El cambio de hora ya es efectivo en España... pero hay un problema: aumenta el riesgo de infartos y problemas cardiovasculares
España ya ha entrado en el horario de verano. Durante la madrugada del sábado al domingo, los relojes se adelantaron una hora —de las 2.00 a las 3.00—, una modificación que, más allá de su impacto en la rutina diaria, tiene consecuencias directas sobre la salud.
Aunque este cambio se mantiene por motivos energéticos y organizativos, cada vez más estudios cuestionan sus efectos, especialmente en el organismo.
Un desajuste que afecta al ritmo biológico
El principal problema del cambio de hora es la alteración del llamado ritmo circadiano, el sistema interno que regula funciones básicas como el sueño, la temperatura corporal o la actividad hormonal.
El adelanto del reloj implica perder una hora de sueño, lo que obliga al cuerpo a adaptarse de forma brusca a un nuevo horario. Este proceso no es inmediato y puede prolongarse varios días, generando cansancio, dificultad para dormir o somnolencia durante el día.
Los especialistas coinciden en que esta desincronización es el origen de la mayoría de efectos negativos asociados al cambio horario.
Aumento del riesgo cardiovascular
Más allá del cansancio o el insomnio, la evidencia científica apunta a consecuencias más relevantes. Diversos estudios han detectado un incremento del riesgo de infarto agudo de miocardio en los días posteriores al cambio al horario de verano.
Este aumento se observa especialmente durante la primera semana tras el ajuste, y afecta sobre todo a personas con factores de riesgo previos, como hipertensión, diabetes o antecedentes cardíacos. La explicación está en la alteración del sueño y el estrés que supone para el organismo este cambio repentino, lo que puede provocar variaciones en la presión arterial, inflamación y otros factores asociados a enfermedades cardiovasculares.
Además, también se ha detectado un aumento de otros eventos como accidentes cerebrovasculares, en línea con este mismo proceso de desajuste fisiológico.
Efectos más allá del corazón
El impacto del cambio de hora no se limita al sistema cardiovascular. Los expertos advierten de que también puede afectar al estado de ánimo, la concentración y la salud mental, con un incremento de la irritabilidad o la ansiedad en determinados casos.
Las personas con trastornos del sueño, como el insomnio, son especialmente vulnerables, ya que el cambio puede agravar sus síntomas y prolongar el periodo de adaptación.
Un debate cada vez más abierto
El cambio de hora se implantó con el objetivo de aprovechar mejor la luz solar y reducir el consumo energético, pero su eficacia real está cada vez más cuestionada. En paralelo, crece el consenso científico sobre sus efectos negativos en la salud, lo que ha reavivado el debate sobre su eliminación definitiva en Europa.
Un impacto limitado en el tiempo, pero relevante
Pese a estos efectos, los especialistas matizan que el riesgo cardiovascular asociado al cambio de hora es temporal y tiende a estabilizarse una vez que el organismo se adapta al nuevo horario.
Sin embargo, insisten en la importancia de prestar atención a los primeros días tras el cambio, especialmente en personas con patologías previas.
Más que un simple cambio de reloj
El adelanto de una hora puede parecer un ajuste menor, pero sus efectos evidencian que el organismo humano funciona con una precisión mucho más compleja.
Lo que en apariencia es una medida administrativa tiene un impacto directo en la salud. Y, como señalan los expertos, el cambio de hora no solo modifica el reloj: también altera el equilibrio del cuerpo.

