El pueblo cerca de Aragón que quiso que Euskadi se independizara antes que Cataluña

Hace algo más de 10 años, este pequeño pueblo navarro, llevó a cabo un sondeo sobre la independencia vasca, adelantándose incluso al 9-N catalán y sorprendiendo al panorama político español.

Ayuntamiento de Etxarri Aranatz
Ayuntamiento de Etxarri Aranatz

En la primavera de 2014, cuando el debate territorial en España aún no dominaba los titulares, un pequeño pueblo navarro de apenas 2.500 habitantes protagonizó un gesto político que sorprendió a propios y extraños. Fue Etxarri Aranatz, una localidad situada en la Montaña de Navarra, a tan solo unos kilómetros de la frontera aragonesa, la que organizó una consulta popular sobre la independencia de Euskal Herria. Lo hizo meses antes de que Cataluña celebrase su famosa consulta del 9-N.

La pregunta que se planteó aquel 13 de abril de 2014 no dejaba lugar a ambigüedades: “¿Quieres ser ciudadano o ciudadana de una Euskal Herria independiente?” El 94,47 % de los participantes votó que sí. Sin embargo, la participación no superó el 43 % del censo, un dato que dejó espacio para interpretaciones. Mientras los organizadores lo celebraban como un ejercicio de democracia directa, otros sectores —incluido el propio Gobierno de Navarra— calificaron el referéndum de “paripé”, subrayando la baja participación y la falta de garantías legales.

UN EXPERIMENTO CIUDADANO, NO INSTITUCIONAL 

La consulta no fue promovida por ninguna institución oficial, sino por la plataforma ciudadana A13, formada por vecinos del propio municipio. Su intención era recuperar el "derecho a decidir" desde lo local, sin depender de estructuras partidistas ni de grandes movimientos organizados.

El evento contó con el respaldo simbólico de Udalbiltza, la organización de representantes municipales nacionalistas, y fue observado por delegaciones de países como Letonia, Bélgica y representantes del Parlamento Vasco, lo que le otorgó un impacto mediático mayor del que cabría esperar para una consulta no vinculante en una pequeña localidad.

UN PRECEDENTE ANTES DEL AUGE DEL PROCÉS 

Una de las características más singulares del referéndum de Etxarri Aranatz es su carácter anticipatorio. Se celebró meses antes que la consulta catalana del 9-N de 2014, y años antes del referéndum ilegal del 1-O de 2017. Mientras el independentismo catalán aún debatía los primeros pasos, Etxarri ya había colocado urnas en su plaza mayor, de 9 de la mañana a 8 de la tarde, en un ambiente cívico y sin incidentes.

A diferencia del caso catalán, no hubo enfrentamientos con el Gobierno central ni intervenciones judiciales. Pero sí una fuerte respuesta crítica de partidos como el PP, que consideraron el acto “una provocación innecesaria”, con escasa representatividad y sin ningún recorrido legal ni institucional.

UN GESTO QUE NO TUVO CONTINUIDAD 

Pese a su carga simbólica, el episodio no tuvo una segunda parte. No se celebraron más consultas similares ni en Etxarri Aranatz ni en otras localidades navarras. Con el paso de los años, y especialmente tras el desgaste del proceso catalán, el impulso del independentismo fuera del País Vasco y Cataluña se ha diluido. Aun así, lo ocurrido en aquel pequeño municipio navarro dejó un precedente inquietante para unos, inspirador para otros, y siempre abierto a nuevas lecturas.

Lo ocurrido en Etxarri Aranatz fue, sobre todo, una llamada de atención. Una muestra de cómo el debate territorial no se limita a grandes capitales ni a estructuras estatales, sino que puede surgir en pequeñas comunidades donde la identidad y la participación ciudadana se viven de forma intensa.

Hoy, con el movimiento independentista en un momento de menor intensidad, aquel gesto parece lejano. Pero también es un recordatorio de que el debate sobre la organización territorial de España sigue latente, y que cualquier chispa, por pequeña que parezca, puede volver a prender en el lugar más inesperado.

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