Sara Gascón, controller financiero: ficha por Scanmetals para pisar el acelerador en Pedrola

El fichaje de Sara Gascón Lavilla como controller financiero se interpreta en clave de consolidación: la planta danesa de reciclaje de metales no férricos en Pedrola avanza hacia más producción, más turnos y más plantilla.

La industria no suele hacer ruido cuando se mueve, pero deja señales. Una de ellas es la llegada de perfiles que no se incorporan para “mantener”, sino para ordenar crecimiento. Sara Gascón Lavilla ha anunciado su nueva etapa profesional como Financial Controller en Scanmetals, en la planta de Pedrola, un nombramiento que encaja con el momento que atraviesa la compañía: pasar de la puesta en marcha a la escalabilidad.

No se trata solo de un cambio. En empresas industriales, el área financiera —control, planificación, inversión, seguimiento de costes— se vuelve crítica cuando la actividad entra en fase de ampliación: más volumen, más compras, más energía, más logística, más exigencias de reporting y, sobre todo, más decisiones que afectan al margen.

Un perfil de control para una planta que quiere crecer

Gascón se incorpora como responsable financiera en un proyecto que mezcla dos tendencias con recorrido: reindustrialización y economía circular. Scanmetals, grupo danés, opera en el reciclaje de metales no férricos con foco en la recuperación de materiales para reintroducirlos en cadena productiva.

La planta de Pedrola es estratégica por un motivo evidente: es su primera implantación en España. El Ayuntamiento de Pedrola informó de que la compañía puso en marcha estas instalaciones en el Polígono de La Ermita y las presentó como la quinta planta del grupo en Europa, además de destacar su orientación al reciclaje para producir, principalmente, aluminio y metales pesados.

Pedrola, el “kilómetro cero” de Scanmetals en España

La dimensión local del proyecto es, en realidad, una palanca regional. Según la información municipal, la planta arrancó “en pruebas”, con los primeros pedidos ya en marcha y una plantilla inicial de 15 personas. El plan de crecimiento, sin embargo, es el dato que explica por qué se refuerzan áreas internas: se prevé funcionar a pleno rendimiento “el próximo año” con entre 60 y 80 empleos directos en tres turnos, además de una proyección de empleo indirecto ligada a futuras fases.

En ese contexto, incorporar un perfil de control financiero no es un detalle menor: suele significar más carga operativa, más inversión productiva, o al menos un salto en el nivel de exigencia de gestión.

La narrativa “verde” ayuda, pero no sostiene por sí sola una planta industrial. La competitividad se juega en variables duras: coste energético, aprovisionamientos, productividad, mantenimiento, trazabilidad, logística y cumplimiento. Y ahí el control financiero se convierte en un “radar” interno: detectar desviaciones, anticipar tensiones de caja y acompañar decisiones de mejora de procesos.

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