El protocolo bunkerizado a los 14 españoles del crucero del hantavirus: presión negativa y hasta 42 días sin moverse
Los 14 pasajeros españoles del crucero MV Hondius —13 viajeros y un tripulante— han llegado este domingo a Madrid para iniciar su período de cuarentena tras el brote de hantavirus detectado a bordo.
Tras aterrizar en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, un convoy escoltado por la Policía Nacional con furgones policiales y agentes en motocicleta los trasladó en dos autobuses al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, donde permanecerán aislados bajo las medidas sanitarias más estrictas que existen en España.
El protocolo que se aplicará es el mismo que se utilizó durante la crisis del ébola en 2014 y, más recientemente, durante la pandemia de Covid.
El mismo hospital ya activó dispositivos similares cuando acogió a repatriados desde Wuhan al inicio de la crisis sanitaria global.
Fuentes sanitarias insisten en que las medidas responden a la necesidad de garantizar un traslado y aislamiento seguros, no a una situación de urgencia clínica.
Bunkerizados: cómo funciona el aislamiento
El recorrido de los pasajeros desde su llegada al hospital hasta la planta de aislamiento se realiza mediante un circuito completamente cerrado, desinfectado tras su uso para garantizar que no exista contacto ni con otros pacientes ni con personal ajeno al equipo asignado.
Cada uno de los 14 españoles permanecerá en una habitación individual con sistemas de presión negativa —que impiden que el aire contaminado salga de la habitación— y bajo seguimiento médico continuo.
El personal sanitario trabaja con equipos de protección específicos y dedicación exclusiva. El hospital ha reforzado su plantilla con entre 60 y 90 profesionales para atender a los 14 aislados.
Hasta 42 días de cuarentena
La duración de la cuarentena no está cerrada, aunque podría extenderse hasta un máximo de 42 días, que corresponde al período de incubación estimado del hantavirus en su variante más preocupante.
Este plazo podría ajustarse en función de la evolución de los pasajeros, que ya pasaron varios días bajo observación durante el viaje de regreso.
Si alguno de los aislados desarrolla síntomas —fiebre, dificultad respiratoria, dolores musculares o vómitos— será trasladado de inmediato a una habitación de presión negativa donde se le realizará una prueba PCR en sangre y suero.
Si el resultado es negativo pero persisten los síntomas, se repetirá a las 24 horas y posteriormente cada 48 horas.
Si se confirma un positivo, el paciente ingresará en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel del hospital hasta su recuperación. Las muestras serán analizadas por el Centro Nacional de Microbiología.
El Gómez Ulla: la mayor unidad de alto riesgo de España
El Hospital Gómez Ulla es el centro de referencia en España para este tipo de situaciones. Su unidad de aislamiento es la mayor del país en su categoría, con siete camas de hospitalización y un laboratorio de nivel de bioseguridad BSL-3 que permite tratar enfermedades infecciosas de alto riesgo minimizando el peligro de contagio.
Además del control físico, el Ministerio de Sanidad ha previsto apoyo psicológico continuo para los 14 aislados: atención telefónica 24 horas y acompañamiento de profesionales de salud mental durante todo el período de cuarentena.
Una medida que reconoce la dureza de lo que implica estar bunkerizado durante semanas sin poder salir ni tener contacto físico con nadie.
El contexto del caso
El brote de hantavirus vinculado al Hondius arrancó con la muerte de una pasajera en Johannesburgo. En España, una mujer residente en Alicante que viajó en el mismo vuelo que la fallecida —dos filas más atrás— permanece aislada en un hospital a la espera de los resultados de las pruebas.
El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, descartó esta semana que el contagio fuera probable dado el breve contacto.
El hantavirus es una enfermedad poco frecuente pero potencialmente grave. La variante detectada en este brote ha generado especial atención porque, a diferencia de otras, puede presentar transmisión entre personas en circunstancias concretas.
Las autoridades sanitarias han optado por aplicar el principio de máxima precaución, aunque el riesgo para la población general sigue siendo bajo.


