De Zaragoza a Oporto en 10 años y 220M de facturación: el éxito de EIGO y la visión de Ricardo Martínez
La constructora zaragozana, fundada en 2016, gestiona hoy 490.000 m² en 19 proyectos y tiene sucursales en Madrid, Valencia y Oporto.
Una empresa aragonesa que empezó en 2016 con una idea clara sobre cómo debía hacerse la construcción celebra hoy, 11 de marzo, su décimo aniversario.
EIGO Construcciones llega a esta fecha con 220 trabajadores, 19 proyectos en marcha que suman 490.000 metros cuadrados, sucursales en Madrid, Valencia y Oporto, y una facturación prevista para 2026 de 220 millones de euros. Un recorrido que la convierte en uno de los casos más destacados de crecimiento empresarial en el sector de la construcción en Aragón durante la última década.
Ricardo Martínez: del pie de obra a fundar una empresa de 220 millones
Ingeniero Industrial de formación, Ricardo Martínez llegó al sector de la construcción desde sus primeros pasos profesionales. Jefe de obra, director técnico y otras posiciones en empresas del sector fueron conformando un perfil técnico sólido que, sin embargo, la crisis de 2008 obligó a reinventar. Como tantos otros profesionales de la construcción en aquellos años, Martínez optó por la vía independiente y pasó varios años trabajando por cuenta propia.
Fue en ese contexto cuando llegó el proyecto que cambió su trayectoria. En 2016, ese encargo se convirtió en el germen de EIGO Construcciones. El plan inicial era modesto y calculado: crecer millón a millón cada año en facturación, con el objetivo de alcanzar los diez millones anuales en el décimo aniversario de la empresa. La realidad superó con creces cualquier previsión. En 2026, EIGO prevé facturar 220 millones de euros.
"Lo que define a EIGO es la confianza del cliente de que lo que quiere comprar es lo que realmente va a comprar", reflexiona Martínez sobre las claves de ese crecimiento. Una frase que resume bien la filosofía de una empresa que ha construido su reputación sobre la previsibilidad y el cumplimiento, dos valores especialmente apreciados en un sector donde los desvíos de plazo y presupuesto son moneda habitual.
Un modelo propio desde el primer día
EIGO nació en Zaragoza con un enfoque concreto: la inmologística. El término, que combina los mundos inmobiliario y logístico, define el tipo de proyectos en los que la empresa se especializó desde sus inicios: naves industriales, plataformas logísticas y activos de alto rendimiento técnico pensados para promotores e inversores exigentes. En un sector donde muchas empresas construyen de forma generalista, EIGO apostó por la especialización como ventaja competitiva.
Ese posicionamiento le permitió crecer de forma sostenida durante sus primeros años, consolidando una cartera de clientes que valoraba no solo la capacidad constructiva sino también el conocimiento del mercado y la gestión orientada al resultado. "Nuestro crecimiento solo ha sido posible gracias al talento, la dedicación y la confianza de nuestro equipo, clientes y colaboradores", señala Ricardo Martínez Jordán, director general de EIGO, en el mensaje con el que la empresa celebra su décimo aniversario.
"Cumplir diez años es un hito importante, pero sobre todo es una oportunidad para reconocer el trabajo de todas las personas que han formado parte de este proyecto", apunta Martínez Jordán en un comunicado de EIGO.
La empresa describe su cultura interna como basada en la confianza, la responsabilidad y el compromiso, con equipos orientados a la mejora continua y valores que incluyen la honestidad, la excelencia técnica y la cercanía con el cliente. Son los mismos principios con los que nació la compañía en 2016 y que, según sus responsables, siguen intactos una década después.
Con 220 trabajadores repartidos entre sus cuatro sedes y 19 proyectos activos que suman casi medio millón de metros cuadrados, EIGO afronta su segunda década con el objetivo de seguir creciendo de forma responsable y de consolidar su posición como una de las constructoras de referencia en el sur de Europa.
EIGO Plus y EIGO High Tech: dos nuevas patas del negocio
Con la base consolidada, la empresa ha diversificado su actividad en los últimos años a través de dos líneas que amplían el alcance de su propuesta original.
La primera es EIGO Plus, un área orientada a complementar los servicios de construcción con un acompañamiento más específico para los clientes que necesitan soluciones más allá de la obra principal. Rehabilitación de activos, adaptación a normativas, desarrollo de oficinas y espacios de coworking, y construcción industrial para cliente final son algunos de los ámbitos que cubre esta división.
La segunda es EIGO High Tech, la apuesta más innovadora de la compañía. Esta línea se centra en la industria digital y tecnológica, con los centros de datos —data centers— como producto principal. La construcción de este tipo de infraestructuras requiere un nivel de precisión técnica y de gestión muy elevado, y EIGO ha identificado en este segmento una oportunidad de crecimiento relevante en un mercado donde la demanda de capacidad de almacenamiento y procesamiento de datos no deja de crecer.
Ambas líneas responden a la misma lógica que ha guiado a la empresa desde su fundación: anticiparse a las necesidades del mercado antes de que se conviertan en tendencia generalizada.
El salto a Portugal: 56.000 metros cuadrados en Oporto
El hito más reciente en la trayectoria de EIGO es su primera incursión fuera de España. La empresa ha iniciado un proyecto en Oporto de 56.000 metros cuadrados, lo que supone el arranque formal de su proceso de internacionalización. Es un paso significativo para una empresa que tiene su sede en Zaragoza y que ha construido toda su trayectoria desde Aragón.
La elección de Portugal como primer mercado internacional no es casual. El país vecino vive desde hace años un ciclo de inversión en activos logísticos e industriales que ha atraído a operadores de toda Europa, y Oporto en particular concentra una parte importante de esa actividad en el norte del país. EIGO llega a ese mercado con el perfil que ya le ha funcionado en España: especialización técnica, experiencia en inmologística y capacidad para gestionar proyectos de gran escala.
Con este proyecto, la empresa suma a sus tres sucursales en territorio español —Madrid, Valencia y la sede central en Zaragoza— una presencia directa en el mercado portugués que podría ser el punto de partida de una expansión más amplia en el sur de Europa.