El fuego arrasa Galicia: desalojos, nivel 2 de emergencia y más de 280 hectáreas calcinadas

Las llamas avanzan en Carballo y Ponteareas con un dispositivo de extinción masivo y evacuaciones forzadas en zonas residenciales
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Galicia ha vivido en las últimas horas uno de los episodios de incendios forestales más intensos del año. El fuego se ha cebado con las provincias de A Coruña y Pontevedra, afectando de forma especial a los municipios de Carballo, A Laracha y Ponteareas, donde las llamas avanzaron con rapidez hacia zonas habitadas y obligaron a activar un amplio dispositivo de emergencia.

Desalojos y nivel 2 de emergencia en Ponteareas

La situación más crítica se vivió en Ponteareas, en la provincia de Pontevedra. El incendio, originado en la parroquia de Ribadetea, se extendió con rapidez hacia núcleos residenciales próximos, lo que llevó a las autoridades a activar el nivel 2 de emergencia por incendio forestal —el segundo escalón en la escala gallega, que se activa cuando el fuego amenaza directamente a personas o bienes—. La evacuación afectó a varios vecinos del entorno, entre ellos una persona con movilidad reducida que requirió asistencia especial para abandonar su vivienda.

No fue el único punto conflictivo. En Carballo y A Laracha, en la provincia de A Coruña, las llamas llegaron a amenazar viviendas próximas a la franja costera. Trece personas tuvieron que abandonar sus casas de forma preventiva y se procedió al corte de al menos una carretera por la densa columna de humo que dificultaba la visibilidad y la circulación.

Más de 280 hectáreas quemadas en pocas horas

El balance provisional sitúa en más de 280 hectáreas la superficie afectada por el conjunto de incendios activos, una cifra que fue aumentando a lo largo de la jornada conforme las llamas encontraban combustible seco y viento favorable. La velocidad de propagación sorprendió incluso a los servicios de extinción, acostumbrados a gestionar este tipo de episodios en verano, pero no con esta intensidad en pleno abril.

La combinación de factores que explica la rápida evolución es bien conocida: vegetación seca tras semanas de escasas precipitaciones, temperaturas por encima de lo habitual para la época y rachas de viento que actuaron como fuelle natural sobre los focos. Una tríada que los expertos en incendios forestales llevan años señalando como la principal amenaza en los montes gallegos, y que esta primavera ha vuelto a demostrar su potencial destructivo.

Durante toda la jornada se movilizaron brigadas forestales, medios aéreos —helicópteros y aviones de carga— y maquinaria pesada, coordinados desde los centros de operaciones provinciales. Los trabajos se desarrollaron en varios frentes simultáneos, lo que exigió una gestión compleja de los recursos disponibles.

Un patrón que se repite fuera del verano

Aunque varios de los focos fueron estabilizados a lo largo del día, el episodio vuelve a encender las alarmas sobre la creciente vulnerabilidad del territorio gallego ante los incendios forestales. Galicia acumula una larga historia de grandes fuegos, con episodios devastadores en 2006 y 2017 que marcaron un antes y un después en la gestión del monte gallego. Desde entonces, las administraciones han reforzado los medios de extinción y los planes de prevención, pero la realidad del cambio climático —con primaveras y otoños cada vez más secos y cálidos— está ampliando la ventana de riesgo más allá de los meses estivales.

De hecho, los incendios de temporada baja —entre octubre y mayo— han ganado peso en las estadísticas de los últimos años. El CSIC y otros organismos científicos han alertado en diversas ocasiones de que el modelo de riesgo tradicional, centrado en julio y agosto, ya no refleja la realidad del territorio. Los fuegos de primavera, favorecidos por la vegetación que aún no ha alcanzado su máxima humedad, pueden ser tan destructivos como los del pleno verano.

Eso sí, la respuesta de los servicios de emergencias gallegos fue rápida. La activación del nivel 2 en Ponteareas permitió coordinar medios de distintas administraciones y garantizar la seguridad de los vecinos evacuados, que en su mayoría pudieron regresar a sus viviendas una vez controladas las llamas en los perímetros más próximos a las casas.

La investigación sobre el origen de los distintos focos sigue abierta. Las autoridades no han descartado ninguna hipótesis, aunque la simultaneidad de varios incendios en distintos puntos de la geografía gallega en un mismo día es un patrón que históricamente ha levantado sospechas sobre la intencionalidad de algunos de ellos.

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