Hacienda ya pone la diana en las personas que tienen un tren de vida que no cuadra con lo que declaran
Si tienes una promoción inmobiliaria en marcha, alquilas un piso en Airbnb o trabajas como agente inmobiliario cobrando comisiones, la Agencia Tributaria tiene un mensaje claro para ti en 2026: va a mirarte con más atención que antes.
El Plan Anual de Control Tributario y Aduanero del organismo dependiente de Hacienda, publicado en el BOE, sitúa al sector inmobiliario como uno de los focos prioritarios de la inspección fiscal este año, en un contexto de "fuerte desarrollo y crecimiento" del sector y de lo que el propio plan describe como "nuevas manifestaciones en el modelo de negocio".
La inspección abarcará todas las fases del ciclo inmobiliario: promoción, construcción, comercialización e intermediación. El objetivo declarado es garantizar que los flujos económicos generados en cada fase queden correctamente declarados. Control de costes, subcontratación y gastos financieros serán objeto de revisión detallada cuando se detecten riesgos potenciales.
Compraventas, valoraciones y estructuras societarias
Uno de los puntos de atención específica será la correcta valoración de los inmuebles en las transmisiones, especialmente cuando intervengan entidades vinculadas o estructuras societarias complejas. Hacienda quiere asegurarse de que los precios fijados en operaciones entre partes relacionadas —grupos empresariales, sociedades de un mismo propietario— reflejan el valor real de mercado y no se utilizan para reducir artificialmente la carga tributaria.
También se intensificará el seguimiento de operaciones complejas de promoción, rehabilitación y transmisión sucesiva de inmuebles, así como de las estructuras patrimoniales que puedan estar diseñadas para obtener ventajas fiscales indebidas.
Alquileres: residenciales y vacacionales bajo lupa
Los alquileres, tanto residenciales como vacacionales, son otro de los focos del plan. En 2026 se intensificarán las actuaciones para verificar que los rendimientos del alquiler se declaran correctamente, con especial atención a los gestionados a través de plataformas digitales como Airbnb o Booking. El auge del alquiler turístico en ciudades como Zaragoza y en destinos de montaña como el Pirineo aragonés convierte este punto en especialmente relevante para la comunidad.
Las comisiones de las inmobiliarias también entran en el radar: Hacienda quiere comprobar que el régimen de comisiones en el que se basa la actividad de muchas agencias tiene un reflejo adecuado en sus declaraciones tributarias.
El tren de vida que no cuadra con lo declarado
Una de las líneas de actuación más llamativas del plan es la que se centra en los contribuyentes cuyo nivel de vida y signos externos de riqueza no encajan con las rentas o el patrimonio que declaran. Coches de lujo, viviendas de alto valor, embarcaciones o colecciones de arte que no tienen correspondencia con los ingresos declarados serán señales de alerta para los inspectores.
En la misma línea, Hacienda perseguirá la utilización de sociedades instrumentales para sufragar gastos personales —viviendas, vehículos, fincas, aeronaves— eludiendo el IRPF y el Impuesto sobre el Patrimonio. A través de estas sociedades, sus socios estarían situando activos de uso personal bajo la cobertura de una estructura empresarial para evitar tributar por ellos como personas físicas.
Qué significa esto para el sector inmobiliario aragonés
Aragón vive un momento de intensa actividad inmobiliaria, especialmente en Zaragoza y su área metropolitana, con numerosas promociones en marcha y un mercado de alquiler bajo presión.
El plan de Hacienda llega en ese contexto y afecta directamente a promotores, constructores, propietarios con alquileres y profesionales de la intermediación que operan en la comunidad. La recomendación de los asesores fiscales es revisar la documentación de operaciones complejas y asegurarse de que todas las declaraciones reflejan fielmente la actividad realizada.
