Inflación de bienes contenida pese a la subida del dólar

Pese a la volatilidad de los últimos meses, el traslado del tipo de cambio a la inflación fue acotado.

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La evolución del dólar en los últimos meses no se reflejó con fuerza en los precios internos. De acuerdo con un informe de la consultora Invecq, entre marzo y finales de julio la depreciación del peso frente al dólar tuvo un traspaso a bienes mucho menor al de otros períodos de tensión cambiaria. Mientras la divisa mayorista aumentó un 18,2% promedio y un 20,5% en el acumulado, la inflación de ese lapso fue del 5,9%. El resultado implica un pass through de solo un tercio (29-32%).

En julio, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) nacional avanzó un 1,9% mensual, pese a la inestabilidad cambiaria y financiera que caracterizó al período. El dato más destacado fue el de la inflación núcleo, con una suba de apenas 1,5%, la más baja desde noviembre de 2017. Se trató, además, del tercer mes consecutivo de desaceleración, que llevó el promedio móvil trimestral al 1,8%, el nivel más bajo desde febrero de 2018.

El desagregado por rubros muestra un comportamiento dispar. Mientras los servicios se encarecieron un 3,1% mensual, los bienes subieron solo un 1,4%. Aunque este valor implicó una aceleración respecto a junio (0,8%), continúa siendo bajo en términos históricos. El contraste es relevante porque los bienes suelen estar más expuestos a los movimientos del tipo de cambio debido a su mayor componente importado.

Según el análisis de Invecq, el actual proceso constituye el episodio de menor traspaso del dólar a los precios desde que se instauró el régimen de flotación con bandas. En experiencias previas, la magnitud fue mucho mayor: durante el gobierno del Frente de Todos, la devaluación se trasladó casi en su totalidad; al inicio de la gestión actual, el impacto alcanzó el 67%; y en 2018 y 2019 los valores fueron del 40% y 70%, respectivamente.

La consultora señaló además que en las primeras semanas de agosto el IPC Invecq registró variaciones contenidas. El indicador subió 1,1% en la primera semana y 1,5% en la segunda, lo que redujo el promedio móvil de cuatro semanas desde el 2,4% al 2,2%. En ese período, el tipo de cambio mayorista retrocedió un 3,2%, un factor que contribuyó a moderar las presiones sobre los precios.

No obstante, el informe advirtió que este traspaso limitado podría estar vinculado también a un menor dinamismo económico. Una actividad más débil tiende a restringir la capacidad de las empresas para ajustar sus precios en línea con el dólar.

Otras consultoras reforzaron esta visión. Analytica reportó que la inflación en alimentos y bebidas avanzó apenas un 0,1% semanal en la primera parte de agosto, mientras que Equilibra calculó un aumento general del 1%, impulsado por bienes regulados (2%).

El Gobierno, por su parte, sostuvo que el actual escenario refleja la ausencia de “convalidación monetaria” y destacó que la competencia en el mercado ayuda a moderar la expectativa de aumentos inmediatos. Según esta lectura oficial, los consumidores ya no anticipan que los precios se disparen de un día para el otro.

En paralelo, se observa un contraste estructural entre servicios y bienes. Los primeros, con ajustes tarifarios y salariales más frecuentes y menor nivel de competencia, muestran incrementos más rápidos. Los segundos, en cambio, se ven contenidos por mayor apertura comercial, reducción de aranceles y competencia externa, factores que contribuyen a explicar por qué el impacto del dólar en los precios fue más acotado en esta etapa.

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