Competiciones deportivas y Eurovisión: La Vuelta abre un precedente de las posiciones frente al conflicto

100.000 personas interrumpieron la llegada de los ciclistas a la capital por protestar contra la masacre de Palestina pone sobre la mesa si el mundo debe de tratar a Israel como hizo con Rusia
Protestas a favor de Palestina en la llegada de La Vuelta a Madrid./ EP
Protestas a favor de Palestina en la llegada de La Vuelta a Madrid./ EP

La Vuelta de este año dejó a un lado el ciclismo y puso a España en el centro de la mirada mundial por su reacción ante una masacre. El punto más intenso de estas últimas semanas fue la llegada de los corredores a Madrid. La participación de un equipo que representa a Israel, cuyo presidente justifica la masacre en Gaza y que cuenta con el apoyo financiero de Netanyahu, hizo que decenas de miles de españoles no dieran la espalda a un conflicto que ha acabado con cerca de 65.000 vidas en la franja.

Según la Delegación del Gobierno de Madrid, alrededor de 100.000 personas salieron de sus casas en la tarde de ayer para protestar y recriminar la participación de un equipo que blanquea a Israel. Los disturbios provocaron la suspensión de la última etapa, y el asfalto por el que pasan los ciclistas se convirtió en un barro político en el que una parte de los españoles mostraron su apoyo a los gazatíes. Finalmente, este domingo se saldó con dos detenidos y 22 policías heridos.

País Vasco y Galicia fueron las primeras comunidades en las que los ciudadanos intentaron boicotear la llegada de los ciclistas a la meta. A pesar de ello, la organización decidió seguir adelante con un ambiente caldeado y con el debate sobre la mesa: separar la política del deporte.

A partir de ahora, España y sus ciudadanos han sentado un precedente sobre cómo hacer ruido y protestar ante un conflicto. Las portadas del primer periódico de la semana se han hecho eco de la noticia, y el terremoto con epicentro en La Vuelta a España tendrá réplicas en otros deportes y en el mundo de la cultura. El ciclismo es algo excepcional por la manera de manifestación: esta protesta se da porque su acceso es libre y gratuito, mientras que en otras áreas es más privado, con acceso limitado y sujeto a taquilla.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aplaudió a los manifestantes en la mañana de ayer en un acto del PSOE en Málaga. Tras lo sucedido, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, tomó nota y tildó a los manifestantes de "kale borroka alentada por Pedro Sánchez" y lo apuntó con el dedo por ser "el responsable directo del altercado".

A su paso por Zaragoza, salvo la presencia de decenas de banderas de Palestina en la meta, no hubo ningún altercado y la carrera trascurrió con total normalidad.

En el ámbito cultural, Eurovisión funciona como escaparate geopolítico, donde la música juega un papel secundario. El pasado año, Israel participó en este evento y el televoto lo catapultó a la segunda posición. No obstante, algunos países ya han mostrado su descontento con la participación de un estado que mata a más de 100 personas al día, según datos de Unicef.

Países Bajos fue el último participante en anunciar que no estará en Eurovisión 2026 si compite Israel. Los primeros en hacerlo fueron Irlanda, Eslovenia e Islandia. Desde el Gobierno de España, de la mano del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ya se ha planteado esta posibilidad. Este lunes, Urtasun defendió en una entrevista en RNE que "tenemos que lograr que Israel no participe en la próxima edición de Eurovisión".

El trato a Rusia

No obstante, las competiciones deportivas europeas están plagadas de representantes de Israel. Sin ir más lejos, en la edición del Eurobasket que finalizó ayer, participó el país gobernado por Netanyahu. La próxima semana comienza la Europa League, donde jugará el Maccabi Tel-Aviv.

En la Euroliga, la máxima competición europea de clubes de baloncesto, Israel tendrá dos representantes: el Hapoel IBI Tel Aviv y el Maccabi Rapyd Tel Aviv. Ambos equipos viajarán con frecuencia a España, dado que hay cuatro representantes israelíes en el cuadro. En la segunda competición continental de este deporte también juega el Hapoel Jerusalem.

El deporte ya se posicionó hace años frente a Rusia, tras la invasión de Ucrania hace tres años. La UEFA y la FIBA suspendieron a todos los clubes rusos de sus competiciones internacionales.

El Comité Olímpico Internacional decidió que los deportistas rusos y bielorrusos participaran en los Juegos Olímpicos de París 2024 bajo el nombre de Atletas Individuales Neutrales: con uniforme neutral, sin símbolos nacionales, y con un himno instrumental sin letra.

La política tiene tentáculos que pueden tocar todas las áreas, y La Vuelta ha sido el caldo de cultivo para plantear a la sociedad la legitimidad del uso que se hace de ella para tapar un conflicto usando el deporte como cortina.

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