El sector de los cruceros bate récords: 31,7M de pasajeros en 2023

El Mediterráneo, con el 18,5% del total de pasajeros, y Europa en general (28,9%), será en 2024 el segundo destino mundial más popular.

En 2023, un total de 31,7 millones de personas a nivel mundial optaron por realizar un crucero, una cifra que ya supera en casi un 7% lo registrado en el año prepandémico de 2019. Los cruceros han sido, dentro de la industria turística, el sector que más rápidamente y mejor se ha recuperado de los efectos devastadores de la Covid-19, que dejó inoperativa una flota global de 300 barcos.

Actualmente, las principales navieras cotizan en bolsa en máximos históricos y se prevé que este año se cierre con 3 millones de cruceristas adicionales.

El Mediterráneo, con el 18,5% del total de pasajeros, y Europa en general (28,9%), será en 2024 el segundo destino mundial más popular, solo por detrás del Caribe (44,2%). Sin embargo, este destino está bajo escrutinio debido a la presión turística que añade a lugares ya de por sí muy saturados.

El impacto económico del sector de los cruceros se estima en 138.000 millones de dólares (127.500 millones de euros), de los cuales 43.000 millones se destinan a salarios para una plantilla global de 1,2 millones de trabajadores.

Las previsiones apuntan a un crecimiento sostenido anual de aproximadamente el 10%. La Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), que agrupa a la mayoría de las empresas del sector, indica que hay 57 nuevos barcos pedidos para el período 2024-2028, los cuales se están construyendo en un 93% en astilleros europeos, como Meyer, Fincantieri y Chantiers. Estos encargos suponen casi 37 millones de euros de inversión para poner a flote 128.000 plazas nuevas.

En España, Navantia en Cádiz se está posicionando como un referente mundial en la reparación de grandes cruceros, con una previsión de 15 buques para 2024.

CRUCEROS: LA OPCIÓN SEGURA

“La inflación ha llevado a mucha gente a los cruceros porque es una forma de asegurarse de cuánto van a pagar exactamente por sus vacaciones”, analiza Marie-Caroline Laurent, directora general en Europa de CLIA, quien no cree que el sector esté viviendo una burbuja. “Hablamos de un crecimiento constante y progresivo. No podemos duplicar las plazas de un año a otro porque construir un barco requiere al menos dos o tres años”, señala.

La situación en Europa es única en el mundo. Sus astilleros construyen prácticamente todos los nuevos barcos y la mayoría de los que ya están operativos. También es en Europa donde se ha comenzado a cuestionar el modelo turístico de los grandes barcos, especialmente en ciudades con mayor presión turística como Venecia, Dubrovnik, Palma de Mallorca e incluso Barcelona.

Europa, y especialmente el Mediterráneo, concentra el 28,9% de los cruceros del mundo, siendo el segundo destino global después del Caribe (44,2%). Según datos de CLIA, Europa cuenta con 278 de los 300 barcos del sector de cruceros a lo largo del año, siendo el Mediterráneo oriental y central los más transitados. Debido al conflicto bélico en Israel, navieras como Royal Caribbean, MSC y Norwegian Cruise Line han redirigido sus barcos al Mediterráneo, aumentando temporalmente el tráfico en esta región. El pico de actividad se dará en octubre, cuando 132 barcos navegarán por el Mediterráneo, la mayoría en rutas de una semana.

Tradicionalmente vinculados al mundo anglosajón y al glamour, los cruceros han cambiado. En 2023, más de la mitad de los 31,7 millones de cruceristas eran estadounidenses, mientras que otros 2,2 millones procedían del Reino Unido y 1,2 millones de Australia. España, aunque representa una parte pequeña en el cómputo global con 586.800 cruceristas, muestra un crecimiento anual significativo del 6% en 2023. La mayoría de los americanos optan por destinos como el Caribe, las Bermudas o las Bahamas, donde muchas navieras tienen islas privadas o clubes de playa.

Los cruceros por el Mediterráneo tienen un atractivo diferente, destacando el aspecto cultural y la posibilidad de visitar múltiples países en una semana. "Los trámites fronterizos son cada vez más complejos y con un crucero todo es mucho más sencillo. Además, es una forma perfecta de visitar cinco o seis países con total seguridad y acompañados, algo que no siempre ocurre con otras formas de turismo", comenta Marie-Caroline Laurent.

El impacto económico de los cruceros se cifra en 127.500 millones de euros. De ahí que el Mediterráneo sea uno de los mercados que más ha crecido desde 2019, con 5,5 millones de pasajeros en 2023, un 23% más que en 2019, y donde las voces críticas son más fuertes. Ecologistas en Acción, por ejemplo, tiene en marcha una campaña internacional llamada "Stop Cruise", que pide una regulación estricta del sector para limitar sus impactos y emisiones contaminantes.

Algunas ciudades ya han comenzado a poner límites al sector. Venecia, en 2021, prohibió la entrada de grandes cruceros a su centro histórico para proteger su laguna. Desde entonces, ha implantado restricciones para reducir el volumen de visitantes, como el cobro de 5 euros por día y por turista que no pernocte en la ciudad. Dubrovnik y Palma de Mallorca también han establecido límites a la cantidad de barcos y pasajeros que pueden recibir diariamente.

Barcelona, el puerto base de cruceros más importante del Mediterráneo, está finalizando el plan de terminales acordado en 2018, concentrándolas en el muelle Adossat y cerrando las terminales del Port Vell. El alcalde Jaume Collboni ha sugerido que podría cerrar más terminales y formular un nuevo convenio para adaptarse al crecimiento de la capacidad de las embarcaciones.

Alfredo Serrano, representante de la patronal de las navieras, lamenta que el sector esté siendo sometido a un análisis superficial y que las cifras se utilicen sin un diagnóstico riguroso. Según Serrano, en 2023 Barcelona tuvo 3,5 millones de cruceristas, aunque sus cálculos sugieren que fueron 2,6 millones debido a la doble contabilización de los pasajeros que embarcan y desembarcan en la ciudad. Un estudio de la Universitat de Barcelona estima que los cruceros aportan el 4% del turismo de la ciudad, lo que, según Serrano, indica que no deberían ser considerados el principal problema turístico.

La industria de cruceros en Europa está en auge, con el 93% de los nuevos barcos construidos en astilleros europeos. Hasta 2028, hay encargados 57 nuevos barcos, y muchos abogan por un turismo más sostenible y con menor impacto ambiental, lo que supone un gran reto para el futuro del sector.