Crónica | Un barco que gira a la derecha mirando al centro y otro que apunta al naufragio
Feijóo se abre sin tapujos a pactar con Vox desde el Congreso, pero no a negociar con Bildu. El PSOE sale más tocado después de un comité para tapar las heridas.
Fin de semana de emociones fuertes en los dos partidos. 18 kilómetros aproximadamente separan IFEMA de la sede del PSOE en la calle Ferraz. El Partido Popular se ha encontrado con un balón de oxígeno que puede catapultar a su presidente, Alberto Núñez Feijóo, a la Moncloa. En cambio, el PSOE, que se reunía para elegir a un nuevo secretario de Organización, después de que el último se encuentre en la cárcel de Soto del Real, les ha explotado en la cara la información del comportamiento de Paco Salazar con las mujeres. Sánchez le había encomendado la tarea de reconstruir el partido después de lo de Santos Cerdán.
El 21º Congreso Nacional del PP encumbró a Feijóo como alternativa de Gobierno y para intentar auparle en su segundo camino hacia la Moncloa. Pese a que el dirigente gallego se llenó la boca hablando de centralidad, los hechos demuestran lo contrario. Se ha rodeado del núcleo duro de Génova para que no haya ningún resquicio de que no pueda ser el próximo líder del Ejecutivo central en las próximas elecciones generales. Miguel Tellado como secretario general, Ester Muñoz para ser el azote del PSOE en el Congreso de los Diputados y Cayetana Álvarez de Toledo como mente detrás del partido.
En el discurso de clausura del cónclave, Feijóo pronunció por primera vez en el fin de semana la palabra clave: Vox. Sin pelos en la lengua, señaló que estaba abierto a pactar con la ultraderecha: “Son la tercera fuerza política de este país. Sus votantes merecen un respeto y yo no voy a arrinconarlos”. Apuntó que solo iba a poner un cordón sanitario a Bildu.
El elefante en la habitación del Partido Popular ha sido en los últimos años el tema que más les separa con Vox: la inmigración. También Feijóo disipó todas las dudas y trazó la línea que debe de seguir la formación: “Hemos de reducir la inmigración ilegal. ¿Parece razonable, no? ¿Cómo lo ilegal va a tener garantías o va a tener derechos?”. El respetable se levantó de sus asientos cuando el expresidente de Galicia afirmó que “aquí no vale todo. El respeto es el mínimo exigible y la convivencia se asegura con leyes y control. ¡A quien viene o otra cosa, le diremos con claridad: aquí no!”
Hay que señalar que las discrepancias con la migración ha hecho romper los acuerdos entre PP y Vox de gobierno en varias comunidades autónomas. Los de Abascal se levantaron de las ejecutivas regionales y en lugares como Aragón es el principal escollo para aprobar unos presupuestos.
En cuanto a lo regional, Aragón ha rascado poco o nada del reparto de cargos en la Ejecutiva del Partido Popular. La oscense Ana Alós, junto con Paloma Martín, han sido las únicas en salir de la cúpula de Génova. La senadora zaragozana Rocío Dívar ha sido la única que representará a Aragón en la sede del PP. Feijóo la ha premiado nombrándola vocal y sonaba para ser la portavoz del grupo en el Senado.
Por otro lado, el aire que se respiraba en el centro de Madrid tenía más contaminación que en IFEMA. El PSOE, con casos de corrupción hasta el cuello y con un presidente del Gobierno que no quiere dejar el cargo, solo pudo sacar la bandera de la economía para tapar lo que afecta al partido. Caras nuevas y no tan nuevas en la que la valenciana Rebeca Torró será la número tres del partido.
Desde el PSOE son conscientes de la dificultad de gobernar de esta manera y lo que les preocupa no es lo que se ha publicado, sino lo que falta por salir a la luz. La mano derecha de Sánchez entre rejas, otro hombre de máxima confianza que está sacando todos los trapos sucios de la formación y por detrás al juez Peinado moviendo el avispero.
Si aún no fuera poco, el presidente de Castilla-La Mancha sigue con el cuchillo entre los dientes y el sábado volvió a ser la nota discordante junto con la alcaldesa de Palencia. Una pequeña aldea gala se rebeló contra Sánchez y el expresidente de Aragón no paraba de golpear al PSOE a golpe de tuit.
Todo está abierto en el PSOE, pero fuentes del partido han mostrado su preocupación por qué será del partido sin Sánchez y quién será su sucesor en caso de que caiga. Salvador Illa está entre las quinielas, pero la política cambia cada día y la bola de cristal solo está en Moncloa.

