

La práctica de vender tarjetas revolving en lugares como supermercados ha sido cuestionada por incumplir con las normativas europeas de protección al consumidor. Esto ha llevado a numerosos clientes a recurrir a los tribunales y obtener resoluciones favorables, como en el caso de Carrefour.

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