Ni pisos ni garajes: otro objetivo de los okupas que preocupa a los agricultores

A partir del 3 abril cambiará el procedimiento de desahucio en la LECrim: juicios rápidos en 15 días
El nuevo objetivo de los okupas
Campo | Foto de Idealista

La ocupación ilegal de viviendas sigue siendo un tema que preocupa a toda España y, a pesar de que suele darse en mayor medida en ciudades donde la oferta inmobiliaria es mayor, este problema se ha ido extendiendo como si de una epidemia se tratase en el mundo rural. Con la complicada e inconsistente legislación actual sobre la 'okupación' en España, muchos son los propietarios llenos de incertidumbre que no saben como actuar ante esta situación. 

Este nuevo foco de los okupas se centra en invadir las conocidas 'casas de aperos' que tienen los agricultores en sus campos. Se tratan de mini estructuras donde guardar herramientas del día a día que se utilizan en el campo, aunque muchas de ellas tienen agua corriente, luz y un espacio para relajarse como una cama. Un nuevo fallo de la Audiencia de Palma sienta precedente sobre el modo de legislar este nuevo tipo de ocupación: revocó la sentencia, estableciendo que no existía base penal suficiente para sancionar este tipo de usurpación. Basándose en que la caseta carecía de condiciones mínimas de habitabilidad, como agua corriente o electricidad.

LA JUSTICIA NO CONSIDERA DELITO OKUPAR UNA CASETA DE APEROS EN MAL ESTADO

El tribunal dejó claro que la okupación de una caseta de aperos, en mal estado y sin servicios básicos, no constituye un delito según la normativa penal actual. Esta interpretación rompe con lo que el propietario esperaba: una condena clara que protegiera su derecho a la propiedad. La Audiencia justificó su decisión en que el espacio no se consideraba una vivienda habitable y que su deterioro hacía imposible calificarlo como inmueble protegido por la legislación penal.

Lejos de considerarlo una cuestión criminal, el tribunal trasladó la responsabilidad al plano administrativo. Recomendó al ayuntamiento correspondiente abrir un expediente sancionador contra los okupas, lo que permitiría al propietario recuperar su espacio, aunque a través de un procedimiento mucho más lento e incierto. Esta decisión ha generado preocupación entre los agricultores, quienes temen que sus instalaciones rurales, por muy humildes que sean, se conviertan en un blanco frecuente para los okupas sin que la ley pueda ofrecer una respuesta firme.

EL CAMBIO LEGISLATIVO DE ABRIL MARCA UN ANTES Y UN DESPUÉS EN LOS DESAHUCIOS

Mientras tanto, a nivel nacional, se avecina un importante cambio legal que promete endurecer la lucha contra la okupación. A partir del 3 de abril entrará en vigor la nueva reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, impulsada por el PNV y respaldada por formaciones como PP, Junts o UPN. Esta modificación incorpora los delitos de allanamiento de morada y usurpación al procedimiento de juicios rápidos, lo que permitirá resolver algunos casos en apenas 15 días. No obstante, esta nueva norma no afecta a situaciones como la de las casetas rurales ni a la denominada inquiokupación (cuando un inquilino deja de pagar pero continúa en el inmueble), dos fenómenos cada vez más comunes y polémicos.

El problema no es menor: los datos oficiales del Ministerio del Interior reflejan un crecimiento del 7,4% en los casos de okupación en 2024, con un total de 16.400 denuncias. Cataluña lidera el ranking con más de 7.000 casos, seguida por Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid. Esta tendencia al alza confirma que la okupación es un problema estructural, especialmente sensible en zonas urbanas, pero que empieza a dejar huella también en áreas rurales.

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