Andrés Millán, experto en Law Tips: “El Gobierno no sube el Salario Mínimo Interprofesional tanto como dice”
La subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2026 ya tiene cifra y acuerdo: un 3,1%, hasta 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas (17.094 euros brutos al año), con efecto retroactivo desde el 1 de enero. Es el pacto alcanzado entre el Gobierno y los sindicatos CCOO y UGT, sin el respaldo de la patronal.
Sin embargo, en redes sociales la conversación se ha llenado de matices. El abogado laboralista Andrés Millán, conocido como Law Tips, ha resumido el sentir de muchos trabajadores con una frase que se ha repetido estos días: “El Gobierno no sube el Salario Mínimo Interprofesional tanto como dice”. Y su explicación apunta a un choque clásico entre el titular político y la realidad de la nómina.
La cifra es real, pero el efecto no siempre lo es
El SMI sube, sí, y la cuantía pactada se ha difundido con claridad: 1.221 euros brutos/mes en 14 pagas o 1.424,50 euros brutos/mes en 12 pagas, manteniendo el criterio de que el SMI no tribute en IRPF (ajustando el mínimo exento/deducciones para que no se “coma” la subida).
El primer matiz —y el que suele generar la sensación de “no me sube tanto”— es que la cifra es bruta. Entre cotizaciones y otros conceptos, el neto no coincide con el número que se anuncia. Además, este 2026 ha arrancado con un detalle que muchos han notado en su salario: el incremento del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), una cotización que reduce ligeramente el neto mensual aunque el bruto suba, algo sobre lo que Millán también ha alertado en divulgación reciente.
El “truco” está en los complementos: absorción y compensación
El segundo punto, más técnico, tiene que ver con los complementos salariales. Millán insiste en que muchas subidas legales se “diluyen” porque hay empresas que absorben parte del incremento con conceptos variables o complementos, de forma que el total apenas cambia para quien ya estaba ligeramente por encima.
Este asunto está justamente en el centro del debate laboral: el Gobierno ha planteado limitar por decreto que el incremento del SMI se compense reduciendo complementos, una medida que ha generado rechazo en la patronal y que Trabajo ha defendido para garantizar que la subida se refleje realmente en el salario.
En la práctica, la conclusión es sencilla: no todas las nóminas reaccionan igual. Hay trabajadores que verán una subida clara y otros que notarán ajustes mínimos si su estructura salarial permite compensaciones (o si la empresa reordena conceptos dentro de lo legal).
Retroactividad: habrá atrasos, pero no siempre inmediatos
Otro elemento importante es el calendario. Aunque la subida tenga efecto desde el 1 de enero de 2026, la aplicación se materializa cuando se apruebe el Real Decreto y se adapte la nómina. Eso significa que en muchos casos habrá regularización y atrasos (enero y los meses que correspondan), algo que ya han venido explicando medios y sindicatos desde que se cerró el acuerdo.
Esa retroactividad ayuda, pero también provoca confusión: hay personas que leen “sube ya” y no lo ven reflejado hasta que la empresa actualiza el sistema de nóminas.
El debate de fondo: el SMI sube, pero el resto de salarios no acompaña
La tercera idea que subraya Millán —y que explica su frase— va más allá del SMI: el problema no es solo cuánto sube el mínimo, sino que muchos salarios “normales” llevan años avanzando poco, mientras el coste de la vida (vivienda, energía, alimentación) aprieta. En ese contexto, una subida del 3,1% puede sentirse insuficiente, incluso aunque sea real en el BOE.
Y hay otra consecuencia silenciosa: cuanto más se acerca el SMI a sueldos frecuentes, más trabajadores dependen de decisiones políticas anuales para no perder terreno, en vez de que los incrementos lleguen por negociación colectiva o mejoras salariales generalizadas.
Qué debe revisar un trabajador en su nómina
Ante este escenario, la recomendación práctica —que también se repite en divulgación laboral— es comprobar tres puntos cuando se aplique el nuevo SMI:
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Bruto anual: que el total anual (para jornada completa) se ajuste a 17.094 euros.
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Estructura salarial: si la empresa ha movido complementos o conceptos y si la subida se nota en el total.
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Atrasos: si corresponde retroactividad, que se liquide lo pendiente desde el 1 de enero.
La subida está pactada y es significativa para millones de personas, especialmente en sectores con sueldos bajos. Pero el mensaje de Millán —“no sube tanto como dice”— conecta con una realidad cotidiana: entre bruto y neto, complementos, cotizaciones y calendario, el impacto final puede ser menor de lo que sugiere el titular institucional.